LA MEZQUITA DE OBAMA EN NUEVA YORK

Julio Cesar Pineda

Julio César Pineda
jcpineda01@gmail.com

La mezquita es rechazada por quienes recuerdan los ataques del 11 de septiembre y las tres mil muertes que produjo, pero puede convertirse en la mejor arma diplomática para establecer una nueva relación el mundo con la extensa población islámica.

El presidente Barack Obama rompiendo con la visión militar de la política y la diplomacia de su antecesor George Bush ha sorprendido al mundo con su decisión de permitir la construcción de una mezquita cerca de la “Zona Cero”, donde estaban las Torres Gemelas destruidas por los ataques de radicales islámicos el 11 de septiembre de 2001.

Ha sido consecuente con la tradición estadounidense al derecho y práctica de todas las religiones, aunque el cristianismo es mayoritario en ese país como en todos los nuestros en sus versiones católica o protestante, debe permitirse en nombre de la democracia y la libertad el funcionamiento para la enseñanza y el culto de todas las demás, especialmente las monoteístas, tanto originarias como el judaísmo y la derivada el Islam.

Como en Caracas donde funciona la mezquita más grande de América Latina, este templo en Nueva York comprende un complejo cultural y social para el encuentro de los musulmanes y el necesario diálogo con otras religiones. Cualquier creyente en el Corán debe sentirse bienvenido a Estados Unidos donde su religión es respetada y donde se deja de lado cualquier calificativo de terrorista, argumento utilizado por las redes extremistas en su interés de extender el Jihad o Guerra Santa contra el Occidente.

Los judíos también han encontrado antes y después del Holocausto esa misma libertad, se debe recordar que solo en Nueva York hay más judíos que en Israel. Es un reconocimiento a los valores y principios de un Estado fundamentado en la justicia y en la libertad y a la tolerancia religiosa fundamental en toda su historia.

Marchas en favor y en contra de la construcción de la mezquita, se han presentado en las calles de la Gran Manzana.

El presidente Obama hizo el anuncio durante la fiesta “Iftar” cuando se rompe el ayuno del Ramadán y desde la misma casa presidencial. Desde su discurso en la Universidad de El Cairo, Barack Obama diseñó una nueva estrategia para el acercamiento del mundo árabe y musulmán a Washington y al Occidente, lo que le ha permitido una mayor solidaridad y credibilidad, la cual ha sido visible en el alineamiento especialmente de los árabes frente al peligro que representa el régimen persa de los extremistas ayatolas.

El impacto diplomático de la mezquita de NY

En las reuniones de la Organización Internacional de Energía Atómica y en Naciones Unidas, el régimen dictatorial de Irán se ha quedado solo en su intento de desarrollar armas atómicas bajo el pretendido uso de la energía nuclear con fines pacíficos. La condena de la Liga Árabe y recientemente el cambio de línea de Rusia y China, precisamente por la nueva diplomacia de Obama con estos dos países miembros del Consejo de Seguridad, que se han solidarizado con las sanciones decididas no solo contra Irán sino con quienes estén en esa misma dirección, representan un éxito en la gestión de Obama.

La guerra de Irak y el conflicto en Afganistán han sido aprovechados por Bin Laden y los terroristas de Al Qaeda para potenciar la nueva guerra asimétrica fundamentada en la religión, utilizando la violencia con fines políticos.

El Islam es la religión monoteísta de mayor extensión, con presencia en toda la geografía mundial. Solo un 18% de los musulmanes son árabes, la nación con más creyentes es Indonesia, en todos ha estado presente el terrorismo de Al Qaeda como lo fue en Nueva York, Madrid, Londres. Es necesario separar el Islam como religión y el Islamismo que pretende afirmar la dimensión política de la religión en el ordenamiento del Estado, en busca de establecer Estados teocráticos como es el caso de Irán, vertiente que se ha venido expandiendo desde la Revolución Iraní. El Islamismo se identifica por el fundamentalismo o integrismo en su lucha contra la dominación occidental y su Jihad global contra EEUU y sus aliados, incluyendo las monarquías del golfo.

La mezquita de Obama cerca de las Torres Gemelas, destruidas por fanáticos islamistas, es rechazada por quienes recuerdan los ataques del 11 de septiembre y sus 3.000 desaparecidos, pero como decía recientemente Andrés Brender, periodista judío venezolano, residente en Australia, “este centro puede traer, creámoslo o no, un nuevo comienzo en las relaciones del mundo especialmente con la gran población islámica que puede repeler la filosofía de Al Qaeda. Estados Unidos pueden tener la mejor arma para luchar contra el extremismo y mostrar a los 1.570 millones de creyentes en Mahoma que este país es un aliado y no un enemigo del Islam”.

 
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