La generación dorada Jóvenes maduros en fútbol alemán

Raúl Fain Binda

Los jóvenes alemanes muestran el rumbo, tanto en la Bundesliga como en el plano internacional, mientras sus coetáneos de otros países siguen preparando el asalto a la fama.

¿Por qué los alemanes están madurando temprano y los ingleses tarde? ¿Simple coincidencia o la manifestación más visible de fuertes corrientes internas?

Joachim Löw, el seleccionador alemán, estuvo la semana pasada en el estadio del Bayern Munich, para comprobar la creciente madurez de algunos jugadores que ya hacen sentir su presencia, a pesar de que acaban de salir del cascarón.

Bayern inauguró la Bundesliga con una victoria 2-1 ante el Vfl Wolfsburg, con un gol de Thomas Müller (20 años), asistido en gran jugada por Toni Kroos (también 20), y otro del “veterano” Bastian Schweinsteiger (26).

Löw también comprobó la vigencia de dos defensas del Bayern, Holger Badstuber (21) y Diego Contento, hijo de napolitanos, también de 21 años.

El técnico Van Gaal apuesta por la juventud, una de las razones que lo han llevado a dejar en el banquillo al internacional argentino Martín Demichelis (29), además de los errores que caracterizaron su campaña en el mundial.

En Inglaterra, ya en la tercera fecha de la Premier League, Theo Walcott (21 años) marcó tres veces en la goleada del Arsenal 6-0 ante el Blackpool.

Y Roberto Mancini, el técnico del Manchester City, predice que el italiano Mario Balotelli (20 recién cumplidos) resultará igual o mejor que el español Fernando Torres, el ariete del Liverpool.

No todos los jóvenes maduran al mismo tiempo, particularmente en el fútbol, que refleja ciertos parámetros de la realidad social y cultural de cada país.

A veces, una breve experiencia al máximo nivel puede “madurar” a una generación de futbolistas, pero en general la cátedra desconfía de la juventud.

El italiano Mario Balotelli cumplió recientemente 20 años.

La generación dorada

“Con niños nunca ganarás nada”, dijo el famoso comentarista… y metió la pata.

Alan Hansen, legendario defensa del Liverpool y comentarista de la BBC, pronunció su frase célebre tras la primera fecha de la Premier League de 1995, cuando un joven Manchester United cayó 3-1 ante Aston Villa.

El problema es que esos niños (“kids”, dijo Hansen) que empezaron tan mal (Beckham, Scholes, Giggs, los Nevilles, etc.), terminaron la temporada en triunfo, ganando el codiciado doblete de liga y Copa de la Asociación.

En realidad, esos jóvenes fueron la generación dorada, que tanto contribuyó a consolidar la grandeza actual del Manchester United

Hansen no ha escarmentado, porque sigue viendo defectos en las promesas del fútbol inglés. Muchos comentaristas coinciden con él.

A fin de cuentas, Walcott quedó al margen del seleccionado, antes del mundial, por su falta de compromiso, algo inconcebible en un joven ambicioso.

Balotelli, por su parte, es más conocido por su indisciplina que por las virtudes de su juego.

Esta falta de compromiso, de profesionalismo, es lo que fastidia a un veterano como Hansen.

Ahora, en vez de aplaudir los tres goles de Walcott, el comentarista de la BBC (quien es escocés, como tantos profesionales del fútbol en Inglaterra) insiste en que le falta “inteligencia futbolística”, que cuando “piensa” se equivoca.

Desconfianza de Wenger

Muchos se preguntan por qué Arsene Wenger, el técnico del Arsenal, reconocido como un experto en el desarrollo de jóvenes talentosos, no ha dado muchas oportunidades a Walcott y a otra promesa inglesa, Jack Wilshere.

Wilshere sólo tiene 18 años y debe madurar, pero en líneas generales es evidente la falta de confianza que Wenger despliega ante las “promesas” inglesas: casi todos los jóvenes, en su establo, llegan de caballerizas extranjeras.

En lo que respecta al fútbol español, los comentaristas destacan la importancia de la academia del Barcelona FC en la aparición fulgurante de jóvenes talentosos, pero la tendencia también se aprecia en otros ámbitos.

Para muchos resulta indudable que los jóvenes futbolistas alemanes y españoles están madurando más temprano que los ingleses y los italianos, por ejemplo.

Pero esto no ha sido siempre así.

El proceso es muy complejo, claro, y probablemente tenga raíces diferentes en cada país.

El caso argentino

Sergio Batista, el nuevo seleccionador (interino) argentino, ha expresado su alarma ante la relativa escasez de jóvenes de alto vuelo en el fútbol de su país.

Esto puede parecer una excusa, ya que como responsable del equipo sub 20 tuvo una pésima trayectoria, en contraste con los numerosos éxitos de sus predecesores, pero muchos comparten su punto de vista.

La formación de los jóvenes es cada vez más precaria, dice Batista. Los clubes los venden muy rápido y terminan madurando (o fracasando) en clubes extranjeros.

(Eduardo Salvio, de 20 años, que había llegado al Atlético de Madrid con la etiqueta de “el nuevo Kun Agüero”, acaba de ser cedido al Benfica.)

“Menos pesas y más fútbol con la pelota”, propone Batista, refiriéndose a la codicia de los dirigentes que quieren acelerar el crecimiento físico de los jóvenes para hacer dinero con ellos, antes de su madurez futbolística.

Otra cosa en Alemania

La combinación de desarrollo físico y madurez futbolística no es un inconveniente para los alemanes, al parecer.

Badstuber mide 1,89m; Müller 1,86m; Kroos 1,82m.

Contento, que lleva el nombre de Diego por Maradona, claro, solo mide 1,76m, pero da la misma sensación de madurez física y futbolística que sus colegas.

 
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