Un domingo para el control del cambio

Carlos Lozano

Carlos Lozano

Caminando con Carlos Lozano
Carlos Lozano
Carlos@carloslozano.com

Tras largos meses de aprendizaje y desarrollo, en plena campaña electoral, todos hemos aprendido mucho, los que participamos aspirando a los votos de los ciudadanos con nuestras propuestas, los electores que se han mostrado cada día más interesados en los temas, las necesidades y las consecuencias de estas elecciones y quienes, en campaña, también hemos venido aprendiendo cada día, con detalles y a veces con sorpresa, lo que piensan realmente y necesitan y desean los venezolanos.

Junto con mi partido Camina hemos sido testigos y reconocemos, por ejemplo, el enorme esfuerzo hecho por la llamada Unidad Democrática, que ha llevado a que hoy podamos ver un grupo importante de partidos alineados con un mismo fin, un mismo propósito que es el rescate de la política democrática y consciente.

En ese persistente y duro esfuerzo de la MUD ha habido fallas, errores y aciertos. Hemos sido críticos en ese sentido, sobre la base de que la mejor unidad es la que se crea y no la que se decreta. Pude estar presente en el aniversario de uno de los partidos emblemáticos de Carabobo y allí se gesta cómo realmente es una unidad política que bien valdría la pena mantener.

Ideología coincidente de las organizaciones que allí se encuentran es el enfrentamiento claro con el planteamiento comunista que se quiere instaurar en Venezuela. Igualmente una definición de realidades y metas para el desarrollo tanto en lo económico como lo político al cual una ideología comunista errónea y mundialmente superada, ha entorpecido peligrosamente.

El socialismo del siglo XXI no resuelve los problemas de los más pobres y en cambio hace ofrecimientos que terminan por agravar aún más la situación. Constantemente son objeto de denuncias, en muchos casos incluso desesperadas, por demoras excesivamente largas y promesas incumplidas, las obras carentes de recursos o debilitadas por el derroche, que no resuelven sino que complican más el diario vivir de los venezolanos, mientras el gobierno nacional toma para sí brutal e ilegalmente áreas de acción de gobernaciones y alcaldías.

Ejemplos bien conocidos son, por sólo citar dos, el enredo en las vías y autopistas de Carabobo que rayan en lo dantesco, con escaso, tráfico costosamente lento, choques y arrollamientos, y el desastre en que se ha convertido el puerto de Puerto Cabello. Es decir, un gobierno que se adueña de responsabilidad pero luego no

ejerce con responsabilidad y solvencia los deberes que le corresponden.

Este 26 de septiembre, el control del cambio pasa manos de los electores. Confío en que sabrán tomarlo.

 
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