El caldo del cambio

Carlos Lozano

Carlos Lozano

Caminando con Carlos

Carlos Lozano
Carlos@carloslozano.com

Estamos sumergidos en él, aunque muchos no se den cuenta. El cambio nace de un conjunto de elementos visibles para quienes están interesados en verlos. Caminando por Valencia los vemos. Están allí, claros, comprobables.

En el temor de los valencianos, vivan donde vivan, caminen por donde caminen, a ser robados, asesinados, secuestrados. Por donde pasemos podemos decir “aquí roban”, “aquí atracan”, “aquí matan”. Por donde pasemos tenemos que evitar los huecos, el deterioro de las vías, el nerviosismo. En el sur, en el norte, en el centro.

El caso del Metro, por ejemplo. Una gran solución, una necesidad que ya no aguanta más retrasos, como los muchos problemas de los valencianos que tampoco aguantan más dilaciones. Las obras para el Metro se alargan en su retraso como una eternidad. Pero está surgiendo finalmente un movimiento social que busca unificar a todos los

valencianos para luchar por el desarrollo de las obras, para presionar al gobierno nacional para que esa necesidad perentoria de los valencianos sea finalmente convertida en realidad.

Es una iniciativa que debiera ser tomada en cuenta por todos, mucho más allá de cortapisas partidistas y exclusiones ideológicas. Que todos tengamos facilidad de transporte público moderno, eficiente y rápido, no es un problema chavista ni salista ni pepetista; no es opositor ni oficialista; es asunto que compete a todos y ése es el

mensaje que debemos enviar a las autoridades nacionales y regionales.

Lo mismo sucede con la mayoría de los problemas que nos complican la vida día tras día. Los representantes de las facciones políticas se apropian de los clamores públicos para afirmar que los van a resolver; pero los conservan en las manos aferrados como banderas, los enarbolan pero no los resuelven. Si todos los ciudadanos retomamos esas banderas y las convertimos en causas de todos, si dejamos claro que cada uno

tiene derecho a apoyar políticamente la idea y los dirigentes que mejor le parezcan, pero que las soluciones para nuestras necesidades son asunto de todos unidos en una sola exigencia y una sola voluntad, otro gallo cantaría.

El Metro para Valencia, como la seguridad para los ciudadanos, como un eficiente y sano suministro de agua y un permanente servicio eléctrico, no tienen partido ni bandera: son valencianos, son problemas que tienen y beneficios que desean, por igual chavistas y antichavistas, copeyanos, adecos, salistas, pepetistas, independientes.

De eso se trata. De un mismo caldo para todos.

 
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