Después del 26

Victor Bolívar

EN TIEMPO REAL

VÍCTOR ANTONIO BOLÍVAR C.

Pese a tener similares reservas a las de quienes no ven en el hecho electoral una panacea, opto por darle -como siempre lo he hecho- un decidido apoyo a las fórmulas que adversan a este régimen, ahora que es inminente el acto comicial del 26S.

Cierto que no son desestimables las opiniones vertidas en columnas, artículos y entrevistas de quienes, curtidos en los avatares políticos, expresan que en nuestro país no hay salida electoral pero sí salida constitucional. Respeto aún más esa posición cuando se esgrime que todos los eventos electorales que se han llevado a cabo -además de viciados tanto en sus formas como en sus resultados- han sido una suerte de circunvalación electoral de un juego de demolición y disolución de Venezuela, como sostiene Armando Durán.

Precisamente es allí donde radica lo medular del problema, Chávez se ha venido valiendo de estos procesos, signados cuando menos por el irrespeto a la voluntad popular y un abusivo ventajismo -que se incrementa cuando nuestras organizaciones políticas hoy no tienen financiamiento del Estado- para avanzar en la instauración de un sistema político estatal reñido abiertamente con nuestra Constitución.

Destacan por su importancia dos hechos que arrojan luces sobre ese inexorable camino que ha tomado el militar presidente. El de mayor envergadura ha sido el impune desconocimiento del rechazo a la reforma constitucional, único resultado desfavorable reconocido por este régimen. Dijo: “Quiero que sepan que ni una sola coma de esta propuesta yo retiro, continuo haciendo la propuesta al pueblo venezolano, esta propuesta sigue viva, no está muerta”. Sistemáticamente ha venido haciendo ley las propuestas rechazadas con el aborrecible concurso de los demás poderes públicos, incluido por supuesto el poder electoral.

Es un hecho que Venezuela ya es un país inconstitucionalmente socialista y pareciera que a estas alturas de eso no nos hubiéramos percatado. Así tenemos un país en el que se habla con naturalidad de los distintos tipos de propiedad, despojando a la propiedad privada de los atributos que le son intrínsecos. Peor aún cuando ya es algo trivial decir que la propiedad privada te puede costar la vida.

Otro hecho revelador del avance en la ruta “revolucionaria”, fue al atraco que se le hizo a Antonio Ledezma quien, en el momento de su elección como Alcalde Mayor, representaba la voluntad de más de 800 mil votantes. Le quitaron las instalaciones y los equipos, las atribuciones y se burlaron impunemente de quienes por él votamos.

Éstas son situaciones que obligan a la reflexión. ¿Nuestros candidatos, estarán claros en que todo esto se trata de un problema que va más allá del hemiciclo de la AN, y que allí enfrentarán a un partido totalitario que -como dijo Ramón Hernández- proclama su supremacía ideológica y se considera poseedor de la conciencia revolucionaria que se le debe inculcar a las masas?  ¿Estarán conscientes de que el anunciado pluralismo de esa AN, tiene que ir más allá de la simple representación de corrientes políticas, en un país donde no se respeta la opinión ajena?

Algunos como Luis Marín, sostienen que estas elecciones no son el comienzo ni el fin de nada sino la continuación de lo mismo. Después de la “relegitimación democrática” del régimen, se volverá a acelerar la marcha de la revolución.

Pese a todo asumamos a Fernando Mires, quien aconseja en situaciones como esta votar. Votemos, pues.

 
Víctor A. Bolívar C.Víctor A. Bolívar C.
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