Ganar disfrazado

La Pequeña Política
Espantapájaros

Avizor.uno@gmail.com

“Lo que por estar yo siempre en el mismo sitio, no veo y otros ven, lo trato de compensar pensando en lo que otros, por andar de rama en rama, quizás no alcanzan a pensar.”

Escrito para gente inteligente

PREGÚNTENSE TODOS LOS DÍAS

¿Quién dijo "Con la Iglesia hemos topado, amigo Sancho.”? ¿Cervantes o Don Quijote?

¿Quién dijo, “Águila Uno, ya no sabes con quién pelear y lo peor es que tapas un hueco y caes en otro”? ¿No lo logras adivinar?

Fui yo, yo mismo fui.

Ya Uds. lo saben, pajarracos, pájaros y pajaritas, que me fastidia que traten de adivinar quién soy, sin darse cuenta de que yo soy yo, como tantas veces lo he dicho, y que como Don Quijote, que lleva varios siglos cabalgando desde que Cervantes murió, yo me desprendí hace muchísimo de los brazos de quienes me concibieron, y soy hoy, como cualquiera de Uds. que salió del vientre de su mamá -o del huevo que ésta dejó en el nido- un ser lleno de vida y de pensamiento propio. Además tengo cinco soles en mi charretera, que no es poco.

El rojo-rojito está de muerte

Manos a la obra. Así decía Carlos Andrés cada vez que terminaba su discurso y los adecos de entonces terminaron obrando sobre él. Cosas que tiene la vida. Llueve y escampa también dijo, como buen andino, y aún no ha terminado de llover, pero pronto la lluvia se va a parar. Si te lo digo yo que conozco tanto campesino avispao.

Lo mismo te puede pasar a ti, Águila Uno, pero no por culpa de los adecos de entonces o los adecos de ahora, sino porque no terminas de cometer una barbaridad cuando cometes otra. Ahora y que disfrazarte de todos los colores. Claro, no tienes otro remedio, cada día la gente le saca más el cuerpo al rojo-rojito, dicen que ese es disfraz de mendigo, que cuando se lo ponen, todo el mundo sabe que es para poder cobrar su misión, que además ya es poco lo que vale, y se burlan de ellos, de manera que avispado que eres, ahora quieres hacerte ver de todos los colores, imitando tú, sin darte cuenta, creo, el discurso de mi amigo el pollito, que siempre ha dicho que gobierna para todos los colores y que a nadie le pregunta de qué color es o si lo quiere o no lo quiere, eso lo escuché el otro día por la televisión y me pareció bonito. Total que ahora Águila Uno, aquel que decía Águila no mata moscas, ha terminando imitando al pollito, claro de la boca pa’ fuera, a ver si coges unos voticos más que están escasos, por ese rebaño de candidatos que has lanzado que si se lo pidieras, te traerían hasta a la Virgen de Coromoto, sacándola de su santuario, del sitio donde se le apareció al indiecito, para tenerla cerca-cerquita, allí mismito, en Miraflores para cuando Evo.

Pero eso de que abandonen el rojo-rojito, y salgas tú, Águila Uno, en tu propaganda, así como en las comiquitas, hablando sobre un color azul celeste o color mandarina dulce o verde manzana, sólo demuestra que el pollito estaba más en sintonía que tú, que hace tiempo abandonaste a tu gente para esconderte en la escarpada montaña; o es eso o es que no quieres estar ni cerca del Rojo-rojito, ese que inventó el Pajarraco Ramírez, que antes era de Pdvsa y ahora es de Pdvallas, y de ese Pdval que ahora mientan Pudreval.

Aunque se vista de seda…

Pero disfraces como disfraces, no importa, lo importante es que mandes a BAJAR LOS RECURSOS que le tienes retenido a todos los gobernadores. A tus alcaldes y a todos los alcaldes. Eso es lo que el pueblo quiere, al menos es lo que dicen los que me visitan, que no son pocos. Ellos saben muy bien que al final son ellos los que pagan porque hay menos vigilancia policial, menos medicamentos, menos empleo, más muertos, menos fertilizantes, caminos intransitables y cosechas perdidas porque no las pueden sacar.

De nada te vale ese disfraz de colorines suaves, Águila Uno, o que no salgas en tu Aló Presidente, no vaya a ser que la cojas por insultar al pajarraco Santos, y se te vuelva a encaratar la cosa con Colombia, de nada te vale, si lo que quieres es que la gente vote por ti, si no le mandas a los gobernadores y alcaldes todo lo que les tienes retenido. Y no creas que me refiero sólo a Carabobo, porque a mí me llegan de por aquí pero también de Guárico, de Aragua y Cojedes, y también porque saben que yo sé, y que yo escribo y que la gente lee y me pone atención, también me llegan campesinos de Yaracuy y Falcón, y hasta de Miranda que es más lejos todavía.

No sigas aguantando los reales, Águila Uno, porque tú sabes bien lo que va a ocurrir. No me vas a decir tú que no sabes que lo que no se manda, se lo cogen las mafias que como sanguijuelas han chupado y siguen chupando cuanto encuentran.

Cuidado Águila Uno, no te vaya a pasar como a Carlos Andrés, pero distinto. Una cosa es manos a la obra y otra es maniobra. Estás demasiado débil, recuerda que sigues en tiempo de muda, que ni garras tienes, y con eso ahora de ponerse todos los colores ¿a quién vas a engañar? Cuidado si por estar maniobrando terminas maniobrado. Porque aunque te vistas de seda, rojo te quedas.

Estás enfermo y nadie lo cree

El pajarraco Molina, dice con dolor fingido, creo, que el Presidente tiene cáncer “en los pólipos para nasales” y que el país tiene derecho a conocer su salud. Yo no sé si ese pajarraco anda buscando publicidad para su candidatura, o si lo que escribe tiene algo de verdad. Yo, Águila Uno, espero sinceramente que no lo sea, a pesar de todos tus excesos, bien te he dicho que te tengo cariño, y aunque tus plumas estén viejas y pesadas y ya no te sirvan para coger altura, no te deseo mal alguno.

Pero recuerda que te venía diciendo que ibas a perder el gañote de tanto chillar para que creyeran que tenías fuerza todavía. Ojalá yo, sin querer, no haya adivinado misteriosamente lo de tu enfermedad. Pero no creo.

Pienso todo lo contrario. Creo que esto de la enfermedad lo mandaste a decir tú mismo, o sea que no es verdad, para que la gente te tenga lástima, aunque bastante lástima diste en Santa Marta, entregándote a los pies del pajarraco Santos, y que al mismo tiempo cancelaste el Aló Presidente, no por la enfermedad, sino como ya dije antes, para parecer más moderado. Y además calza con el cuento de la enfermedad. Y que  todo esto tiene que ver con un viraje a ver si todavía tienes tiempo de entusiasmar a los tuyos que no quieren ir a votar, y de tranquilizar a los alcaldes, que a lo mejor hasta desean que te mueras con tal de que no les elimines sus alcaldías, y hasta para atraer a unos cuantos incautos entre los ni-nís.

Todo esto lo supongo, no por no quererte creer, sino porque después de tantas mentiras que has metido, incluyendo aquella de abril de 2002, de aparecerte con un crucifijo para que te creyeran de lo más humildito, uno no puede sino pensar que todo lo que haces tiene una segunda y hasta una tercera intención. En este caso, vestirte de abuelita, para esconder al Lobo Feroz. No te hagas el loco Águila Uno, tú sabes lo que quiero decir porque también me meto de cuando en vez a literato, y lo de Lobo es sólo una analogía, para qué referirme a todo lo que de lobo hay en tu mente alborotada, sobre todo ahora, cuando sin chillido, ni gañote, sin garras o plumas con que volar, vas a una elección en la que llevas las de perder, y ni la excusa de una guerra con Colombia se te esfumó.

Post partum

Esta vez no me meto ni con el pajarraco Henry ni con su compadre del alma. ¿Para qué? Si ya les he dicho suficiente y además como criatura plumadas, les tengo afecto y no me puedo exceder. Claro, el plato está servido, con todas sus torpezas, Águila Uno, con disfraz o sin disfraz, hasta una mesa de palos te puede vencer.

 
EspantapájarosNo photo
Top