Bitácora de campaña II *

Yván Serra Díaz

Yván Serra Díaz
yvanserra@gmail.com

Paseo por Valencia observando los afiches de la campaña electoral. Ya Cocchiola no aparece sólo apoyado por el alcalde de San Diego. Ahora son varios los partidos de oposición, que no desean que “Cuentas Claras” sea el partido favorecido del único candidato nominal de Carabobo que tiene la alternativa democrática asegurada. La pelea en el circuito 3 es por sacar la mayor tajada del sentimiento antichavista que aflora en esta circunscripción.

En los otros circuitos, la oposición tiene menos despliegue. A los candidatos no lo apoya la Unidad sino su partido de origen. Es Prove y la figura del gobernador quien aparece en los afiches en toda la geografía del estado. Su oferta electoral fundamental “que bajen los recursos”, para que puedan ayudar desde el gobierno regional. La tarjeta de Por mi pueblo promociona a Tulio Salvatierra y Un Nuevo Tiempo a Ylidio Abreu en Puerto Cabello. La unidad lograda no se ve en la campaña. Solo la competencia entre partidos, cada quien buscando obtener mayor votación. Desconozco si ello atraerá a los independientes.

La campaña de la MUD toma un receso dada las críticas recibidas al slogan de “Pa´ que coja mínimo” y la mala factura de sus propagandas televisadas. Reviso su website, se pueden descargar los diseños publicitarios, son tantos slogans que no logro recordar alguno. Por esta vía, los partidos seguirán haciendo sus cosas solos.

Desde el lado oficial el guión no varía mucho a lo visto en elecciones pasadas. La campaña publicitaria por un lado, el discurso presidencial por otro. El Pueblo pa´la asamblea. Algún desprevenido pudiera preguntarse ¿y no es que ya estaba? El  ventajismo oficial, con las televisoras del Estado transmitiendo al Presidente montado en un camión con los candidatos del PSUV.  Al ponerse en el tapete el tema de la seguridad, reacciona con operativos policiales y militares. Para tratar de retomar el tema social inventa la tarjeta del buen vivir. Como política pública tiene muy poco alcance. Para ser beneficiario tiene que estar en una nómina del Estado y su uso sería limitado en los abastos Bicentenario y en la red Mercal. Es sólo para el consumo necesario, con lo cual persiste en la tesis paternalista, donde el estado “conoce” lo que la gente necesita y lo que es “consumismo”. Como a los niños hay que cuidar a la gente en cómo gasta su dinero. Al final no está claro si será una tarjeta de debito o de crédito, pero siempre será un instrumento del capital y no del socialismo. Electoralmente, podrá correr el mismo fin de la tarjeta Mi negra, aquella que el mismo Chávez declarara como el non plus ultra del populismo.


* Texto ligeramente editado.


 
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