Avanza la distensión

Los cancilleres Holguín y Maduro buscan concretar los acuerdos logrados en el encuentro Santos y Chávez.

Un positivo balance dejó el primer ciclo de conversaciones entre autoridades colombianas y venezolanas – Varias pruebas de fuego para la naciente confianza y la buena voluntad le esperan a esta hoja de ruta.- El desafío mayor radica en la comisión de seguridad. El rechazo tajante del gobierno de Caracas a la presencia guerrillera en territorio venezolano debe estar acompañado de acciones concretas para garantizar que la frontera no siga convertida en refugio de delincuentes y terroristas.

Un positivo balance dejó el primer ciclo de conversaciones entre autoridades colombianas y venezolanas después del encuentro entre Juan Manuel Santos y Hugo Chávez en Santa Marta. El pasado viernes, una comisión de alto nivel, liderada por la canciller María Ángela Holguín y conformada por los ministros de Defensa, Comercio y Transporte, visitó Caracas para concretar los pasos en el camino de la reconciliación binacional.

La hoja de ruta para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países, surgida de la cumbre de San Pedro Alejandrino, ha arrancado con buenos augurios. La cita de la semana pasada marcó el inicio del trabajo de las cinco comisiones técnicas: defensa, comercio, complementación económica, infraestructura y asuntos fronterizos. Asimismo, entregó los primeros resultados tangibles: el abono de 200 millones de dólares a la deuda de aproximadamente 1.000 millones que Venezuela mantiene con los exportadores colombianos. En el resto de las mesas se definieron tanto temas de discusión como futuros encuentros ministeriales, dentro de los que se encuentran uno de defensa esta semana y, en menos de quince días, otro de cancilleres. La agenda de los próximos meses es variada: desde revisión de proyectos energéticos y viales hasta iniciativas de salud y educación para la población que habita en las regiones limítrofes.

Durante el fin de semana, la Casa de Nariño y el Palacio de Miraflores ratificaron con sendas declaraciones el ambiente distendido y constructivo que se respira en ambos lados de la frontera. En palabras de Santos, “se dio un paso importante en la normalización”, mientras que Chávez anunció el “restablecimiento pleno de las relaciones”. Sin duda, ha sido acertada la combinación de prudencia y claridad de objetivos que ha manejado la administración Santos en sus primeras semanas. Que la diplomacia del micrófono y de los ataques personales haya cedido su lugar a la discusión de las problemáticas específicas de la integración en materia social, comercial y de infraestructura, es motivo suficiente para albergar un optimismo moderado.

Estos pasos iniciales son bienvenidos. El pago de una parte de la deuda comercial constituye un respiro para sectores industriales muy golpeados por la caída del intercambio binacional. La inclusión de proyectos sociales en este mapa diplomático es, a su vez, una buena noticia para las poblaciones de la frontera, víctimas directas de las crisis entre Bogotá y Caracas. Sin embargo, El desembolso venezolano de los 200 millones de dólares estará acompañado de una revisión por Colombia del monto de la deuda. De acuerdo con el régimen chavista, la cifra de 1.000 millones podría estar inflada por sobrefacturación y exportaciones ficticias. Por el lado del empresariado nacional, hay preocupación por la tasa a la cual se liquidarán las ventas, dada la situación cambiaria que el país vecino experimenta. Si bien es probable que la deuda disminuya, se espera que el sacrificio de los exportadores colombianos no sea un golpe adicional a sus finanzas.

Pero el desafío mayor radica en la comisión de seguridad. El rechazo tajante del gobierno de Caracas a la presencia guerrillera en territorio venezolano debe estar acompañado de acciones concretas para garantizar que la frontera no siga convertida en refugio de delincuentes y terroristas. El próximo encuentro de ministros de Defensa es el espacio propicio para traducir la franqueza y la confianza en un plan conjunto que reconozca el carácter transnacional de la amenaza del narcotráfico y la subversión.

editorial@eltiempo.com.co


* El sumario ha sido agregado por ABC

 
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