El fantasma del comunismo ¡Otra vez!

REPIQUE
Mélida Qüenza Ponte
mq0105@hotmail.com

Cada vez que se acerca una campaña electoral se intenta asociar con comunismo todo aquello que no es del agrado de un determinado sector. Buscan crear una matriz de opinión contraria a cualquier idea que propicie la transformación de la sociedad, removiendo miedos, aprehensiones y recelos sembrados desde hace muchos años.

Esa siembra de temores ante el “coco del comunismo”, fue un diseño del capitalismo para construir un muro de contención ante cualquier avance de los sectores de izquierda. En forma sistemática se difundieron mentiras y falsas concepciones sobre la esencia del comunismo y se resaltaron errores, desviaciones y abusos cometidos por gobiernos que se proclamaban comunistas, situaciones muchas veces condenables pero que igual pueden ocurrir en el capitalismo.

Los medios de comunicación fueron el elemento fundamental para difundir el sentimiento anticomunista, también la industria cinematográfica norteamericana, ese monstruo de fantasías, despliegue tecnológico, historias increíbles e impactantes realidades, que hábilmente llevó el mensaje a todos los rincones del mundo y que, en medio de la fascinación que despierta el séptimo arte, dejó el veneno: la maldad de los comunistas “come niños”, la frialdad y crueldad de los espías, siempre rusos, el atraso y deficiente calidad de vida de los gobiernos comunistas, etc. Y este cuadro se comparaba con la supuesta libertad, la vida feliz, el confort que rodea a los ciudadanos en un régimen capitalista.

En Venezuela se recuerda la contra campaña que la derecha realizó contra José Vicente Rangel, candidato de la izquierda a la presidencia de la república. La imagen que se difundió en afiches, de cuerpo entero, con los brazos hacia atrás, tuvo mucha pegada, la gente decía que se parecía a José Gregorio Hernández. La guerra sucia fue muy fuerte, y consistió en afirmar que el candidato ocultaba en su espalda una ametralladora, asociando violencia con comunismo.

Hoy, cercanas las elecciones parlamentarias, se repiten los hechos, los sectores de derecha vuelven a utilizar el fantasma del comunismo para atemorizar, dibujan el caos que tendremos a consecuencia de las “ideas comunistas” del Presidente, mientras del lado oficialista llueven los señalamientos sobre lo injusto, inhumano y perverso que es el capitalismo al proclamar un socialismo de este siglo.

¿Qué importancia tiene para los venezolanos esa diatriba? Ninguna. Lo importante es que nuestra Constitución contiene el modelo de país que anhelamos. Lo que importa es que la nueva Asamblea Nacional tenga como objetivo la defensa de la Carta Magna y sea garante de su aplicación en todos los ámbitos de la vida nacional. Hay que enterrar los fantasmas y avanzar con la bandera constitucional.

 
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