El diente roto triunfará

Espantapájaros
Avizor.uno@gmail.com

“Lo que por estar yo siempre en el mismo sitio,  no veo y otros ven, lo trato de compensar pensando en lo que otros, por andar de rama en rama, quizás no alcanzan a advertir.”

Escrito para gente inteligente

Un hombre afable

Tremenda arrechera que cogiste Águila Uno.  Eso me cuenta mi red de espías, la que monté para que Buenaventura no me siguiera dando tubazos. Y mira que funciona. No podías creer lo de la comida podrida y ahora menos puedes creer que tu solito vas a hacer ganar a tus opositores, válgame Dios.

Pero mejor me explico. Según la gente que me visita, que no es ninguna red de espías ni nada que se le parezca, sino gente avispada que tiene el oído parado y no se deja llevar por simples rumores, pues bien, tú, Águila Uno, eres normalmente un pajarracote afable y considerado con tus colaboradores. Que esas calenteras que coges por televisión, mandando tanques a la frontera, o amenazando al Imperio, o rompiendo relaciones diplomáticas o lanzando vindictas a todo el que se atraviese, no tienen nada que ver con tu verdadera personalidad, aunque habrá quienes digan todo lo contrario. Lo cierto es que me dicen que sólo te han visto verdaderamente agitado, demudado, dando bandazos, lanzando sillas por el aire (eso  último creo que es una exageración), en dos momentos este año. La primera vez fue cuando por fin te enteraste del tremendo escándalo que se había destapado con el hedor de los contenedores, y ahora últimamente, por segunda vez, cuando al fin te dijeron la verdad. Pero dejemos esto último para después.

El primer tropezón

Lo de los contenedores es comprensible, al darte cuenta de la dimensión del escándalo, y descubrir que al aparecer, se destapaba todo lo que de malo tiene tu gobierno: negociados, corrupción, despilfarro de fondos públicos, ineficiencia, incapacidad y, lo peor, avaricia, ansias de poder y absoluta ausencia de solidaridad humana. Me explico. Dicen que durante el gobierno de  Lusinchi, cuando Recadi, había quienes importaban bombillos quemados y obtenían dólares como si fueran bombillos nuevos, algo ciertamente condenable, pero en la V República, que se apoderó del coroto denunciando hasta el cansancio la corrupción que imperaba en la IV, importar, no bombillos quemados, sino alimentos vencidos o casi vencidos, cobrarlos como buenos para la ingesta humana, y luego dejarlos abandonados en los patios y almacenes o esconderlos, regándolos por todo el país para que nadie se diera cuenta, es la tapa del frasco de la corrupción. De manera que comprendo tu calentera.

Alentar la avaricia en militares y banqueros; en petroleros y simples delincuentes, todos revolucionarios, por supuesto, fue una estrategia genial para someter a los más revoltosos, cogerte el poder, y eternizarte en él… Algo genial y yo lo comprendo. Pero contaminar tu gobierno, colocando en el Salón de los Espejos, el retrete de la Revolución, era algo insoportable… y con los contenedores fue eso precisamente lo que ocurrió. Comprendo plenamente que se te hayan ido los tapones, Águila Uno, que al descubrirlo hayas cogido una arrechera de quinto piso y está más que justificado, aunque el retrete no.

El destape de la verdad

La segunda calentera la cogiste en estos días, no se cuantos, pero no hace mucho, cuando tus asesores, temblando de pavor, cobraron valor y te lo dijeron directamente. Te dijeron que estás jodido, perdonen pajaritas queridas, que no tienes, por ahora, como ganar la elección. Claro, eso  lo sabe todo el mundo, que sin un tremendo fraude que no podrías ocultar como ocultar no pudiste los contenedores putrefactos, será imposible ganar la elección en este momento. Que tus opositores, con toda su incapacidad, te darían una paliza si te atrevieras a contarte en este momento, por una sencilla razón: la oposición a tu gobierno eres tú mismo.

Ya la semana pasada te lo decía, que con tu rendición ante la dupla Uribe-Santos en Santa Marta, habías perdido una de tus dos formas de evitar una derrota, ya no podrás suspender las elecciones alegando un estado de guerra con Colombia. La otra, la única otra opción que te quedaba, te decía yo, sin saber lo que hoy sé, era recurrir a un gigantesco fraude electoral, como el que hizo Pérez Jiménez el 15 de diciembre de 1957, 39 días antes de tomar la Vaca Sagrada, aquel avión barrigón de la Fuerza Aérea que despegó de La Carlota, cuando se marchó para siempre del poder.

Me dicen que la calentera que cogiste, al igual que la anterior, fue para coger palco. Y no es para menos, estás aislado internacionalmente, tú mismo te aislaste; el mismo Fidel Castro anda buscando que hacer en caso de que tú desaparezcas, para no sucumbir con él. Recuerda que, como toda viuda, Fidel acompañará a su amado hasta la orilla de la fosa, pero no se lanzará contigo.

Entretanto, en el país las cosas van de mal en peor, con todo el aparato productivo a punto de paralizarse; los barcos esperando en la rada sin poder descargar porque ese puerto que le quitaste a Carabobo, el más grande del Caribe, ya no  tiene capacidad para descargar lo que llega; y para colmo, si llegara más – que no llegará porque con tanta regaladera también los dólares te escasean- pues bien si llegara más, menos capacidad tendrías aún para descargarla. Total que tampoco tienes la posibilidad de postergar las elecciones, otra carta que te guardaste bajo la manga, porque el tiempo esta vez juega en tu contra Águila Uno.

Te lo dije hace varias semanas, estás debilitado, tratando de sobrevivir mientras pasa tu período de muda, pero con los contenedores, te descubrieron el escondite. Y las vías de escape se te han cerrado.

El FUINOYO

Me dicen que el pajarraco Henry anda bravo con el Gallo porque dizque el Gallo soy yo. Una vez más exijo a ese pajarraco y a todos los demás, respeto a mis cinco soles. Yo soy yo, y punto.  Ahora bien, lo que yo dije lo sabe todo el mundo, que el pajarraco Henry, aunque ahora ande diciendo yonofui, ha venido promoviendo la idea de que la MUD se convierta en un partido de partidos, claro para controlarlo él con la ayuda de su compadre, pero a él, como a Águila Uno,  le descubrieron el escondite, y ahora anda viendo que inventa para decir FUINOYO, es decir, todo lo contrario.

La avispa cachicamera

Por fin te pille, ave Ledo, eres más peligroso que una avispa cachicamera. Los disparates que estás poniendo por la prensa y la televisión son parte de algo bien pensado. Se abren los contenedores y no hay comida podrida. Claro, no se debe polemizar con el Presidente, eso sería descalificarlo, en su lugar, aparecen rojo-rojitos y limpiecitos, uno de ellos hasta con una calculadora adentro, escupiendo los números de la regaladera. Estupenda la forma de evadir el argumento real. De no decir que por haberse podrido los alimentos, hay tanta escasez y los precios han subido. Pero genial, ave Ledo, así es, con contenedores asépticos, se evita toda confrontación y la gente entenderá mejor lo que significa equilibrar las cosas y coger mínimo. ¡Bravo!

Pensarás que esto es ironía, pero te equivocas. Te tengo el mayor respeto y también afecto, ave Ledo, como se la tengo a todos los plumados o emplumados. Lo que digo es en serio y con el mayor respeto. La mejor Oposición a Águila Uno es él mismo, y tienes toda la razón, no hay que distraer a la gente, convirtiéndolo en mártir de sus propios despropósitos.

Águila Uno te hará héroe, ave Ledo, lo sabes bien. Ganarás la elección y con ello, te colocará en la cúspide, serás para todo el mundo el gran estratega. Como extraído de un cuento de Pedro Emilio Coll, aunque precoz no eres, el diente roto de tu estrategia proyectará de ti la imagen cierta del profundo pensador, del estratega precoz.

 
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