Ideas Vs. ferias populistas

Repique

Melida Qüenza Ponte
mq0105@hotmail.com

La clase política venezolana se ha estancado. La manera de actuar de los dirigentes de los partidos tradicionales, desplazados del poder, y de los rojos pesuvistas que los sustituyeron, es igual. Lo que se hacía treinta o cuarenta años atrás, se repite en la actualidad.

En campañas esa práctica se hace notoria, allí están gobernadores, alcaldes y altos funcionarios de gobierno, muy activos estos días con operativos sociales, entregan sillas de rueda, prótesis, canastillas, venden comida barata, cortan monte, tapan huecos, recogen basura y cachivaches, prometen cualquier cosa para ganarse el voto de los ciudadanos para sus candidatos a diputados.

Los candidatos oficialistas tienen una gran ventaja con el potencial mediático del presidente Hugo Chávez, quien los presenta en los actos oficiales que preside y que son transmitidos en cadena nacional. El uso de los recursos del Estado es más que evidente.

En Carabobo el gobernador Henrique Salas Feo no se queda atrás. El “pollo” se metió en la campaña, va a las barriadas con operativos donde se ofrece atención a problemas sociales, de salud, vivienda, etc., pero el elemento fuerte, la comida, las conocidas bolsas de alimentos, el pollo “solidario”, todo aliñado con la declaración política, el ataque al gobierno nacional, toda una estrategia preconcebida para promover a los aspirantes a diputados por su partido Proyecto Venezuela que hábilmente se alzó con la mayoría de las candidaturas en los circuitos electorales y la cabeza de lista. Aquí también se usan recursos públicos para la promoción de candidatos, con el gigantesco despliegue publicitario que paga la gobernación en los distintos medios de comunicación.

Eso no es lo que quiere el venezolano hoy, cansado de un ciclo repetitivo de prácticas populistas que tratan de distraer la atención pública sobre los problemas reales, especialmente en épocas electorales.

La mayoría del pueblo, aunque acumula decepciones quiere votar pues está convencido de que es la única vía segura para mantener la democracia, pero está harto de ese torneo que gobierno y oposición repiten en cada evento comicial. La gente quiere verdaderos líderes, dirigentes formados, capacitados, con solvencia académica y moral, que presenten propuestas serias, con sustento, viables, para superar las dificultades que presentan los municipios, las regiones y el país en general y que sirvan de base para apuntalar el verdadero desarrollo de nuestro territorio.

Las ideas tienen que prevalecer sobre las ferias electorales con bolsas de comida, baratijas y “pollos” rematando pollos. Todo el país lo reclama. Es cuestión de evolucionar y la clase política venezolana está obligada a ello.

 
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