LA FOTO DE EL NACIONAL Y AQUÍ NO PASA NADA

Alfredo Fermín

Alfredo Fermín

La fotografía publicada por el diario El Nacional, en su edición del 13 de este mes, reflejando una situación en la morgue de Bello Monte, de Caracas, nos pareció grotesca y a destiempo aunque, como registro fotográfico, tiene el mérito de una expresión artística contemporánea, como ha sido mostrado en bienales y confrontaciones internacionales sobre las matanzas que se presentan en el mundo.

Pero, la foto, reproducida al día siguiente por el diario Tal Cual, le vino como anillo al dedo a los censores del gobierno, que tienen por misión encontrar razones para imponer en Venezuela la censura de prensa con la finalidad de que, de acuerdo con el proyecto revolucionario, haya un solo periódico, una sola estación de radio y un solo canal de televisión. Se dirá que esto es una exageración y nosotros quisiéramos que así fuera. No obstante, poco a poco se ha ido cumpliendo el programa y ya vemos como cada día tenemos menos libertad de expresión en un país que se enorgullecía de ejercer plenamente ese derecho.

Según han explicado los expertos, la fotografía tomada en 2009, tuvo como objetivo llamar la atención sobre la terrible situación de inseguridad que vive el país a la que el gobierno nacional no presta el mayor interés. Y no está dispuesto a reconocerlo como responsabilidad, de acuerdo con las respuestas del presidente Chávez, quien en el programa Contragolpe, del canal oficial, le comentó a Vanessa Davis y a Maripili Hernández, que el problema de la delincuencia se debe a que los gobierno de la Cuarta República no prestaron atención a los niños de la calle, quienes ahora, siendo adultos, se quedaron en la calle convertidos en delincuentes. Dijo después que el problema se resolverá dentro de 20 años.

Que no se sepa

Es evidente que al Jefe del Estado no le preocupa la situación por lo cual no desaprovecha la oportunidad para culpar a sus adversarios y reiterar que las denuncias, de la triste realidad que vivimos, son “para frenar y sabotear la revolución bolivariana”.

Con una decisión propia de un sainete, casi el mismo día en que El Nacional publicó la foto, un tribunal, dictó sentencia en defensa de los niños y agarró la sartén por el mango para prohibir, a los medios impresos del país, la publicación de imágenes violentas, sangrientas, grotescas, bien sean de sucesos o no “que puedan afectar a la niñez”.

No hay dudas de que la intención es impedir, a un mes de las elecciones parlamentarias, que el país sepa que estamos – prácticamente – en una guerra civil, en la que diariamente hay más muertos que en los países con conflictos bélicos.

En tiempos tan violentos, como los que estamos viviendo, es indudable que con la decisión judicial, que no sólo es en contra de El Nacional sino contra todos los medios, se ha establecido la censura previa de prensa característica de los gobiernos dictatoriales.

El argumento de que, con la medida, se está protegiendo a los niños es falsa, porque el presidente Chávez, en cadena nacional se ha cansado de decir groserías y de insultar en horarios restringidos y en el canal del Estado se expone al desprecio público, con los más bajos calificativos, a todo el que se atreva a expresar una opinión contraria al credo del régimen. Y a ellos nadie los amonesta porque están ungidos para violar leyes, códigos de ética y principios que dicen que defienden.

Aquí no pasa nada

Para ellos, es un deber informativo publicar fotos de las matanzas que provoca Estados Unidos en sus guerras en el Medio Oriente o sobre las fosas comunes de ciudadanos asesinados durante el gobierno del ex presidente Uribe, en Colombia. Pero lo que sucede en nuestro país, por la inseguridad desbordada, debe ser silenciado. Es la misma situación que se veía en España, durante la dictadura de Francisco Franco y, actualmente, en Cuba donde los noticieros dan cuenta de todo lo malo que ocurre en los países considerados enemigos pero se ignora, por completo, el exterminio que tenemos entre nosotros.

Es una práctica que sigue Walter Martínez, en el noticiero de VTV, Dossier que ahora, por sus reconocidas habilidades para estar bien con el poder, retransmite Telesur. Según ese noticiero el pueblo venezolano es infinitamente feliz, como quiso expresarlo con su risita, en CNN, el director de ese medio transnacional, Richard Izarra.

Ese es el tipo de periodismo que el gobierno quiere que se ejerza en Venezuela. Y, si el proceso continúa avanzando no dudamos de que, tarde o temprano, lo impondrán porque parece que, la santería cubana, está haciendo efecto al punto de que la gente está como aletargada y no reacciona ante tanto abuso de poder.

Ya los periódicos, que son víctimas de los organismos gubernamentales con sanciones, investigaciones e inspecciones, se abstendrán de informar o publicar fotografías de situaciones tan dantescas como las que se viven a diario en el antiguo Hospital Central, hoy Ciudad Hospitalaria Enrique Tejera donde se registran escenas de dolor, de padres y familiares angustiados porque, a sus niños, no se les presta atención.

Sobre estas situaciones, sobre las miles de toneladas de comida que altos funcionarios del proceso dejaron podrir, sobre el desabastecimiento, sobre las angustias que se viven por los pésimos servicios públicos y la inseguridad reinante, de nada de esto se podrá escribir, presuntamente, para proteger a los niños que son las primeras víctimas de esta descomposición social que estamos viviendo.

www.el-carabobeño.com

 

Un Comentario;

  1. Pepe Mijares said:

    Alfredo con mucho respeto, soy lector avido del ABC de la Semana, nuestro comentario es para hacr la aclaratoria que el responsable de la jactancia durante el programa de CNN conducido por Carlos Montero sobre la inseguridad fué Andres Izarra, actual Presidente de Telesur y no Richard Izarra como reza en tu artículo de opinión.

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