APLAUSOS A UN EXPULSADO *

Milagros Socorro

Milagros Socorro

Milagros Socorro
msocorro@el-nacional.com

Ya no es el diputado incómodo. Tampoco el militante expulsado del PSUV por sus críticas. Con esos aplausos, el régimen intenta una operación macabra: hacer de Tascón el héroe de la lista. Personalizar al culpable y enterrar con él un crimen que tiene muchos autores.

 

Cuando en Venezuela se habla de “focas”, todo el mundo sabe que se alude a funcionarios que han declinado su autonomía y criterio propio para adherir, sin ningún examen ni escrúpulo, los lineamientos del autócrata.

Son focas los ministros, los magistrados de la Corte, los rectores del Consejo Nacional Electoral, pero, sobre todo, lo son los diputados a la Asamblea Nacional, muchos de los cuales se jactan de haber renunciado al deber de legislar con independencia, para entregarlo al mandón como prenda de sumisión.

El jueves las focas del Parlamento exhibieron su rutina durante un minuto. Pero esta vez no era para rubricar adoración perpetua al líder. Tampoco para acallar el clamor del país, otra gran motivación para hacer ruido. En esta ocasión aplaudieron al conocer la noticia de la muerte del diputado Luis Tascón. Además, pusieron unas flores en su curul… como si alguna vez hubieran respetado al congresista Tascón. Como si no hubieran saboteado muchas de sus intervenciones.

Como si no hubieran engavetado los proyectos de leyes que promovió, como la Ley de Infogobierno y la de Emolumentos; ambas orientadas a la transparencia y al acceso de la ciudadanía a información pública.

El infogobierno se deshilachó en el caos de burocratismo; pero la Ley de Emolumentos, concebida para que el país supiera cuánto ganan sus funcionarios, fue sistemáticamente saboteada por los chivos cuyos salarios son astronómicos y, además, han sido criticados por el caudillo. Tascón logró que se aprobara en segunda discusión, pero los funcionarios de inmensos sueldos impidieron la lectura del informe definitivo. Por tanto, está congelada.

Esos diputados que aplaudían la memoria Tascón fueron los mismos que dos veces lo declararon “autoexpulsado”, porque el tachirense había osado presentar una denuncia según la cual José David Cabello presuntamente había adquirido 200 unidades de transporte, sobrevaloradas en 20 millones de bolívares (débiles) cada una. “Estamos hablando”, especificó Tascón el 15 de febrero de 2008, “de 4.000 millones de bolívares por ese concepto; y estamos hablando de un posible sobreprecio de unos rústicos por el orden de Bs 2 millardos y medio”. Tras muchos impedimentos puestos por sus colegas, Tascón logró llevar la denuncia a la Comisión de Contraloría; y la respuesta de los compañeros fue declararlo “autoexpulsado”. Es la palabra que usó Cilia Flores, sin que el propio Tascón sugiriera nunca tal intención. No contentos con esto, cerraron la Comisión al ingreso de la prensa, que nunca más ha tenido acceso a las deliberaciones (si es que las hacen, porque nadie tiene constancia de ello); y quitaron al diputado Julio Moreno de la presidencia de esa instancia.

En su lugar pusieron al militar retirado Rafael Gil Barrios.

Frente a estos hechos, Tascón señaló abiertamente a Cilia Flores, cuya posición calificó de destemplada. “Qué mensaje se le da al país si el presidente de la Comisión de Contraloría es removido porque recibió una denuncia. El mensaje que deberíamos transmitir es que eso se investigue y se aclare.

Su reacción fue desproporcionada, sin sentido, sin razón.

Yo creo que fue producto de la soberbia”, dijo entonces el denunciante.

Los enfrentamientos de Tascón con la Asamblea en general y con Cilia Flores, en particular, fueron constantes. De aquella dijo, en el libro de entrevistas que hizo con Ramón Hernández, que fue constituida “en función de que respondieran a los intereses de su grupo, no los del país y los de la revolución”. Y a esta la acusó siempre de haberse desaparecido el 13 de abril, mientras él permanecía al lado del Gobierno.

Con esos aplausos, el régimen intenta una operación macabra: hacer de Tascón el héroe de la lista. Personalizar al culpable y enterrar con él un crimen que tiene muchos autores. Ya no es el diputado incómodo. Tampoco el militante expulsado del PSUV por sus críticas. Es sólo Tascón, el de la lista. Un trabajo, por cierto, que según explicó a Ramón Hernández, tuvo su impulso un domingo, cuando Chávez lo llamó y le “dijo que era urgente que trabajara en las fotocopias…”. Y lo hizo. No hay duda de eso. Lo hizo y jamás se arrepintió.

“La base de datos me la entregó Jorge Rodríguez en mis manos, […] la data de los firmantes que trascendió a los buhoneros lo entregó Jorge Rodríguez a través de los cuerpos de inteligencia; y por los caminos verdes conseguimos la base de datos de Súmate. […] Y luego, en el chavismo me dejaron solo”.

msocorro@el-nacional.com

* TITULO ORIGINAL: Aplausos en el Hemiciclo

 
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