CON EL SOL A SU ESPALDA

JESÚS HERAS –

Un rayo de luz ilumina al país. Razones de sobra existen para celebrar el triunfo. Con nuestro voto pusimos freno a un Régimen empeñado en desdibujar nuestra cultura, y en tomar para sí todo lo que individual y colectivamente nos pertenece.

La Unidad Democrática obtuvo la victoria. No es por supuesto la primera vez. Ya la había alcanzado en el referéndum revocatorio del 2004, pero el triunfo le  fue escamoteado. La obtuvo también en 2007 al derrotar el referéndum constitucional propuesto por el primer mandatario. Pero nuevamente fue burlada su voluntad, cuando éste torciendo prerrogativas constitucionales, por vías distintas, alcanzó aquello que el pueblo le había negado. En 2008, la Unidad Democrática volvió a ganar, aunque de manera diferente, al asumir sus líderes las gobernaciones con mayor población. Y ahora, en septiembre de 2010, vuelve a triunfar la Unidad Democrática y esta vez la victoria expresa un innegable salto cualitativo.

Los referendos generan coaliciones naturales. En las elecciones regionales de 2008, es la sumatoria de triunfos estadales lo que define el balance y marca el resultado. Con esta victoria parlamentaria, todo ha sido “igual pero distinto”. Los factores que adversan al presidente limaron sus diferencias, se coaligaron en una alianza efectiva aunque imperfecta, y el resultado, frente a un adversario abusivo y tramposo, se expresó regional y nacionalmente, dejando para el oficialismo una estela turbia y ominosa.

El Presidente despertó el lunes sin amanecer a la vista. No solo por lo desastroso de su gestión o por haber perdido la mayoría, sino porque también el escenario internacional ya había dado para él un vuelco inesperado.

América Latina se ha convertido en territorio inhóspito para su iniciativa del ALBA; su deseo de integrar a Venezuela a Mercosur ha sido rechazado una y otra vez; la malcriada ruptura con Colombia y  su posterior claudicación, le ha restado credibilidad; la presencia negada pero innegable de las FARC y el ELN en nuestro territorio, constituye para él y para su Régimen, un estigma inocultable y, el nuevo Fidel, aquel que pareció resucitar con la profanación de los restos del Libertador, ha dado señales de que acompañará a su pupilo… pero sólo hasta el borde del precipicio.

Mientras tanto, Venezuela sigue deslizándose hacia el nadir. Este año, vivirá como país la peor recesión y deberá soportar – simultáneamente- el mayor índice de inflación del mundo entero, mientras el número de homicidios pugnará también por un primer lugar planetario. No es como para colmar de orgullo a los venezolanos.

Con el sol a su espalda, el Presidente verá mermada más y más la incondicionalidad de sus seguidores, y mayor también será la posibilidad de que la dramática situación por la que transita el país pueda salírsele de las manos.

El pasado domingo, Venezuela votó para frenar el desenfreno. Si lo logra, podría haber contribuido también a salvar al Régimen – y al país- de una tragedia prematura.

La esperanza es nuestra. Bienvenido el rayo de luz.

 
Jesús HerasNo photo

Un Comentario;

  1. Jesus Augusto Feliciani said:

    Espero que la oposición no nos juegue sucio, por que el voto fue por los nini, por esa razón hubo una ganancia, fuimos a votar por rabia por lo tanto esperamos que la oposición no haga nada sucio, o se alinee al oficialismo, esta es la gran interrogante.

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