MAR DE FONDO SACUDE EL PAIS

JESÚS HERAS –

La denuncia hecha hoy (ayer) por Julio Castillo, hombre serio y de sólida trayectoria, nos obliga a ponerle mucha atención a situaciones que pudieran estarse fraguando en vísperas de las elecciones de septiembre. El ex Alcalde de Naguanagua, y en dos ocasiones vicepresidente de la Cámara de Diputados del antiguo Congreso, hizo pública información recogida, según afirma, por cuerpos de inteligencia, sobre el montaje que estaría preparando el G2 cubano en combinación con el INTI o algún otro ente oficial, con el fin de simular la presencia de paramilitares colombianos en Carabobo e involucrar al gobernador del Estado en el asunto.

No hay duda de que Henrique Fernando Salas Römer se ha convertido en una piedrita en el zapato para el gobierno nacional, al asumir la defensa de todos los gobernadores y alcaldes del país, reclamando los recursos que indebidamente les tiene retenido del Gobierno Nacional, impidiéndoles atender debidamente sus obligaciones.

El mandatario carabobeño también ha reclamado reiteradamente la devolución de los puertos, aeropuertos, autopistas y carreteras que, violando de manera flagrante la Constitución Nacional, le fueron secuestrados a los estados en el primer semestre de 2009. Y ello también debe doler, porque está a la vista de todos, el profundo deterioro de la vialidad interurbana, y la creciente paralización de los puertos, hecho que se manifiesta en una escasez cada día mayor de alimentos y otros rubros esenciales.

Un mar de fondo recorre y sacude al país. Las gobernaciones y alcaldías, chavistas y no chavistas, están cada día más constreñidas en su capacidad de atender a las comunidades – y además amenazadas de desaparecer por la Ley de Comunas- mientras la infraestructura nacional de servicios colapsa aceleradamente en  manos del gobierno nacional.

Sumémosle a lo ya dicho, el deterioro de la red de generación eléctrica y el desabastecimiento y contaminación de las aguas, todo ello también en manos del poder central, y entenderemos mejor el origen de la angustia que reina en Miraflores, haciéndose evidente en los sucesivos traspiés del primer mandatario en su intento por desviar la atención sobre el sintomático hedor de los  “contenedores podridos” e igualmente – aunque en un plano distinto – en lo que nuestra colaboradora Elizabeth Burgos califica como la “Humillación de Santa Marta”.

Habida cuenta de que el régimen cubano depende para su supervivencia de un ancho subsidio venezolano, a nadie puede sorprender que la preocupación de Miraflores la comparta La Habana, o que el Comandante Ramiro Valdez, lugarteniente de los hermanos Castro, haya ordenado – entre otras- el montaje que denuncia Castillo y que viene precedido, no sólo de una antigua denuncia del propio gobernador sobre la existencia de campamentos guerrilleros en el Occidente de Carabobo, sino también, de insistentes indicios que llegan a esta redacción sobre la presencia de campos de entrenamiento en la misma zona, ahora dirigidos por las FARC y el ELN.

 
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