Cómo organizar unos juegos en tiempos de crisis

Megan Lane

BBC News Magazine

Cuando Londres organizaba sus anteriores Juegos Olímpicos, allá para 1948, el dinero era tan escaso que los atletas dormían en cabañas militares y los restos de la comida racionada se enviaban a hospitales locales. ¿Qué podemos aprender de entonces?

No existía el espectacular estadio central o el centro acuático, ni tampoco la elegante ciudad de los atletas desprendiendo el olor a nuevos tapizados y ha recién pintado.

Los juegos de Londres de 1948 tenían que hacerse en cambio con remiendos, como había vivido el país a lo largo de la Segunda Guerra Mundial y en ese mismo momento, todavía recuperándose de sus devastadores efectos.

Los Juegos Olímpicos de 1948 fueron los primeros televisados en Reino Unido. Aquí estudio de la BBC.

De hecho, la comida, la vestimenta, los materiales de construcción y el petróleo estaban racionados.

La ciudad era un cementerio fantasma que mostraba las heridas sangrantes de la detonación de bombas, con muchos de sus edificios enfermos de la viruela de los disparos o derrocados en bombardeos, y los escombros apilados a un lado en grandes montones.

Alimentos donados

Organizados en dos años con un presupuesto de 730.000 libras (US$1.130.000), las Olimpiadas eran entonces un asunto práctico y reducido. En comparación, se espera que los Juegos de 2012 cuesten alrededor de 7.267 millones de libras (un poco más de US$11.238 millones).

Las medallas estaban hechas de plata oxidada en lugar de oro. Y debido al racionamiento de alimentos, los países que participaban enviaron provisiones.

“Los holandeses enviaron más de 100 toneladas de frutas y verduras para todos los equipos. Los daneses regalaron 160.000 huevos. Checoslovaquia donó 20.000 botellas de agua mineral”, recuerda la bibliotecaria olímpica Sandy Duncan en un documental de archivo de la BBC.

“Le dijimos a todo el mundo que no podrían construir nada nuevo. Podríamos mejorar las instalaciones que existían en Londres o sus alrededores pero nada más”, añadió.

Eran los primeros juegos olímpicos de verano que se celebraban en 12 años. Los últimos habían tenido lugar en Berlín en 1936, y fueron utilizados por Hitler con propósitos propagandísticos.

Los juegos de 1940 y 1944 fueron cancelados ya que Europa y el Pacífico se veían asolados por el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial.

Traigan su propia toalla

Con escaso suministro de alojamiento disponible debido a las bombas de la guerra, los atletas masculinos se alojaban en casas privadas y en antiguos campamentos militares como el Centro de Convalecencia del Ejército situado en el parque de Richmond.

Para las mujeres se encontró albergue en los dormitorios universitarios y de enfermeras. Se les facilitaba las sábanas de la cama y las mantas, pero los atletas debían traer sus propias toallas.

Para ahorrar dinero en comida y alojamiento, los atletas locales se quedaban en sus casas y tomaban el metro para acudir a la competición. A veces, si los londinenses los reconocían, les cedían los asientos para que pudieran estrecharse y descansar.

La prensa al principio odiaba la idea de gastar tanto dinero en tan sólo dos semanas de deportes. Pero a medida que la nación se unía y los países participantes se congregaban, los ánimos y el humor dieron un giro que volteó la situación.

Primeros juegos televisados

No fueron únicamente los primeros juegos de postguerra, fueron también los primeros Juegos Olímpicos televisados en el Reino Unido.

A las atletas olímpicas se les daba alojamiento pero debían de traer su propia toalla.

Pero era un espectáculo televisivo que sólo unos pocos podían presenciar.

No era sólo que los televisores constituyeran un lujo demasiado caro, sino que sólo aquellos que se encontraban en un radio de 40 kilómetros alrededor del evento podían recibir la señal de retransmisión.

La ceremonia de apertura fue “una de las más impresionantes que se habían radiado nunca”, dijo la revista Radio Times.

Sin embargo en realidad fue bastante modesta, con una trompeta de fanfarria, un saludo de 21 cañones y la liberación de un millar de palomas mensajeras.

Los cañones fueron retenidos por el tráfico y llegaron justo a tiempo. Pero las palomas, que habían sido transportadas en cajas durante varios días, habían medio muerto de calor.

Diferencias nacionales

Cuando los atletas salían a comer y hacer picnics en el exterior, las diferencias entre las distintas naciones saltaban a la vista.

El equipo británico tenía raciones extras de comida y paquetes enviados desde Australia, pero los estadounidenses contaban con fruta fresca, carne y pan horneado a diario.

Adornando el estadio se encontraba un panel citando al Barón Pierre de Coubertin, padre fundador de las olimpiadas modernas. “Lo importante no es ganar, sino participar. La cuestión esencial en la vida no es conquistar sino luchar bien”.

Nunca jamás las palabras parecieron más apropiadas.

 
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