Dios duerme boca abajo

Luis Cisneros Cróquer

Tiempo Confidencial.
Luis Cisneros Cróquer.
nirguayork48@hotmail.com

El alerta de nuestro Cardenal, Jorge Urosa Savino afirmando categóricamente que “Sólo Dios sabe por quién uno vota”, que no hay que temer y que debemos concurrir masivamente a votar, nos ha hecho recordar algunas de esas cosas que siempre escuchamos de la gente de mucha fe. Dios mira a sus hijos desde la insondable altura, conoce del sufrimiento de sus hijos, pero igualmente sabe de su fe, de su entereza y de su alianza con el plan de la vida que se nos tiene marcado.

Si hemos resistido hasta aquí, viendo como unos pocos intentan destruir lo construido por todos, es menester que salgamos ahora con el mayor entusiasmo a cumplir con nuestro deber. Nos esperan pocas horas para cumplir con Venezuela y mejor, con nuestra familia, asaltada por la incertidumbre, asediada por el vandalismo y la impunidad, el crimen, la corrupción y la incompetencia de un gobierno que además ha sembrado hacia el prójimo.

Cada voto que depositemos este domingo tendrá un inmenso valor y reunidos nos permitirá iniciar el camino hacia el cambio que la paz reclama. No existe victoria segura sin la presencia activa de la gente, de esa a la cual escuchamos protestar a viva voz o en silencio cuando está frente a la alzada de los precios y la desaparición de los alimentos.

No solamente es la comida podrida, está podrido el sistema eléctrico nacional y los apagones no han cesado ni cesarán. El agua potable convulsiona por represas y distribución decadente y maloliente, los empleos disminuyen por horas, el sector industrial sigue en picada libre por la interferencia y presiones del gobierno; la producción agropecuaria está en las últimas por la preferencia a los productos argentinos, nicaragüenses, y la intermediación comercial cubana; sobran los empleados cubanos, iraníes sin conocimientos técnicos, pero amparados por el contubernio comunista.

A nuestros hijos quieren secuestrarlos y adoctrinarlos contra sus padres y los valores de familia, controlando las escuelas y las universidades e imponiendo una cartilla ideológica marxista trasnochada. A esta gente no le importa destruir a nuestra juventud, en su proyecto por crear un supuesto “hombre nuevo” que idolatre a un líder, uno solo, y entierre la democracia, secuestre la libertad y limpie el piso con la justicia.

De todo eso se trata el voto del domingo 26 de septiembre. No es a favor de partidos o de dirigentes, ni siquiera de los candidatos propuestos, es a favor de un cambio que favorezca a nuestros hijos y les preserve su libertad y su paz.

“DE QUE SE PUEDE, SE PUEDE… PERO HAY QUE ECHARLE PICHON”.

(Rafael Caldera)

 
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