INAPLICABLE Y POLÍTICAMENTE ESTÚPIDA

Clodovaldo Hernández
clodoher@yahoo.com

Es la típica doble barbaridad: unos deciden meterse a amarillistas y otros a censores

Sin preámbulos: la medida que prohíbe mostrar imágenes de violencia en los diarios es una pésima forma de tratar de proteger a las niñas y los niños. Técnicamente es inaplicable, a menos que se establezcan inconstitucionales y engorrosos mecanismos de censura previa. Políticamente es una estúpida manera de darle protagonismo a personajes que ya ni siquiera provocan enfado, sino fastidio y bostezos.

Es la típica doble barbaridad: unos deciden meterse a amarillistas después de viejos y otros resuelven meterse a censores y darles la razón a los que tienen una década pronosticando un rrrrrégimen.

En particular opino que la realidad se encargará de ambas barbaridades. Derogará esta medida judicial más pronto que tarde, igual como el público lector va a poner las cosas en su sitio.

Es, sí, muy interesante el que este patético episodio de la campaña electoral (¿de qué, si no, es parte?) haya desatado al menos conatos de debate en el gremio periodístico en torno al tema de la ética profesional.

Mucha gente ha desempolvado sus apuntes de esta asignatura universitaria para orientarse un poco en medio de tantos resplandores amarillos. Es que siempre se puede encontrar algo bueno en lo malo. Lo último que supe es que los nuevos directivos del Colegio Nacional de Periodistas van a montar conversatorios en los barrios para explicarle a la gente por qué no puede aceptarse una medida tribunalicia que deje al arbitrio de algún funcionario determinar qué imágenes son aptas para las mentes infantiles y cuáles no.

Ojalá lo hagan de verdad y que no sea un capitulito más de la telenovela “Pobrecitos nosotros, los periodistas, agredidos por las turbas de siempre” para transmitirlo por el canal de presuntas noticias. Si lo hacen honestamente se van a encontrar con muchas sorpresas, la principal de ellas, el nivel de conciencia de las personas comunes y corrientes frente al tema de la comunicación de masas, que ha dejado de ser un asunto de licenciados, especialistas y magíster y se ha hecho pueblo, parroquia y esquina.

Han sido años de una guerra mediática muy intensa y el Gobierno, luego de pasar mucho tiempo contra la pared y recibiendo castigo, ha logrado grandes avances en la generación de una masa crítica respecto al trabajo cotidiano de los medios opositores. (Otra razón, dicho sea de paso, para que las acciones de censura sean innecesarias y contraproducentes). Esa conciencia política va a salir a relucir en los conversatorios con una potencia que a muchos sorprenderá. Por eso me atrevo a pronosticar que algunos colegas van a llegar a esos barrios con la intención de explicar y van a salir buscando explicaciones. Qué buen final sería ese para un episodio vergonzoso.

 
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