Venezuela: al borde del precipicio

James K. Glassman

James K. Glassman

Los venezolanos votarán el 26 de septiembre para elegir un parlamento y según lo señala Reuters, los opositores del Presidente Hugo Chávez consideran que será una gran oportunidad para cambiar de dirección. Chávez puede tener más poder autoritario, pero también tendrá que explicar porque la economía venezolana muestra el peor comportamiento del mundo entero.

The Economist publica semanalmente estadísticas de 57 países. En su último informe, predice que la economía venezolana decrecerá 5,5% en 2010, superando su recesión a la de Grecia, cuya economía caerá en un 3,9% y estuvo a punto de caer en default este año por no poder hacerle frente a sus compromisos financieros internacionales. Analistas de Morgan Stanley temen que Venezuela pueda caer pronto en la misma situación.

Esto en cuanto al PTB que es indicador más completo sobre la evolución  y solvencia de una economía. En cuanto a inflación, nadie se acerca a Venezuela. Los precios ya han subido 31% en 2010 y seguirán subiendo hasta finalizar el año. Sólo dos de los restantes países tienen una inflación de dos dígitos. Son la India y Egipto. Ambos reflejan este año un 11% de inflación, una cifra muchísimo menor que la venezolana.

La estanflación venezolana llama aún más la atención, si se toma en cuenta que Venezuela es el 8vo. productor de petróleo mundial y su población tendría que estar recibiendo un beneficio importante derivado de los elevados precios que prevalecen en el mercado petrolero.

Las cifras de The Economist, sin embargo, no sorprenden. Venezuela está sufriendo las consecuencias de un desastroso manejo de su economía y del control progresivo por parte del gobierno de más y más sectores productivos.  Durante los últimos tres años, Chávez ha nacionalizado importantes empresas de la industria del cemento, del acero, de la agroindustria, de la banca y el turismo, del petróleo, las comunicaciones y la electricidad.

Otro problema que confronta Chávez es la escalada de la violencia y los homicidios. En Caracas, las cifras de asesinato por cada cien mil habitantes son nueve veces mayores que Bogotá, y quince más que Sao Paolo. De acuerdo a la revista Newsweek, Venezuela tiene “las peores cifras de homicidio en el hemisferio” hecho que ha colocado la aprobación de gestión del Presidente Chávez “al borde del precipicio.”

De hecho, una encuesta realizada por Consultores 21 el mes pasado, revela que solo n 36% aprueba la gestión de Chávez, el nivel más bajo de los últimos siete años.

La reacción del Presidente ha sido cerrar medios de comunicación, restringir las libertades económicas, culpar a sus críticos, y llevar a la cárcel a sus opositores y a algunos hombres de negocio.

En el mes de marzo, mandó a poner preso al ex gobernador Oswaldo Alvarez Paz por haber manifestado en un programa transmitido por Globovisión que el régimen mantiene relaciones con organizaciones que cooperan con el narcotráfico, entre ellas, las FARC.” En mayo, el general retirado Raúl Isaías Baduel, es ministro de la Defensa, pero ahora un crítico del proceso que adelante Chávez, fue sentenciado a casi ocho años de prisión, después de acusarlo de apropiación indebida de recursos públicos.” Estos dos, dice Reuters, se suman a una “lista de varias docenas de opositores que actualmente están presos, en el exilio, o envueltos en procesos judiciales.”

Hace tres meses, el gobierno venezolano emitió la orden de arrestar a Guillermo Zuloaga, el principal accionista de Globovisión, empresa que New Republic, en un editorial  severo sobre la gestión de Chávez, calificó como “el último de los canales importantes que simpatiza con la Oposición.”

El patrón de conducta es claro: Como en el caso del General Baduel, los cargos contra Zuloaga fueron de carácter económico, a quien se le acusa de “aguantar” vehículos de su propiedad para sacarles mayor provecho, una acusación de la cual previamente había sido absuelto. Zuloaga prefirió marcharse al exilio antes de someterse a prisión en una de las cárceles más peligrosas de Latinoamérica.

Entrevistado por Mary O’Grady del Wall Street Journal, Zuloaga manifestó que su arresto fue ordenado porque Globovisión venía reportando el deterioro de la calidad de vida del venezolano cuando afloró uno de los escándalos de corrupción más conmovedores al descubrirse millones de kilogramos de alimentos podridos  en los puertos del país. Tenemos problemas de abastecimiento eléctrico, de suministro de agua, los más elevados índices de  criminalidad del mundo… y el gobierno de Chávez ha violado casi todos los artículos de la Constitución nacional.”

Casi simultáneamente, el gobierno venezolano tomó control del Banco Federal, alegando que el banco no cumplía con los requerimientos de liquidez. Nelson Mezerhane, Presidente del banco, es uno de los más importantes accionistas de Globovisión, y el Wall Street Journal atribuye la intervención del banco a su relación con Zuloaga. Mezerhane también decidió marcharse al exilio.

Otro objetivo de Chávez ha sido Lorenzo Mendoza, Presidente de Empresas Polar, “el gigantesco conglomerado de empresas agroindustriales y cerveceras.  El conglomerado, propiedad de la familia Mendoza, es considerado un obstáculo a los planes del gobierno de controlar la industria alimentaria y su distribución.”

Para evitar la divulgación de  lo que viene ocurriendo en el país, Chávez se ha dedicado a desmantelar los medios independientes. En 2007, le quitó la licencia de transmisión abierta a RCTV, la más antigua y popular televisora nacional. RCTV se pasó a transmisión por cable, pero al convertirse en el canal más popular de ese segmento, el gobierno de Chávez actuó para cerrarlo. Docenas de estaciones de radio también han sido cerradas y en el mes de junio, Human Rights Watch denunció la creación por parte del gobierno venezolano de una agencia con plenos poderes para censurar las transmisiones.

El mes pasado, el diario El Nacional, publicó en primera página una fotografía mostrando más de una docena de cadáveres de víctimas de homicidio, apilados en una morgue. La respuesta del gobierno fue prohibir  la publicación de imágenes de violencia “como si esa decisión pudiera acallar el creciente cuestionamiento sobre porque – a pesar de proclamar una revolución con valores socialistas- no ha podido disminuir la brecha entre ricos y pobres o traer seguridad a la calles del país”. La cita es de Simón Romero en artículo publicado en el New York Times.

Pero ni siquiera la censura puede evitar que la gente se dé cuenta de lo que está ocurriendo con la economía del país. Las ventas al pormenor se redujeron en un 12% en el primer semestre, mientras las ventas de alimentos, bebidas gaseosas, y cigarrillos, descendieron en un 30%.

Entre tanto, Chávez aumentaba el control  de la venta de divisas para evitar que “la oligarquía se llevara los dólares al exterior, depositándolos en bancos extranjeros”. Pero como suele ocurrir con este tipo de control, no logró otra cosa que sembrar pánico entre empresarios e inversionistas, acelerando la fuga de capitales. Las cifras del Banco Central de Venezuela registran la salida de nueve mil millones de dólares en los primeros seis meses del año.

Al votar en las elecciones de este mes, los venezolanos expresarán que el arresto de disidentes, la censura y otras restricciones a la libertad, jamás podrán traer los beneficios que aportan las libertades políticas y económicas, aunadas a políticas sensatas de desarrollo.

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