LA MUERTE NO TIENE COLOR

JESÚS HERAS –

En un gesto que provocará algún desconcierto, el gobernador de Carabobo emitió un decreto de duelo con motivo a la trágica desaparición del gobernador de Guárico. Para quienes hemos seguido su trayectoria, la decisión lució a tono con su conducta y convicciones. Sin embargo, palabras de solidaridad y de genuina decencia humana no son lugar común en la Venezuela de hoy.

Reacciones contrarias también se vieron. No faltó quien, al conocerse la tragedia, por mensajería de texto enviara expresiones de felicidad. No en vano se afirma que los extremos se tocan. Se tocan, al convertirse el opositor en fiel reflejo de las actitudes y el lenguaje de aquel que pretenden combatir.

El votante ni-ni en parte nace  allí. Es el elector que se niega a seguir ideas que no  comparte, pero tampoco sigue a aquellos que visceralmente se oponen.  Es un segmento creciente de la población que, si bien en esta ocasión parece inclinarse a favor de la Unidad Democrática, lo  hará, no porque haya surgido con suficiente claridad una opción alterna, sino por su deseo de dormir tranquilo.

Lo cierto es que comienza a aparecer a un ancho consenso existencial. Tanto, que entre aquellos que favorecen al oficialismo, un grueso porcentaje señala que es necesario “votar por un cambio porque le país anda mal”.  Se trata de posiciones irreconciliables  a lo interior de cada ser, y un fenómeno que seguramente desembocará en abstención, sin descartarse una migración parcial de votos tanto hacia la opción intermedia que plantea el PPT o – en la forma de voto castigo- hacia la Unidad Democrática.

Razones sobran para anhelar un cambio. El país marcha a la deriva. La delincuencia está desatada; los alimentos se pudren en los puertos; las medicinas que demandan los enfermos, se incineran por vencimiento; aumenta el costo de la vida y el desempleo; el agua que bebemos está contaminada, los apagones continúan, y las autopistas y carreteras están intransitables… El peligro aflora por doquier.

La trágica muerte del gobernador es un claro alerta. Fuentes confiables sugieren que el vehículo se deslizó hacia las aguas turbulentas del rio, cuando el conductor intentaba esquivar un hueco en la carretera.

Otros hablan de la maldición de Tutankhamon. Recordemos el misterio. Entre quienes descubrieron la tumba del Faraón, muchos murieron poco después, algunos en circunstancias sumamente extrañas.

Extraña también ha sido la muerte sucesiva – luego de la inhumación de los restos del Libertador- de cinco prominentes figuras del Proceso. En menos de sesenta días, cinco han caído. Luis Tascón y Rojas Müller, el 12 y 14 de agosto; tres * – casi simultáneamente- en la fecha conmemorativa del ataque a las Torres Gemelas, el pasado 11 de septiembre. ¿Simple coincidencia?

Paz a sus restos.


* William Lara, Guillermo García Ponce y el diputado Luis Ceballos Lobo.

 
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