INSUMISIÓN EN TONO CARIBEÑO

Pablo Antillano

Una costurerita aburrida se rebela contra el taller de confección, despótico y monocromático. Se rebela también contra el mari novio, excesivamente lento para unas cosas y demasiado fugaz en el lecho de amor. Se va de la casa, se va del trabajo y se entrega a la calle, a la amistad, a un enamoramiento que le romperá el corazón y, sobre todo, a su pasión como diseñadora de modas. Con esta historia simple, Fina Torres se planteó hacer una película. Eligió a La Habana como escenario y la aderezó con los condimentos de sus propias obsesiones.

Nos recordó que los grandes artistas suelen tener un tema obsesivo. El de esta cineasta venezolana parece ser el del arte de ser mujer. Desde su primera película premiada, “Oriana” (1985), y las siguientes, “Mecánicas Celestes” (1994) o “Las Mujeres Arriba” (200), Fina Torres insiste en llamarnos la atención sobre esa suerte de entidad sobrehumana que llaman mujer que, a juzgar por su mirada, está aún por ser descubierta y revalorada. En ésta, su más reciente película, la llama Eva, como la mujer originaria, expulsada mil veces de El Paraíso, y que regresa una y otra vez por las gracias de su naturaleza, que le han sido arrebatadas

Antes de entrar a meditar sobre sus virtuosismos narrativos y cinematográficos deberíamos enumerar algunos de los condimentos personales de su cuento cinematográfico, permítasenos comentar algunos de sus temas recurrentes. Fina Torres nos habla con insistencia de una chica que posee un gran don, un talento especial (la cocina, la costura, el cine), con el que suele batallar, a veces a contracorriente, en una océano abatido generalmente por tres grandes olas.

En primer lugar debe nadar contra un ambiente hostil, que no la comprende y que contraría sus deseos, en segundo lugar muestra una chica que se asfixia con el amor, sobre todo cuando ese amor se expresa en términos genéricos como una ocupación posesiva del macho sobre la hembra y, final e ineluctablemente, cuenta con la barca invulnerable de la amistad y, especialmente, de la conexión con una mejor amiga.

La protagonista de Habana Eva, como las otras, se sumerge en estas olas tempestuosas  premunida de dos grandes potencias simbólicas, una es la del tiempo y la otra es la inteligencia ética. El tiempo, transfigurado en pérdida, nostalgia y pasado, alerta a la protagonista sobre el sentido de la oportunidad. La vida es ahora. No lo dejes para después, “como nos pasó a nosotras”, no permitas que se te escabullan el deseo y sus satisfacciones. La otra potencia, igualmente vigorosa, es la que exalta y sublima las decisiones personales. Las heroínas terminan apropiándose de su vida y ponen al mundo a sus pies. Esos condimentos y esas potencias hacen singulares los cuentos cinematográficos de esta autora que ya una vez fue premiada en Cannes y ahora fue premiada en Nueva York…

Esta cineasta no necesita grandes discursos racionales ni parlanchinería política para levantar la bandera de la insumisión y para ridiculizar la sociedad patriarcal y burocrática. Le basta el tono ligero de la comedia y el melodrama para abatir los poderosos muros de la moral convencionalmente opresiva. El padre héroe gallináceo, el galán corporativo que viene de afuera, el eyaculador precoz, la fábrica despótica y la comisaria política van siendo derrotados por la fuerza irresistible del sarcasmo, pero también de la seducción y el deseo. Y, para colmo, la chica se queda con los dos maridos.

Esta película se humedece de atributos adicionales cuando las olas del Caribe cubano se estrellan contra un lente cinematográfico privilegiado por una mirada de mucho oficio. No son paisajes de almanaque ni con grandes aspavientos sino que se van tejiendo las imágenes suavemente como si fuesen encajes de bolillo o el propio crochet que exaltan las tías sabias de la película. Podemos ver a la vieja Habana, que es la nueva, con un sentimiento cruzado de embelesamiento y furia. Podemos ver sus viejos edificios, sus escalerones y su heráldica, sus mensajes anacrónicos, sus efigies rancias, su malecón intemporal, su lastimosa modernidad, todo atravesado por la esencia inmortal, homérica, shakesperiana, woodenalleana, eterna, del amor entre amantes

El conjunto de las artes cinematográficas que concurren a esta co-producción con Cuba están por encima del standard. Transcurren apacibles y funcionales: la foto (Héctor Ortega), la dirección de arte, la música y el montaje, aunque merecerían comentarios especiales. Solo dedicaremos unas palabras a la actuación, que nos pareció uniforme y grata, (Prakriti Maduro / Juan Carlos García / Carlos Enrique Almirante / Juliet Cruz Delgado) , pero entre las que destacan la protagonista Pakriti Maduro (Eva), dotada del temperamento y la espontaneidad que busca la gran industria internacional del cine, y la de la joven cubana Juliet Cruz (Teresa) que plena de alegría las escenas de humor, y remoza los mitos de Jorge Amado consagrados hace treinta años en “Doña Flor…” y en “Gabriela…”.

Esta comedia moderna y desafiante ya ganó un Premio en el Festival Latino de Nueva York y seguramente le esperan otros, y el del público, si le dan chance.

NOTA. Los medios son el escenario de las polémicas y miradas controversiales en las que se desenvuelve la exhibición de esta película. La política ha influido sin duda en la percepción que se hace el público más radicalmente polarizado. El “habanismo” de la directora ha sido acusado de oportunismo y colaboración con el régimen de Chávez por algunos “cubanofóbicos”. Mientras tanto las críticas a la comisaria política, la imagen deteriorada de la capital caribeña y la insumisión de la protagonista parecen contra- revolucionarios a los cubanófilos y pro-gobierno. La cineasta se defiende en foros y entrevistas, mientras la taquilla va aumentando diariamente, un tanto al margen del barullo.

LA PELICULA

Dirección de Casting: Tamara Morales / Sonido: Josué Saavedra / Dirección de Arte: Sigrid Jelambi y Nieves / Lamerte / Música Original: Nascuy Linares / Montaje: Robin Katz / Dirección de Fotografía: Héctor Ortega / Producción General: Blanca Sanoja y Lourdes García / Producción Ejecutiva: Villa del Cine / Alter producciones / Dirigido por: Fina Torres / Guión Original: Fina Torres / Julio Carrillo


Ficha Artística Prakriti Maduro / Juan Carlos García / Carlos Enrique Almirante / Juliet Cruz Delgado /


Ficha Musical La música es original de Nascuy Linares, conocido por la musicalización de “Maroa” (2005) y de “Una casa con vista al mar” (2001), así como también es el autor de la música para numerosas películas, entre ellas "Tocar y luchar", "Havana Habana" y "La noche de las estrellas".

 
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