Presidente sucedido, Nación acontecida *

Gerardo Blyde

Gerardo Blyde

Gerardo Blyde
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¿Será cierto que esos grupos armados son sólo para defender a la revolución o utilizan esas armas para otros fines nada lícitos mientras el día de la defensa armada llega? Se acabó la ficticia guerra en la que ni Fidel creyó y hasta en tono burlón se mofó al desmontarla con argumentos muy sencillos.

Cuando a alguien con mucha frecuencia le viven pasando cosas, normalmente no muy positivas, las abuelas solían decir que esa persona era sucedida o acontecida. Así parece que está pasando con nuestro Presidente y nuestro país, él esta sucedido en los últimos días, y el país está acontecido.

CNN puso al aire un pretendido documental sobre la situación de inseguridad y los grupos armados a la sombra del poder en Venezuela, y casi al mismo tiempo VTV televisó a un grupo de entrevistadores afectos al chavismo que viajaron a Cuba y a cuatro voces sostuvieron un diálogo con Fidel. Para sorpresa hasta de ellos mismos, reveló una serie de afirmaciones que no dejan muy bien puesto a quien ellos siguen. Como broche de oro, el recién asumido presidente Santos a sólo tres días de haber sido juramentado, logra su primer gran éxito en política exterior al convocar a nuestro Presidente a una reunión que produjo el restablecimiento de las relaciones entre ambos países, rotas abruptamente días atrás.

“Fidel fue tajante: el socialismo es comunismo y punto”.

El referido documental, hecho en nuestro criterio con un sentido muy sensacionalista en su forma, expuso como algo muy notorio e inexplicable una verdad: en Venezuela existen grupos civiles armados cuyo objeto confesado consiste en la supuesta defensa de la revolución. Surgen de inmediato varias preguntas, las mismas que todos los venezolanos desarmados y pacifistas nos preguntamos desde hace ya bastante tiempo: ¿será cierto que esos grupos armados son sólo para defender a la revolución o utilizan esas armas para otros fines nada lícitos mientras el día de la defensa armada llega?, pregunta lógica pues ante las cifras de asesinatos que anualmente se registran, no es explicable que existan armas sin control para esa supuesta defensa. ¿Contra quién serían usadas estas armas y bajo cuáles circunstancias?, ¿contra el mismo pueblo venezolano? Si la revolución está gobernando ¿no corresponde a la Fuerzas Armadas Nacionales el monopolio de la defensa del Gobierno mientras esté allí con legitimidad electoral? ¿Será que en un futuro, de llegar a perder la legitimidad electoral, pretenderá permanecer en el poder por la fuerza y si las FAN no responden se apelará a estos defensores? ¿Por qué si todo el gobierno y los ciudadanos conocen de su existencia, estos grupos no son desarmados y desarticulados por el Estado, si no que, por el contrario, son protegidos y se les permite operar con absoluta impunidad? ¿A qué se le teme tanto y no se confía en las FAN?

En paralelo Fidel, al ser increpado sobre qué significaba para él el socialismo del siglo XXI, respondió sin ambigüedades con una verdad contundente: comunismo, y hasta se sonrió como diciendo, ¿todavía no te das cuenta? Seguramente esperaban los interlocutores recibir una respuesta más complicada, como las que están acostumbrados a repetir, algo así como el socialismo del siglo XXI se parece al comunismo, pero no llega a serlo; quizás esperaban que disertara sobre esos detalles que no lo llevan a ser un comunismo marxista como tal, que es algo “nuevo” que se está creando, el modelo soñado que por fin logrará la felicidad absoluta, que en nada se parece a lo que existe en Cuba o existió y fracasó en la extinta Unión Soviética. Pero Fidel fue tajante: el socialismo es comunismo y punto. Se reivindicó con esa afirmación lo dicho por el Cardenal y todos los que hemos venido sosteniendo que en Venezuela se está implantando un Estado centralista que pretende desde el Gobierno el control absoluto de la sindicalización, la producción, la empresa, los entes públicos, y borrar paulatinamente la elección directa, secreta y universal para sustituirla por designaciones asamblearias, es decir, un Estado comunista negado varias veces desde el poder central.

Pero Fidel también señaló que la supuesta amenaza de guerra que tanto proclamó Chávez conforme a la cual Colombia, con el imperio yanqui atrás, iba a declarar sobre Venezuela, no existió, ni existe ni existirá. No hacía falta que Fidel lo dijera, todos los venezolanos sabíamos que no era sino una ramplona estrategia presidencial para distraer la atención pública de los graves problemas internos existentes. Ello lo llevó, ante una acusación muy mal planteada por el gobierno de Uribe ante la OEA, a tomar la exagerada y nada pensada medida de ruptura de relaciones con Colombia. La torta fue tan grande que ninguno de sus panas lo apoyó y, por el contrario, desde Lula hasta Kirchner, le sugirieron retroceder. Santos aprovechó su estreno y puso el escenario propicio. Se acabó la ficticia guerra en la que ni Fidel creyó y hasta en tono burlón se mofó al desmontarla con argumentos muy sencillos.

Nadie puede negar que nuestro Presidente no esté sucedido por estos días. Lo triste es que nos arrastra a todos los venezolanos.

* TITULO ORIGINAL: Días acontecidos

 
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