El Marx de Savater

Emeterio Gómez

¿Cómo puede Savater no mencionar ¡completa! la idea central de El Capital…?

Retomo la crítica a Savater en La aventura del Pensamiento, porque ¡por fin! estoy escribiendo el capítulo II de ¿Qué es lo Humano… en ti? Que se centra -precisamente- en la incapacidad absoluta de dicho pensamiento (occidental) para captar Lo Humano. Pido disculpas si mi tono es ahora más irrespetuoso que hace 7 u 8 meses, cuando escribí el “Nietzsche de Savater”, pero es que en ese lapso mi aversión a la Filosofía se ha extremado. No había escrito ese capítulo II por eso, esperando que se estabilizara o cesara de endurecerse dicha aversión. Pero no cesa, cada vez me parecen más endebles Kant, Platón o Aristóteles. Tanto, que ya no hablo de crisis o de simple debacle de la Filosofía, como hasta hace poco, sino de burda estafa, la estafa inaudita que los filósofos occidentales nos han hecho.

Cada vez se me parece más el Pensamiento Racional a una burla, un conjunto de pendejadas muy útiles -tal como dijo Wittgenstein- para resolver todo aquello que no tiene importancia, pero absolutamente impotente para abordar los problemas esenciales del Hombre, los que atañen al Espíritu, la Conciencia, la Creatividad, la Justicia, el Bien, la emotividad, las pasiones y sentimientos, la Libertad Absoluta y la absoluta irreductibilidad del espíritu humano individual (la imposibilidad de entenderlo ¡salvo que sea a través de la noción de Dios!), la disociación radical entre Ética y Ontología, etc. En síntesis, como ya dije, la imposibilidad extrema de que nuestra Razón pueda ayudarnos a entender lo esencial de la condición humana.

Cerré ese capítulo I de ¿Qué es Lo Humano… en ti? aludiendo a “las carencias paralelas, similares y profundas de dos filósofos que han hecho loables esfuerzos para divulgar y reivindicar la Filosofía… dos pensadores que creen que todavía se puede defender a Occidente, a pesar de la profunda crisis intelectual que vive: Savater, español, con La Aventura del Pensamiento y Luc Ferry, francés, con Aprender a Vivir”. Me atrevo a escribir este artículo porque creo cada vez con más firmeza que -por lacerante e irrespetuosa que sea- es legítima una pregunta básica: ¿Hasta dónde tiene sentido divulgar la Filosofía ¡sin decirle por ninguna parte a la gente que lo esencial de Platón, Kant, Leibniz, Aristóteles, Russell, Descartes, Hegel o Husserl es radicalmente inconsistente!?

Pero hay una gran diferencia entre divulgar a los grandes filósofos y divulgar a Marx. Éste no fue -como aquéllos- una vanguardia intelectual de la Humanidad (piénsese en Kant o Platón) superada sólo por desarrollos posteriores, sino que se trató de un tonto, un absoluto tonto, cuyas ideas decimonónicas le sirvieron a 3 ó 4 asesinos del siglo XX (Stalin, Mao, Pol Pot, etc.), para masacrar a millones de personas -muchas más que Hitler- en el afán estúpido de crear un Hombre Nuevo. ¿Cómo puede Savater no mencionar ¡completa! la idea central de El Capital, la obra cumbre de Marx: Que el trabajo es la fuente exclusiva del valor de las mercancías (cosa que casi dice, pero cuidándose de emplear la palabra “exclusiva”), es decir: ¡que el empresario capitalista, el que dirige el proceso productivo, el que pare las ideas, aporta el capital, la creatividad, el liderazgo, la organización y todo lo demás, “ese” no le agrega ni un ápice de valor a las mercancías!? La bobería suprema de Marx y a la que Savater ni siquiera se asoma. En otras palabras, ¿cómo puede Fernando mencionar la famosa Plusvalía, sin prevenir al lector acerca de que se trata de un pasón de droga que sólo existió en la mente desquiciada del Barbudo de Tréveris?

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