“LA OPEP, CON FISURAS Y DISCREPANCIAS, SERÁ INDESTRUCTIBLE”

Juan Pablo Pérez Alfonzo: Mi consejo es no gastar alegremente los recursos.

Dos hechos confluyen para darle a esta entrevista singular importancia: se cumplen 50 años de la fundación de la OPEP, una organización promovida por el entrevistado, un eminente venezolano, el Dr. Juan Pablo Pérez Alfonzo, que tuvo un impacto fundamental sobre la geopolítica mundial. También un hecho luctuoso. La semana pasada falleció Joaquín Soler Serrano, reconocido entrevistador y pionero del periodismo televisivo venezolano. Más allá de los hechos que nos inducen en ABC de la semana a reproducirla, la entrevista tiene una gran vigencia.

Joaquín Soler Serrano +

¿Cómo y por qué se interesó Ud. por el petróleo?

Por afán de justicia. Por la forma despiadada en que se no se explotaba. Yo ejercía como abogado, pero desde 1936 en que ingresé en la función pública, colgué la placa de mi escritorio para dedicarme íntegramente al servicio del país.

Y el petróleo fue su primer objetivo…

Lo único que me movía era: el intento de conseguir una relación más justa para nosotros con aquellas compañías explotadoras de nuestro petróleo, que ahora con mucho acierto denominamos transnacionales. Se quedaban con la parte del león, y había que reclamar lo más posible de lo que en justicia nos correspondía.

¿Cuándo consigue los primeros resultados?

Como ministro de Fomento en el primer gobierno elegido directamente por el pueblo al término de la dictadura de Gómez, reclamé todo lo que pude, y para hacer una evaluación real del petróleo, sacamos a licitación por vez primera en la historia de la industria petrolera internacional las regalías petroleras que las compañías pagaban a precio de gallina flaca.

Para luego vender el petróleo a precio de gallina gorda

Correcto. Y aquella fue una de las acciones más sensacionales para la época, como lo fue también que unilateralmente se levantaron los impuestos. Porque hasta entonces las compañías trataban como de quien a quien con los gobiernos sometidos a ellas, y cuando permitían la elevación de algún impuesto era por tratos más o menos convencionales y nunca por imposición. El mismo 31 de diciembre de 1945 me correspondió preparar un decreto que sorprendió al mundo porque unilateralmente se elevaron los impuestos a las compañías petroleras.

¿Ganó usted todas las batallas?

En aquella oportunidad todas fueron ganadas, porque el petróleo se vendió en pública subasta, y eso elevó el precio. Y el impuesto fue pagado, a pesar de que se intentó llevar el asunto a la Corte internacional invocando que el decreto del 31 de diciembre no debía afectar las ganancias del año en curso. Pero la interpretación internacional era que las ganancias no se conocen sino cuando se cortan las cuentas, y las cuentas de las compañías petroleras se cortaban por lo general el 31 de diciembre. Así que la mayoría de las empresas tuvieron que pagar. Algunas empresas muy pequeñas que excepcionalmente cortaban sus cuentas en septiembre no fueron afectadas.   El intento de ir contra mi decreto a juicios internacionales se quedó sin base.

¿Cuál fue la repercusión internacional de esos acontecimientos?

Excelente. Y se comentó en otros países que ese movimiento por nosotros iniciado repercutiría tanto en los aspectos petrolero y económico, como en el laboral, puesto que los trabajadores del petróleo dejaban de estar sometidos a las compañías y había un Ministerio de Trabajo que les defendía, y daba apoyo a los sindicatos petroleros que fueron decisivos para la democracia venezolana.

“LA OPEP ERA INEVITABLE”

Incrementados los ingresos en divisas de Venezuela a consecuencia de esas medidas, ¿mejoró el nivel de vida del pueblo venezolano?

Yo tenía entonces una idea que ahora critico mucho que era la del desarrollismo, y pensaba que aumentando los ingresos para Venezuela, y cualquiera que fuera la forma en que se invirtieran, producirían buenos y saludables efectos sobre la colectividad.

¿Y cuál fue la reacción de las petroleras?

Se empezó a esgrimir la amenaza de poner en explotación los yacimientos del Medio Oriente, más importantes que los nuestros y obtenidos a mejor precio, con lo que se nos acabaría el comercio internacional y quedaríamos arruinados.

Y supongo que de ahí nace su famosa idea de que la unión hace la fuerza aplicándola a los países petroleros

Era una conclusión inevitable. No podíamos ser los únicos en obtener justicia en materia petrolera. En 1947 hicimos el primer contacto exploratorio con Irán para ver si podíamos unirnos todos los pueblos con un mismo interés petrolero.

Cuando nace la OPEP, ¿con qué ojos cree usted que la miraron Estados Unidos, la Unión Soviética y China, grandes potencias petroleras?

Pienso que muy descuidadamente, y sin creer en su éxito, que un “puzzle” de nacionales tan disímiles, no podrían llegar a entendimiento. Los rusos pensaron que era una tapadera de las transnacionales. Me tocó clarificar y apaciguar las cosas con el movimiento comunista que actuaba libremente en nuestro país, tratando de volverme un Kissinger anticipado, y forzando una invitación a la Unión Soviética con la que entonces no teníamos relaciones. La invitación fue eficaz, pues nuestro visitante comprobó cómo eran las cosas, y no le quedó otro camino que invitarme a Moscú.

Donde los rusos intentaron “comerse” la organización, según creo

Quisieron efectivamente penetrar en la OPEP, pero tuve que convencerles de que eso era muy peligroso, porque ellos habían creído que éramos un instrumento de las transnacionales, al entrar los soviéticos en la OPEP nos encontraríamos a “los otros” diciendo que éramos un instrumento de la Unión Soviética. Lo comprendieron, y vieron claro que toda gestión internacional que produjera ventajas y beneficios a los miembros productores del petróleo, favorecían también sus intereses de vendedores del mismo.

“Creo que la OPEP abrió los ojos al mundo sobre una situacion real”.

En su día la OPEP fue un acierto desde el punto de vista de los países que con esa organización se beneficiaron. Pero la otra cara de la moneda es que las acciones de la OPEP crearon una de las mayores crisis económicas en los países no petroleros: la larguísima “crisis energética”. Y se dice que sin la OPEP esa crisis jamás hubiera existido

Creo que la OPEP abrió los ojos al mundo sobre su situación real. No se podía vivir pensando en que el petróleo es inacabable y que cuanto más se necesitara más se obtendría. Esa creciente dependencia universal del petróleo hubiera acabado por desencadenar una crisis de escasez final. Sin las soluciones alternativas a que han debido ajustarse los países para librarse de esa dependencia total.

EL “EFECTO VENEZUELA”: UNA INDIGESTIÓN ECONÓMICA

Una de sus teorías que han alcanzado mayor eco es la del “efecto Venezuela”. ¿Qué es lo que quiere Ud. decir con esa expresión?

Es una síntesis que trata de hacer inteligible mi pensamiento a cualquier persona y no importa en qué lugar del mundo. Diría que es alertar a los países que se encuentran en situaciones similares a las vividas por Venezuela para que administren sus recursos naturales y no sean víctimas del “efecto Venezuela”. En realidad lo que yo quise decir con “efecto Venezuela” es “indigestión económica”.  Un país de repente se encuentra con grandes ingresos imprevistos, dinero que no ha sido producido sino “regalado” como un maná. Mi consejo es que no se gaste alegremente, que no se dilapide como en Venezuela, que se empleen esos fondos en forma comedida y responsable.

¿Para “sembrar el petróleo”?

En eso también creí por un tiempo, pero he llegado al convencimiento de que esa siembra es imposible. El capital de nuestros países ha sido siempre un elemento muy escaso. Cuando encontramos un tesoro en forma de recurso natural, contamos con un capital que no ha sido consecuencia del ahorro ni de las propias actividades económicas. El hombre, falto de entrenamiento para administrar esa riqueza, se dedica a despilfarrarlo alegremente. Ese es, esquemáticamente, el proceso de “indigestión económica”, lo que se llama “efecto Venezuela”.

Usted ha dicho que la base de todos los problemas está en la demografía…

Estados Unidos y Suecia se representan en forma de pirámide, porque hay más adultos que niños en esos países. En Venezuela esa pirámide se invierte porque tenemos un 47 por ciento de menores de 15 años. Y así la pirámide es como un trompo que tiene que girar. En Estados Unidos hay 150 personas mayores de edad para atender a 100 menores. En Suecia son 260 por 100 menores. En Venezuela somos menos de 70 adultos por cada 100 menores. Carecemos, pues, de adultos suficientes que además de atender sus asuntos de modo responsable, puedan preocuparse del problema de esos menores, en su mayoría abandonados.

JOAQUIN SOLER SERRANO: PERIODISTA Y RECONOCIDO ENTREVISTADOR TELEVISIVO ESTUVO AMPLIAMENTE VINCULADO A VENEZUELA Y SE LE CONSIDERA PIONERO EN LOS PROGRAMAS DE OPINION DE LA TV NACIONAL. ESTA ENTREVISTA FORMA PARTE DE UNA DE SUS COMPILACIONES DE CONVERSACIONES “A FONDO”, NOMBRE DE SU PROGRAMA EN LA TELEVISION ESPAÑOLA.

Algunos de sus detractores, afirman que lo que usted propugna es una “revolución contra el desarrollo”

No estoy en contra del desarrollo, sino a favor de un desarrollo razonable (como lo llamó el segundo informe del Club de Roma), un desarrollo orgánico, lo que quiere decir “crecer en forma de que todo el organismo lo haga al propio tiempo”. Pero cuando usted consume 30 barriles de petróleo por persona en los Estados Unidos y en la India sólo un cuarto de barril per cápita, la consecuencia es que nos encontramos ante un hecho anormal, des-orgánico, y sobretodo inmoral. Y el que no lo ve, es porque no quiere. Fíjese que se hizo una encuesta en los Estados Unidos preguntando a los norteamericanos qué pensaban de una situación en la que ellos consumían el 40 por ciento de la energía mundial, y la respuesta del propio pueblo americano fue que eso era inmoral y debía corregirse. Por eso pienso yo que la OPEP, aún con todas sus fallas, ha dado al mundo un grito de alerta para que reflexione. En un viejo papel de trabajo que escribí decía yo que el petróleo empezó a tener consumo masivo cuando iluminó al hombre extendiendo el número de horas de lectura y estudio, ya que la escasez de la grasa de ballena hacía difícil y costosa la lectura de noche. La lámpara de kerosene provocó el primer movimiento importante del petróleo. Ahora, con la crisis energética y el alza de los precios, el petróleo ilumina de nuevo la mente de la humanidad para corregir las desviaciones de una civilización basada estrictamente en un consumo creciente del llamado oro negro.

Pero un día la OPEP se acabará…

Yo pienso que será indestructible. Habrá incidentes, fisuras, discrepancias, dentro de la organización. Los grandes países industrializados tendrán de momento que aceptar las reglas del juego, pero irán promoviendo sus propios arsenales de energías varias –petrolera incluida- y un día nos saldrán al paso. Yo diría que casi todos los problemas nacerán como consecuencia del peso de los países de Occidente que se sigue manteniendo especialmente sobre ciertos países miembros de la OPEP como Arabia Saudita. Hasta el extremo de que el ministro que más colaboró conmigo en la fundación de la OPEP como el jeque Abdullah Al Tariki, fue desplazado y sustituido por lo que los americanos llaman un “companyman”, que es el señor Yamani. Si eso no hubiera sucedido habría sido mucho más beneficioso para el mundo (y no solamente para nosotros) porque el precio del petróleo hubiera ido gradualmente hasta llevarlo a un nivel satisfactorio. Pero las cosas no salieron así.

 
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