Los restos de Bolívar

Yon Goicoechea

Yon Goicoechea
yon.goicoechea@gmail.com

¿Por qué Chávez debe tocar la tumba de Bolívar? ¿Qué quiere comprobar?

Es cierto que una nación no debe olvidar sus raíces, no obstante, hacer de la historia un fetiche es peligrosísimo. Manipular los hechos pasados, manosear los huesos de un país y hacer circo con sus cadáveres para lograr un fin político, es macabro e irrespetuoso. Peor, cuando de ello resulta un “reality show” vulgar y terrible, cuyo presentador es el presidente de una República, de tu República. ¿Por qué Chávez debe tocar la tumba de Bolívar? ¿Qué quiere probar? ¿Qué quiere que creamos de él? El Presidente quiere que a Bolívar lo mate la oligarquía, a casi dos siglos de su muerte. Quiere que sea socialista así haya que matarlo dos veces. Desea probarnos que él, Augusto Hugo, es Bolívar y, como Bolívar vive en el pueblo, él vive en el pueblo. Él es el pueblo.

Sé que hay otras cosas más importantes, que los niños que hoy pasan hambre no comen huesos de héroe, que nuestros enfermos no quieren una tumba en un panteón y que los presos de la dictadura no sólo quieren historia sino vida. Pero no podemos dejar que mancillen los cimientos de lo que somos. Odiaría pensar que los restos del Libertador pararan en la cazuela de alguna bruja o en algún amuleto que, de vez en vez, Chávez saque de su bolsillo para burlarse, tal como hace con la Constitución. Honremos a Bolívar por el hombre que fue, por el Libertador que fue. Pero no lo mitifiquemos, adecuando su perfil a las necesidades políticas del momento. Aceptemos lo que somos y lo que hemos sido, con luces y sombras. Sólo así, podremos apoyarnos en bases sólidas para construir nuestro futuro.

Siento una gran indignación por la profanación de las tumbas de Simón, Juana y María Antonia Bolívar. Los procedimientos que el Gobierno Nacional lleva a cabo no tienen un carácter científico sino político y eso es inaceptable. Qué contrariedad la del Presidente. Invoca a Don Simón Bolívar, al tiempo que reprime nuestras libertades y entrega nuestra soberanía a Cuba. Será la culpa la que no lo deja dormir o una gran necesidad de pedir perdón.

 
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