Cómo Psicosis cambió la historia del cine

Psicosis

Stephen Robb

BBC

Han pasado 50 años desde que la película Psicosis de Alfred Hitchcock fuera lanzada a un mundo a punto de ser aterrorizado. Incluso si usted nunca vio el filme, es muy probable que haya sido expuesto a su popular influencia.

Unos 45 segundos que hicieron historia.

Hitchcock se había hecho un nombre como “el maestro del suspenso” con brillantes películas de misterio como “La ventana indiscreta” e “Intriga internacional” pero Psicosis era algo completamente diferente, algo que la mayoría de los habituales fanáticos del cine nunca habían visto.

Con sus estremecedores arrebatos de violencia y su provocativa sexualidad explícita, Psicosis desafió los estrictos límites de la censura de ese momento así como los nervios de la audiencia, y se convirtió en el mayor éxito en la carrera de su director.

A partir de este filme, los principales directores fueron conscientes del potencial en las boleterías que tenían el sexo y la violencia y siguieron la tendencia.

Violencia gráfica

El crimen en la ducha es posiblemente la escena más famosa en la historia del cine.

David Thomson, autor del libro “El momento de Psicosis: Cómo Alfred Hitchcock enseñó a Estados Unidos a amar el asesinato”, ha dicho que esos 45 segundos todavía clasifican en el ranking de “las escenas más violentas jamás filmadas en el cine estadounidense”.

Durante los primeros 45 minutos la audiencia ha seguido a Marion Crane, protagonizada por Janet Leigh, y ha construido un vínculo con su personaje, supuestamente el personaje principal de la película.

Luego, en una brutal y eléctrica escena, mientras Marion se prepara para ir a dormir con una ducha en el decrépito Motel Bates, es asesinada a cuchilladas por quien parece ser una anciana.

“Ellos (la audiencia) jamás habían visto algo parecido, el asesinato de un personaje principal casi en la tercera parte de la trama provoca un auténtico shock y una sensación absoluta de desorientación”, explica Michael Brooke, curador del Instituto del Cine Británico.

Psicosis fue filmada en blanco y negro, algo inusual para Hitchcock en esa etapa de su carrera, un poco para reducir costos pero también para que lo gráfico de esa escena fuera más digerible. Él sabía que manchas de sangre roja en las paredes y en el suelo no hubieran pasado la censura.

“La escena de la ducha en colores en 1960 hubiera sido imposible de exhibir”, dice Brooke y agrega que Psicosis “abrió las compuertas” para la violencia en la pantalla, allanando el camino para el baño de sangre de “Bonnie and Clyde” y “La pandilla salvaje” a fines de los 60 hasta las películas de hoy en día como “Hostel” y “Saw”.

Es un reflejo de los cambios en la clasificación de la violencia el hecho de que Psicosis fue catalogada en 1960 en el Reino Unido con una “X” -sólo para adultos- y hoy en cambio está considerada “para mayores de 15 años”.

Simpatía por el asesino

Podría decirse que el personaje más atractivo de la película es Norman Bates, protagonizado por Anthony Perkins, el extraño joven resignado a dirigir el decadente hotel familiar y a cuidar de su abusiva e inválida madre.

Luego del asesinato de Leigh, la historia se mueve hacia el punto de vista de Bates y la audiencia es atraída a sentir simpatía por su agónico dilema, el tener que ocultar el horrendo crimen de su madre.

“Hay una escena justo después del crimen de la ducha en la que el auto (de Marion Crane) se está hundiendo en el pantano pero se detiene por un momento, y uno casi desea -de una manera un poco extraña- que se siga hundiendo. Uno no quiere que él sea descubierto, aunque esté encubriendo un terrible asesinato”, dice Brookes.

El efecto fue hecho para jugar con los sentimientos de la audiencia de una forma en que las principales historias de suspenso jamás lo habían hecho.

Psicosis es considerada el primer filme de terror moderno y ha recibido el crédito de haber comenzado con el subgénero de los asesinos con cuchillo, pero para el autor de “Alfred Hitchcock de bolsillo”, Paul Duncan, su mayor legado es haber adoptado el punto de vista del que tiene el cuchillo, algo que luego se volvió muy común.

La mayoría de los planos de Hitchcock son en “tercera persona”, la cámara es un observador neutral de los eventos que ocurren en la película, dice Duncan, mientras que la cámara en “primera persona” vincula a su audiencia con los principales personajes de una forma imposible de evitar.

El filme de John Carpenter de 1978, Halloween, cuya considerable deuda a Psicosis está enfatizada en la presencia de la hija de Leigh, Jamie Lee Curtis, en el rol principal, es un “muy buen ejemplo del punto de vista de la cámara usado de forma brillante”, agregó Duncan.

Habiendo cambiado hacia el punto de vista de Norman Bates, Hitchcock ya tiene a su audiencia exactamente donde la quería para el increíble giro del final.

“Con toda la información que uno ha recibido uno lo cree inocente y se identifica con su crisis”, concluye Duncan.

Sexualidad explícita

La película abre con un paisaje de Phoenix, Arizona, en un caluroso día de diciembre, con la cámara moviéndose a través de los techos de las casas antes de entrar casualmente en una ventana de un hotel donde -sin lugar a dudas- una Leigh en ropa interior y un John Gavin sin camiseta acaban de hacer el amor.

Estos primeros minutos son casi una declaración de cuál es la intención del director. “Él estaba probando muy deliberadamente los límites de los censores”, dice Brooke.

“Tomó lo que hasta ese momento sólo habían sido sugestivas implicancias sexuales y las colocó en primer plano”.

Cuando no pudo asegurarse la financiación de la película por parte de los estudios, temerosos de la potencial controversia del filme, Hitchcock tuvo que poner de su bolsillo más del 60% del presupuesto de producción que no superaba el millón de dólares.

Esto le permitió trabajar por fuera de las restricciones habituales del sistema general y lograr una obra fiel a su estilo.

La sexualidad de los planos de Leigh en ropa interior, la violencia e incluso el mostrar como se vaciaba el inodoro de un baño eran algo radical en el cine comercial de esa época.

Y aunque en sus películas solía haber momentos de humor, nunca se habían combinado con un material tan oscuro y violento como en Psicosis.

Hoy, esa mezcla pionera de gritos y risas es más que evidente en los filmes de Quentin Tarantino.

Uso de la música

Los violines sonando durante el crimen en la ducha han alcanzado un estatus de símbolo, que denota violencia cruel e inminente.

Su importancia en el impacto de la escena puede medirse por el hecho de que en una exhibición previa de una parte de la película aún sin musicalizar, muchos en la audiencia reaccionaron casi con indiferencia.

EL MAESTRO DEL SUSPENSO

Alfred Hitchcock tuvo que financiar más de la mitad de su película.

“Fue sólo con la segunda versión, ya con música, que la gente saltó de sus asientos, especialmente cuando los chillidos de los violines empiezan”, señala Brooke.

La más memorable parte de esa banda de sonido, dirigida por Bernard Herrmann, ha sido tan imitada después que hoy se ha vuelto un cliche, según el experto.

Pero toda la música es parte integral del ánimo de filme, desde la explosión de cuerdas en los créditos del comienzo en adelante, añade Brooke.

Su influencia puede verse particularmente en películas cuyo uso de la música evoca el sentido de una amenaza y de algo oculto que nos impactará, como en “Tiburón”.

Ésta no fue la única manera en la que el éxito de Steven Spielberg de 1975 fue influenciado por Psicosis, dice Brooke.

“Cuando hicieron Tiburón, uno de los objetivos que perseguían era que las playas de EE.UU. se vaciaran tanto como las duchas de los moteles después del estreno de Psicosis”, concluye el curador.

 
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