La mueca de Izarra

Carlos Ochoa

Carlos Ochoa
ochocarlos@gmail.com

La foto de la morgue de Bello Monte publicada por “El Nacional” tiene más de una interpretación, comparto la afirmación que ésta es una respuesta a la risa cínica de Izarra intentando burlarse de los argumentos que exponía de manera seria y profesional Briceño León acerca  de la escalada de violencia y asesinatos impunes en la Venezuela de hoy. Pero también hay que advertir que se trata de un envilecimiento de la diatriba política. Chávez nos está llevando de a poco a responderle en su propio lenguaje florido de escatologías propias de un pendenciero que amenaza e insulta, y eso no conviene a la sociedad venezolana desde ningún punto de vista.

Es cierto que la Asamblea Nacional se niega a debatir el caso de los millares de toneladas de alimentos importados por PDVAL que se pudrieron en los almacenes manejados por personal cubano. También es cierto que el gobierno se hace el sordo y ciego a las balas que acaban con las vidas de trabajadores y jóvenes venezolanos de todos los estratos sociales, y que niega descaradamente la crisis económica que mantiene a Venezuela con la inflación más alta de América Latina con una caída cercana al 5% del PIB.

La vulnerabilidad social y económica en Venezuela se debe al impacto de las desacertadas políticas implementadas por la logia militar y los fósiles de la izquierda cubanizada que gobierna el país. La violencia que produce imágenes de horror es responsabilidad de un Estado que está obligado a brindar seguridad, salud, empleo y educación a la sociedad en su conjunto empezando por el núcleo familiar y la escuela.

Pero frente al impacto que produce la imagen de la morgue publicada por “El Nacional”, y reproducida solidariamente por “Tal Cual”, tenemos que recordar como hasta la saciedad en el periódico dirigido por el reputado académico Eleazar Díaz Rangel, hemos contemplado imágenes que no buscan sino exacerbar el morbo del   lector.

De eso se trata, no podemos bajo ningún pretexto validar el estilo presidencial y el de sus propagandistas frente al prestigio de un diario como “El Nacional”,  al cual le sobra historia que lo avale. Cuando el vendaval de intolerancia y corrupción deje de soplar, y el país supere la polarización grotesca que divide a los venezolanos, “El Nacional” continuará siendo una referencia ética importante y un espacio para debatir democráticamente la agenda que demanda la realidad.

No importa cuán bajo resulte el adversario, que por sentirse acorralado y contra las cuerdas se ríe destempladamente. El ejemplo a seguir por el país pensante es el que dieron el sociólogo Briceño León y el comisario Guzmán, que sin perder la compostura, expusieron sus puntos de vista sin envilecer el drama humano que la violencia nos está dejando con su herencia de sangre, dolor y lágrima

 
Carlos OchoaCarlos Ochoa

Un Comentario;

  1. Dalila Flores Díaz said:

    Excelente análisis, Carlos, comparto totalmente tu acertado desglose de los hechos, asi como también la postura que los ciudadanos debemos tener ante EL NACIONAL y TAL CUAL, no debemos permitir el avance de tanto abuso y pretensión de paralizarnos.

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