Agua que vas a beber

Eli Bravo

Eli Bravo

Es momento de tomar conciencia de su valor y la necesidad de compartirla de manera justa

¿Podemos vivir con el 1% del agua del planeta? Más de las tres cuartas partes de la Tierra están cubiertas por agua: 97% es salada y el resto es agua fresca, pero dos tercios se encuentra atrapada en los glaciares así que el resto hay que compartirlo entre casi 7 mil millones de personas. No está fácil. El agua sigue su curso y no siempre conviene a los humanos. En algunos lugares abunda y en otros se mueren de sed, mientras poco a poco se contaminan las reservas y cada vez más las comunidades, gobiernos y corporaciones pelean por los derechos de distribución y explotación. Elemento sagrado, vital, lucrativo y detonante de conflictos, el agua se ha convertido en el reto más claro (o turbio) de la humanidad.

El pasado 28 de julio la Asamblea General de la ONU pasó una resolución no vinculante presentada por Bolivia que “declara el acceso al agua potable limpia y segura y al saneamiento como un derecho humano esencial para el pleno disfrute del derecho a la vida”. Una excelente iniciativa que busca en primera instancia detener la privatización del recurso, pero sobre todo, priorizar regulaciones y acuerdos para no quedarnos con el grifo seco. A diferencia del debate sobre el cambio climático, difícil de palpar, la crisis del agua se manifiesta claramente: en este mundo uno de cada ocho habitantes no tiene agua limpia y ya estamos drenando los acuíferos más allá de su capacidad de reposición.

¿Podemos vivir con el agua que hay en el planeta? No olvidemos que es un recurso limitado: la cantidad que hoy gira en el ciclo hidrológico es la misma que existía hace un millón de años. La diferencia es que anualmente agregamos más de 70 millones de personas al sistema. Quizás no tengamos toda el agua que quisiéramos, pero sí podemos tener toda la que necesitamos.

Es inevitable cambiar la forma como usamos el agua, desde la industria agrícola (responsable de dos tercios del consumo anual) hasta la casa (un estadounidense usa en promedio 400 litros al día, cuatro veces más que en India). Es además momento de tomar conciencia de su importancia, su valor y la necesidad de compartirla de manera justa. Pero sobre todo, toca tomar acciones cada vez que la tengamos en nuestras manos. El agua va rumbo a convertirse en un derecho humano. ¿Te parece buena idea desperdiciar tus derechos?

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