LA TRANSMUTACIÓN (II)

Espantapájaros
Avizor.uno@gmail.com

“Lo que por estar yo siempre en el mismo sitio, no veo y otros ven, lo trato de compensar pensando en lo que otros, por andar de rama en rama, quizás no alcanzan a pensar.”

Escrito para gente inteligente

Esto escribí la semana pasada

… Yo te voy a decir, Águila Uno, lo que te dijo el Cóndor (véanlo hoy en la foto, a todo color).

  1. Caíste en la trampa de los colombianos, Hugo, caíste por bocón, y ahora te quedaste sin excusa para suspender las elecciones.
  2. Quítate ese ridículo mono de atleta tricolor, y ponte el rojo que es el nuestro.
  3. Ponte duro, Hugo. Tienes que morir con las botas puestas, y confía en tus duros para lo que viene. De nada te valdrán los ni-nis.
  4. Déjate de zalamerías con los iraníes, porque son capaces de causar una gran tragedia para la Humanidad.

Total que después de haberte comportado en Santa Marta como una dulce ovejita, regresaste transformado nuevamente en Lobo Feroz. Ese fue tu salvaje retorno. Y ahora vas a demoler a la Oposición, mandaste a todo el mundo a uniformarse de rojo. Y les quitaste toda la propaganda a los candidatos para ser de ellos, sólo tú, su cara y sólo tú, su voz.

Te preciso, Águila Uno, yo no soy de los que cree mucho en la sinceridad del Cóndor, el juega a lo suyo, y no esperes que te apoye cuando termines de caer en el zanjón. Además, como dice la pajarraca Burgos-Debrai, quien conoce al Cóndor más que medio liso, ese no se mueve sin tres o cuatro Ases bajo la manga. Y ¿cuáles pueden ser los otros Ases?

Así termine mi crónica anterior, mis queridos pajarracos, pájaros, pajaritas, – águilas, gallos y pollos, incluidos – y como lo que ofrezco yo lo cumplo, hoy lo vamos a continuar.

Estas fotos, tomadas en un recinto privado, fueron entregadas a los medios por orden del propio Cóndor. ¿Su propósito? Primero, tomar distancia de Águila Uno, y dos, dejar ver quién es el jefe y quién no lo es. Águila Uno, del otro lado del escritorio, al lado del secretario, aparece en postura defensiva, mientras el Cóndor pasa revista primero, y después arremete, impartiendo órdenes. Bien decíamos la semana pasada: Águila no caza moscas, pero el Cóndor come carroña, con mosca y todo.

Los otros Ases del Cóndor

No sé ustedes, mis amigos, pajarracos, pájaros o pajaritas, no si Uds. utilizan el mismo método que utilizo yo. Claro, yo tengo una clara ventaja, como estoy siempre aquí en el descampado y no puedo andar de rama en rama como andan Uds., sobre todo ahora en campaña electoral, cuando el pajarraco Henry, anda celebrando como boda de rico, el aniversario del partido del pueblo, en fin, por esa y muchas otras, tengo una ventaja. Y no es pequeña. Dispensen mi inmodestia, pero mis cinco soles…

Como lo he dicho otras veces, al atardecer y por las noches sobre todo, tengo mucho tiempo para dejar mis pensamientos volar y sólo el canto de los gallos, anunciando el sol, interrumpe mis cavilaciones en la madrugada. Pero no es de tiempo que les quiero hablar en este momento. Es de metodología.

Lo primero que hago yo -y le recomiendo a cada uno de Uds. que de rato en rato- también lo prueban, es ponerme en el lugar del otro.

Pues bien, Uds. se deben imaginar el berenjenal que en que está metido el Cóndor del Caribe en este momento. La muerte del mulato Orlando Zapata, preso por decir la verdad; la huelga de hambre de Guillermo Fariñas; las Damas de Blanco, reclamando la liberación de sus seres queridos; Yoanni, la bloguera, en comunicación con el mundo entero; los años que no pasan en vano; Raúl que es obediente pero no tiene el mismo vuelo; focos de rebelión dentro de sus propios cuadros; una crisis económica muy fuerte, que ni con la ayudita de Águila Uno, que es bien grande, se puede aminorar; con el prestigio en el suelo y gente en el mundo entero viéndolo más como dictador y menos como el héroe legendario de antaño; la eliminación de todo apoyo financiero por parte de la Unión Europea, debido -presumo- a violaciones a los derechos humanos, y también por sus malas compañías; las puertas cerradas en los principales medios de comunicación mundial, por las peripecias de Águila Uno y su posición radical contra los judíos quienes, desde siempre, tienen gran influencia en los medios norteamericanos y, por último, el descenso del turismo, con lo que cada vez son menos los euros y los dolarcitos que antes tanto ayudaban, en fin, con todo este cúmulo de problemas, el Cóndor está a la defensiva.

La mejor defensa es el ataque

Otros se habrían marchado, pero no el Cóndor del Caribe. Ha comido demasiado carroña en el último medio siglo como para que ahora lo vayan a atrapar corriendo. Total, ha tomado la ofensiva, que es la mejor defensa, ustedes lo saben, sobre todo cuando está consciente de que Águila Uno ya no da para más, y lo más que puede hacer es intentarle alargar la vida, su vida política quiero decir, para que se quede los dos añitos que le faltan. Mientras tanto, eso piensa el Cóndor, logrará darle vuelta a su situación, su biografía heroica recorrerá el mundo, se recuperará el prestigio perdido… y con calma podrá prepararse para morir tranquilo, dejando una huella que la Humanidad recordará por los siglos de los siglos, amén. Así piensa el Cóndor. Y si Ud. fuera el Cóndor, querido amigo, querida amiga, queridas pajaritas, ¿Acaso no pensarían igual?

Claro, no puede abandonar a sus duros de siempre. Por eso dice que el sistema cubano ni para Cuba sirve, y luego se retracta sin retractarse, al darse cuenta de que le movió  el piso a Águila Uno, y que no lo puede dejar totalmente al desamparo. Además, siempre hay que  cuidar la propia retaguardia.

Lo que sabe el Cóndor

Qué sabe el Cóndor que no sabe mucha gente. Sabe por ejemplo, algo que me contó un soldado raso que me visita de cuando en cuando porque sus padres son campesinos, y su mamá vive cerquitica de aquí.  Que lo de Fuerte Tiuna no fue ningún loco echando tiros, sino un acto de rebelión de un soldado que estaba harto de tanto abuso. También sabe que en los cuarteles las cosas están que arden, entre un bando y el otro; que no soportan la presencia de cubanos, mucho menos en posiciones de mando sin ser venezolanos u oficiales de aquí, o que el G-2  que los siga vigilando, a ellos y a sus familias, las 24 horas del día.

Sabe el Cóndor que el día después de las elecciones se puede armar un zafarrancho, si como se espera, Águila Uno, pierde la mayoría. Sabe además, que los babalaos utilizaron los huesos de Bolívar para resucitarlo a él, el Cóndor del Caribe, y no a Águila Uno, y que  éste de crédulo que es, se comió el cuento y puso la cómica, jugando con lo más sagrado para Venezuela. Y que de paso  su acción terminó de empavar su revolución.

¿Acaso es normal que hayan muerto tantos próceres del Proceso, 5 en total y otro esté a punto de morir cuando hoy, jueves, 16 de septiembre, apenas se cumplen los 60 días de haber violentado tú, Águila Uno, los restos mortales del Libertador?

Estás muy débil, Águila Uno, compréndelo, el país se te ha ido de las manos. La delincuencia está desatada, los apagones siguen, el agua no llega y cuando llega está sucia y contaminada, la gente esta pelando en las zonas populares y ya las misiones de nada le sirven, con razón dice el Gallo que lo único que controlas son los medios de comunicación. Y eso también lo sabe el Cóndor, que bastante carroña ha comido.

Para completar el cuadro, un avión y dos helicópteros del gobierno han caído en estos sesenta días, y el avión cayó, como para que nadie tuviera dudas, en los patios de SIDOR, que también son del gobierno.

Lo siento mucho Águila Uno, en verdad lo siento. Te quiero mucho, como quiero a todos los plumados, pero que no se diga después que no te alerté a tiempo. Y a decir verdad, con tantas señales extrañas, la verdad es que no sé si el tiempo se acabó.

La próxima semana continuamos, seguro que sí.

 
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