La carita pelada de Farías

LETRAS DEL FUTBOL
Por: Jhonny Castillo
jhocas10@hotmail.com

Jhonny Castillo

Fútbol: dinámica de los impensados

Dante Panzeri

Es verdad que en las ruedas de prensa  se escucha de todo: preguntas  inteligentes, precisas, elaboradas y acuciosas, pero también  esnobistas,  cursileras  y ridículas. Lo mismo ocurre con las respuestas: van  desde las más inteligentes y filosóficas al estilo Valdano y Menotti, pasando por las más puntuales como las de Marcelo Bielsa o Richard Páez hasta llegar a los dardos envenenados de Diego Armando  Maradona. Ejemplo de lo que sucede en estos jaleos entre periodistas y entrenadores podemos encontrar muchísimos en toda la historia del fútbol. Lo mismo acontece en un Mundial, que en cualquier partido de Copa América o Eliminatoria. Lo cierto es que nada de lo que se diga directamente o de manera  persuasiva justifica las faltas de respeto y los  gestos indecorosos.

Quien haya tenido la oportunidad de asistir a estas ruedas, o conferencias de prensa, como mejor se les conoce al sur del continente, habrá  observado un espectáculo extra cancha que casi siempre es aderezado con episodios curiosos y pintorescos que valdría la pena narrarlos con mayor  descripción y detenimiento. Allí se puede observar desde los periodistas que antes de la pregunta hacen un inmenso panegírico lingüístico y corporal, quizás con el propósito de impresionar a los legos con sus detallados y  profundos conocimientos de la ciencia del fútbol, así como a los entrenadores, que, cara circunspecta mediante, y en un trance de inmensa lucidez, transmutan en Epicuro y Sócrates modernos  de la disciplina con una retórica que dejaría con la boca abierta hasta al mismísimo  Aristóteles.

Y no decir de los barbarismos y lugares comunes que se escuchan frecuentemente en esas pequeñas  salas atiborradas de preguntones de oficio y  cruzadas por cámaras, cables y micrófonos, ubicadas casi siempre justo debajo de las tribunas de los estadios. Los esperpentos semánticos y gramaticales gozan de buena salud en  esas conversaciones tan frecuentes luego de cada partido internacional. Es así como  un portero ya no recibe un balón sino que lo “recepciona”, un jugador no marca tres goles sino que hace un “hat trick” , y el patrocinio ya no existe sino el “sponsor”.

Pero bueno, no sigamos  desviándonos de la intensión  principal de esta columna. Lo que queríamos es hacer un comentario entorno a la actitud del director técnico de la selección nacional César Farías durante la rueda de prensa ofrecida después  de la derrota del equipo dos goles por cero ante Colombia en el estadio “José Antonio Anzoátegui” de Puerto La Cruz.

Luego de una pregunta  hecha por uno de los periodistas que estaba en la rueda de prensa, César Farías, con la arrogancia que le caracteriza  se levantó súbitamente de la silla y se marchó quién sabe a dónde como un niño malcriado . El Oscar Wilde del fútbol vernáculo al parecer sólo quiere  escuchar preguntas edulcoradas y complacientes, a pesar de las derrotas y de las tímidas  actuaciones  que en ocasiones tiene la selección nacional. El cumanés, al igual que algunos jugadores, no puede darse el lujo de confundir  el periodismo futbolero con el de la  revista Hola, aunque, a decir verdad, en algo se parecen.

El técnico de Venezuela intentando evadir las críticas de los periodistas en una de esas ráfagas  de inteligencia a la que nos tiene acostumbrados, ripostó ante las críticas de los periodistas con el  argumento de que los goles de Colombia habían llegado por  errores de Venezuela y no por méritos del rival. Como si esto en el fútbol no fuera  algo más o menos obvio, o por lo menos relativo. Lo que sí nos parece interesante es que Farías hubiera dicho lo mismo del gol que marcó Miku Fedor ante Ecuador en Barquisimeto.

Expreso Farías ese día en Puerto La Cruz textualmente lo siguiente de manera contradictoria:

“El ambiente que haya que vivir para eso estamos, ésta es nuestra profesión, fue la que escogimos. Si no queremos vivir presión y si no queremos hacer las cosas que debemos hacer porque tenemos miedo no deberíamos estar aquí. El día que agarré la selección (golpea la mesa fuerte)  dije aquí estoy y a aquí (vuelve a golpear la mesa) sigo, al frente de esto con mis errores con mis virtudes, lo que sea  pero cobarde no. Aquí estoy carita pelada de frente, me puedo equivocar, puedo acertar, pero nosotros por cobarde no vamos a dejar de hacer crecer este fútbol como hemos ayudado a hacerlo crecer, como hemos alcanzado resultados. También antes del Suramericano nos decían lo mismo, que  habían derrotas, derrotas… y les digo más: a lo mejor la cadena de derrotas es mucho más, porque nos vienen unos partidos en octubre también  bien difíciles,  no importan nosotros sabemos cuándo nos van a llegar los resultados importantes…”

Entonces, decimos nosotros, si Farías  sabe cuándo van a llegar las derrotas y los triunfos, entonces que nos avise  si vamos preparando el viaje para Brasil.

 
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