La diplomacia del socialismo del siglo XXI

EN TIEMPO REAL

Victor Bolívar


Víctor A. Bolívar C.

Uno no logra explicarse cómo llegaron a ser socialistas del siglo XXI personajes como Roy Chaderton e Iván Rincón. Créanme que su militancia no obedeció a las mismas razones por las que se sumaron tantos venezolanos a la “revolución bolivariana”.

Iván Rincón.

El sustrato popular del chavismo lo ha representado esa gran masa que una vez nutrió a los poderosos partidos que antecedieron a Chávez. El clientelismo político que, en nuestra incipiente etapa democrática -luego de Pérez Jiménez- tuvo su más acabada expresión en el Plan de Emergencia del ‘58, quedó en estado latente durante algunos años, manifestándose en gobiernos posteriores y, de la manera más conspicua, en este régimen.

Los sectores populares cayeron en la trampa y los programas sociales -en su mayoría- tienen una esencia marcadamente asistencialista y sus beneficiarios no asumen una responsabilidad consustanciada con el  progreso del país.

Ese clientelismo político, en cualquier momento -si no ahora- comenzará a darle fuertes dolores de cabeza a sus mentores. La eficacia del discurso populista se ha venido a menos. Hoy son muchos más los que piensan que cuanto han recibido de nada les ha servido, simplemente porque sólo tuvieron como fin el despropósito electorero.

Insisto que éste no es el caso de aquellos que como Chaderton y Rincón contaron en los 40 años de vida democrática con oportunidades y las aprovecharon para enquistarse en los círculos de poder; esos que, dicho castizamente, se vivieron la cuarta república, ahora se están viviendo la quinta.

Abrumado quedé con las declaraciones de Iván Rincón, nuestro flamante nuevo embajador en Colombia, según las cuales promoverá allá el socialismo del siglo XXI como alternativa para el progreso frente al neoliberalismo del que antes vivió.

Roy Chaderton.

Este vocero itinerante del socialismo castro-chavista debió dejar sembrada entonces en la mismísima Ciudad del Vaticano -de donde procede como embajador- la semilla que marcará el nuevo rumbo de la Iglesia Católica, llevándola por la senda del marxismo y, por asociación, pretenderá que de la misma manera Santos oriente a los colombianos.

Todo lo anterior genera naturales suspicacias al reanudarse las relaciones binacionales. El activismo político internacional del oficialismo -con franca injerencia en los asuntos internos de varios países- ha sido grosero y le ha causado a Venezuela no pocos inconvenientes.

Pero se insiste. Es lo que anuncia Rincón, al manifestar que respaldará a los grupos que sean solidarios con la revolución bolivariana y mantendrá contactos con partidos políticos de izquierda, incluyendo -hemos de suponer- a la guerrilla colombiana, aliada que es del gobierno nacional.

En Colombia por lo visto se respetan las opiniones ajenas. Por decir mucho menos, el Embajador Palmer aquí ha sido vetado.

 
Víctor A. Bolívar C.Víctor A. Bolívar C.
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