Hemotemas *, todo eso es mentira

Albersidades

Peter K Albers
peterkalbers@yahoo.com

A Sonia Lupi no la mataron, como tampoco asesinaron al joven que venía, con su padre, de dejar a una compañera de promoción en su casa, de regreso de la fiesta de grado.

Es mentira que mataron a Pedrito, a José, a Juanita, a Yonatan, o a Yusmeri. Las pistolas con las que los amenazaron los malandros eran de juguete y a ellos, del susto, les dio un infarto cuando los apuntaron para quitarles los celulares. Los proyectiles que les encontraron en sus cuerpos eran balas perdidas, disparadas por armas verdaderas, y accionadas por enemigos de la revolución para sembrar el caos.

Ricardito, Gustavo, Maryori, Fraimimilya o el Güilian se suicidaron, lo que pasa es que todavía no han encontrado cómo lo hicieron. Fueron tan originales en eso de quitarse la vida, que la policía “científica” ni siquiera va a intentar averiguarlo.

Es mucho para ellos, ocupados en otras cosas, como cuidar a los personeros del gobierno, a sus familiares hasta el cuarto grado de consanguinidad y el tercero de afinidad, a sus “segundos frentes”, amigos y compañeros de partido, Pudreval da para todo, menos para investigar supuestas muertes que existen sólo en la imaginación de los escuálidos.

A Vicente lo encontraron muerto en una cuneta, luego de dos días sin saber de él. Allí fue a morir, supuestamente por una pérdida del equilibrio. Del equilibrio que debería haber entre lo que pagamos los ciudadanos por impuestos, sin sumar la renta petrolera, que no se sabe (¿o sí?) a dónde va, y lo que se nos retribuye en prevención del delito. Las siete heridas de bala se las hizo él, que tuvo la mala suerte de caerse con la pistola metida en el cinturón, y se disparó solita.

Casi se castra él solito. Pistola que nunca apareció, por cierto, y ni marca le dejó en la piel cuando se cayó sobre ella, ni restos de pólvora. Los siete tiros. Ah pistola chimba, que se dispara sola.

Como la que destrozó la quijada y perforó el paladar del hombre a quien le querían quitar todo, y al atracador se le fue un tiro. Mala suerte. Pero eso nunca ocurrió: sólo está en la imaginación de los enemigos de la patria que, con sus tendenciosas campañas, lo que buscan es desprestigiar al gobierno.

Y para contrarrestar tan aviesas intenciones, se ha prohibido mencionar el líquido ese que nos corre por las arterias, llevando oxígeno a todo nuestro cuerpo para que sus células funcionen. Y a nuestros cerebros para que piensen; en algunos como borregos (si es que los borregos piensan) a la orden del comandante; en otros, con sus neuronas plenas de odio y violencia. Y en otros, como fieles “lacayos del imperio”, para que razonen distinto a lo que un inepto e iluso aprendiz de brujo predica mediante violentos discursos donde profiere amenazas y justifica el robo famélico. “No es malo robar cuando se tiene hambre” dijo una vez. También hay, es ya sabido, quien piensa como hiena.

La amordazadora prohibición traerá varios problemas, a causa de la censura, como el de cierto banco, que tendrá que cerrar sus puertas e interrumpir sus actividades, ante la imposibilidad de publicar en los medios de comunicación avisos solicitando donantes del vital fluido, que no se puede ni mencionar, para salvar las vidas de personas en grave estado de salud y necesitadas urgentemente de transfusiones de “eso” para poder sobrevivir.

¿Qué podemos hacer, si la arbitrariedad es así?

Fuente: www.notitarde.com


* Temas sangrientos

 
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