LO INTELIGENTE ES VOTAR

JESÚS HERAS –

En los últimos días, fuentes interesadas han adelantado vaticinios según los cuales el oficialismo tendría garantizados dos tercios de los escaños en la nueva Asamblea Nacional. Se trata de una maniobra que busca generar desencanto y promover la abstención.

Realmente habría que ser brujo para hacer tal vaticinio. Brujo y algo más. El resultado que al unísono anuncian las principales encuestadoras (que como buenos bomberos debieron ponerse de acuerdo para no pisarse las mangueras) es el de un empate técnico, pero, cuidado con este “pero”. Pero con un porcentaje elevado de personas que no expresan su intención.

Este Semanario pidió a reconocidos expertos analizar una a una las referidas encuestas, concluyendo que la Unidad Democrática obtendrá mayor votación que el oficialismo,  aunque pudiera obtener menos diputados, dadas las modificaciones legales y circuitales que se introdujeron en los últimos meses para permitir que el oficialismo, teniendo menos votos – algo que desde entonces anticipaban- pudiera obtener un mayor número de parlamentarios. Correr la voz de que pudieran acercarse a los 2/3 es ofender al votante. Pero nunca falta quien caiga ingenuamente en la trampa, haciéndose eco de información “confidencial” recibida de un “contacto” con acceso al misterioso oráculo del oficialismo.

Lo cierto es exactamente lo contrario.  Una amplísima mayoría de aquellos que se niegan a expresar preferencias, siente que hay que votar por un cambio porque el país anda mal, y, a dos años de la contienda presidencial, ello tiene que preocupar. Con los resultados que se anticipan, el PSUV pasaría a ser minoría, y sin una votación calificada en la Asamblea Nacional, la Ley de Comunas, dirigida a quitarle la base de sustentación a las alcaldías, y preparar el terreno para sustituir la votación directa por una votación comunal, quedaría engavetada.

¿Estará intentando Miraflores crear un matriz de opinión para que se acepte sin chistar un resultado fraudulento?

La respuesta es NO. Más probable es que el Presidente ya esté preparado para reconocer los resultados, sobre todo si le son abiertamente adversos. Sería un gámbito tan inesperado como en su momento lo fue el de Castro, al confesar la inviabilidad del modelo cubano para abrir paso a la apertura económica sin la cual su isla permanecería financieramente aislada y su Régimen no tendría solución de continuidad.

De ello habrán hablado largamente en La Habana. No hay maniobra que valga. Al gobierno de Chávez, acosado por sus propias desventuras, no le queda otra opción.

La democracia está armada. El voto es el arma del hombre libre.

Lo inteligente es votar.

 
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