EL VUELVAN CARAS CUBANO *

Elizabeth Burgos
eburgos@orange.fr

Mucho se ha debatido acerca de la respuesta de Fidel Castro a la pregunta del periodista Jeffrey Goldberg de la revista The Atlantic Monthly, sobre si todavía valía la pena exportar el modelo cubano, a la que el Secretario General del Partido comunista de Cuba respondió: “El modelo cubano ya no funciona ni siquiera para nosotros”. Un estallido de sorpresa conmovió los medios internacionales. Fidel Castro declaró al día siguiente que había sido malinterpretado.

Preguntarse hoy si el caudillo cubano actuó inspirado por su tendencia a la manipulación, hizo esa declaración por razones precisas o si fue víctima de un rapto de demencia senil, no conduce a darnos un amago de respuesta, acerca de tal vez la única verdad que el “Líder Máximo” ha pronunciado a lo largo de su extensa vida política.

Diplomacia paralela

Lo que si debe tenerse presente es que entrevistar a Fidel Castro no es un hecho simple; requiere de una verdadera operación y el encuentro entre el periodista judío-americano Jeffrey Goldberg acompañado de la analista Julia Sweig del Council on Foreign Relations, el think-tank más influyente en asuntos internacionales de Estado-Unidos, demuestra que se trataba de una operación de diplomacia paralela.  La persona clave del grupo estadounidense es Julia Sweig, especialista en América Latina, y en particular en Cuba, autora de Inside the Cuban Revolution: Fidel Castro and the Urban Underground (Harvard University Prees, 2002); obra importante en la medida en que la autora gozó del raro privilegio de acceder a los archivos oficiales cubano y contar con la colaboración de las más altas autoridades cubanas como lo demuestran las personas que cita en la lista de agradecimientos.  Fue consejera de Hillary Clinton durante las primarias de la campaña electoral; y de haber sido elegida Clinton a la Presidencia de Estados Unidos, tal vez Sweig ocuparía el cargo que hoy ocupa el chileno Arturo Valenzuela en el gabinete del presidente Obama.

Demencia senil o mal interpretación, lo cierto es que el reciente licenciamiento de 500.000 empleados públicos cubanos, demuestra la veracidad de las declaraciones de Castro.  Y no sería imposible pensar que la razón de esa declaración fue precisamente la de preparar la opinión pública a semejante medida, que aunque se trate de un parche destinado a mantener en el poder a la oligarquía reinante – un parche que detiene la hemorragia pero no cura la herida-, significa la renuncia a un modelo paternalista de poder y hace responsable de su propia subsistencia a medio millón de desempleados que seguramente Cuba se encargará de exportar, muchos de ellos a Venezuela.

Reencuentro con los judíos

Una de las declaraciones de Fidel Castro a la que no se le acordó mucha importancia, fue la relativa al presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, instándolo a cesar su campaña de agresión contra Israel y a negar el Holocausto. No es que Castro sea inocente en la materia, pues Cuba se ha prestado como base para la coordinación y apoyo de organizaciones terroristas que actúan en el Medio Oriente.  Cuba siempre ha atacado a Israel y en la práctica ha estado presente en el conflicto Israelí-Palestino prestando ayuda militar y logística; militares cubanos han participado en la guerra del Líbano, etc.

Como todo acto o iniciativa de Fidel Castro tiene varias lecturas, Castro en realidad se dirigía al lobby judío de Estados-Unidos, tan influyente como decisorio en la política americana.  El precio de esa sorprendente posición demuestra que los Castro buscan a todo transe el cese del embargo para que millones de turistas americanos acudan a Cuba a depositar sus dólares en las vacías arcas cubanas.  Obtener, si no la colaboración, por lo menos el asentimiento del lobby judío americano para que Washington redimensione su política hacia Cuba, vale bien el intento de congraciarse con los judíos.  No fue tampoco casual que los acompañantes a la visita al acuario, además del periodista Jeffrey Goldberg, y de la académica Julia Sweig, fueran la presidenta de la Comunidad Hebrea de Cuba, Adela Dworin.

El llamado a Ahmadinejad tiene una repercusión que va más allá de lo que pudiera pensarse cuando se evalúa la importante ayuda económica que le otorga Irán a Cuba.  También debemos recordar la visita de Fidel Castro a Irán, en mayo 2001, cuando declaró en la Universidad de Teherán de que “Irán y Cuba juntos, derrumbarán a Estados Unidos”.  El 26 de julio del mismo año, apareció Fidel Castro rodeado de ayatolas en la Plaza de la Revolución.  Sin intentar relacionar acontecimientos, en septiembre de ese mismo año, sucedió el atentado en el World Trade Center.

La agonía del castrismo en vida de su mentor, se asemeja a los últimos años del general Pinochet.  Tanto Fidel Castro como Pinochet han sido testigos de su propia debacle.  De conocer en vida la humillación de la derrota.  Tal vez ese sea su mayor castigo.

Por lo pronto, a los cubanos abandonados por el Estado comunista, les tocará entrar en la era del capitalismo primitivo.

* Texto editado por razones de espacio

 
Elizabeth BurgosElizabeth Burgos
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