El Chaplin del fútbol

Jhonny Castillo

Letras de fútbol
Jhonny Castillo
jhocas10@hotmail.com

Siempre, en largas tertulias con amigos terminamos discutiendo, quizás sin quererlo en torno la sempiterna pregunta de cuál fútbol es mejor, si  el de ahora o el de antes. Las discusiones por lo general son sabrosas y divertidas entre otras cosas porque a pesar de las  justificaciones y argumentos esgrimidos por  unos y otros jamás logramos ponernos de acuerdo, así que siempre habrá tema para rato. Esos jaleos discursivos, en los que siempre priva la emoción, están profundamente  marcados por dos figuras emblemáticas que representan cada una de las posturas en cuestión: por un lado los partidarios del fútbol romántico y lírico que argumentamos a partir de Edson Arantes Do Nascimento, Pelé; mientras que por el otro están  los adoradores del fútbol pragmático y “posmoderno” que lo hacen vía Diego Armando Maradona.

Garrincha - Pele

Y no puede ser de otra forma, estos dos inmensos jugadores dividen la historia del fútbol mundial en dos grandes períodos. Ellos marcan un hito, marcan una época, definen una contemporaneidad. Es tan interesante y curioso esto, que apenas irrumpió fulgurante y luminosa la irreverencia de Diego Armando Maradona el 20 de octubre de 1976 en un partido entre Argentino Juniors y Talleres de Córdoba, meses después en 1977 Pelé, luego de una brillante carrera sin parangón, decide abandonar las canchas con la camiseta del Cosmos de Nueva York. Antes se había retirado de la selección el 18 de julio 1971.

Pero ya habrá tiempo para escribir sobre  las vidas fascinantes y polémicas de Pelé y Maradona. Por ahora en esta columna nos detendremos  en algunos comentarios sobre Manuel Dos Santos “Garrincha” ya que otra  constante en las  conversaciones a las que  nos referimos al principio tiene que ver con la imposibilidad  de analizar el fútbol de ayer y el de ahora sin abordar la carrera del futbolista brasileño, que, según Eduardo  Galeano, es quien ha dado más alegría en toda la historia del fútbol. Un extraordinario, genial  y pintoresco jugador definido por alguien, con la precisión de un bisturí, nada más y nada menos que  como el Chaplin del fútbol.

Siempre cuando hablamos de Mané contamos una anécdota que nos ocurrió cuando vivíamos en Porto Alegre, exquisita ciudad de sur de Brasil. Una tarde recorriendo librerías nos encontramos con la biografía del periodista Ruy Castro, titulada Estrela solitária: un brasileiro chamado Garrincha (título en portugués). Lo cierto es que nos interesamos tanto por el libro que decidimos vaciar nuestros escuálidos bolsillos  y quedarnos sin un duro, lo que nos generó un altercado con la compañera Margot, quien terminó rogándole  al dueño del local  que nos vendiera el texto más barato para no quedarnos sin pasaje para el regreso a casa . Ese mismo día nos devoramos la biografía metidos en aquel sórdido y frío cuartucho de estudiantes pobres y extranjeros.

Ruy Castro narra cosas impresionantes en esta biografía que fue censurada por un tiempo debido a una demanda interpuesta por algunos de los trece hijos del jugador. Ésta cuenta la dramática historia de un ídolo, amado por una mujer y por un pueblo entero, que terminó su vida destruido por el alcohol, un enemigo implacable que lo puso a deambular como un fantasma triste, solitario y en harapos por los vericuetos nocturnos de Río de Janeiro.

Éste  es un libro lleno de revelaciones hasta para quienes juraban conocer a Garrincha. Para quienes sólo conocen su mito, Estrella Solitaria será leído como una novela de pasión y desventuras que tiene como escenario el Río y el Brasil de los 50 y los 60, sólo que los personajes y los hechos son reales.

Para describir la trayectoria del jugador, Ruy Castro, autor de Chega de Saudade, hizo más de quinientas entrevistas con 170 personas. En ellas Garincha renace como un héroe, un héroe trágicamente humano al mejor estilo de la tragedia griega.

Gracias a esa biografía nos hemos enterado de  que la primera vez que jugaron juntos en la misma delantera  Pelé y Garrincha con la selección brasileña fue en un partido contra Bulgaria en Pacaembú. Lo interesante es que nunca nadie pudo imaginar que aquel domingo era el comienzo de una larga y maravillosa historia: La selección brasilera jamás perdería un partido con los dos futbolistas en el campo.

Garrincha fue el mágico loco de los dribles y las gambetas, fue el mejor jugador de las copas mundiales de 1958 y 1962 además el ciudadano más querido por Brasil. Se casó con la famosa cantante Elsa Soares con quien llenó páginas de periódicos enteras de deporte y farándula. Sólo que después que se terminó su carrera esas páginas fueron cambiadas por las de suceso debido a los escándalos generados por el consumo de alcohol.

Cuando Manuel Dos Santos murió en 1983 a los 49 años un sentimiento de culpa abatió los corazones de muchos brasileños. Se especuló que había muerto en la miseria y en el abandono sin recibir ninguna ayuda. Se dijo que Brasil había sido ingrato nuevamente  con uno de  sus hijos más geniales y queridos. Esta biografía prueba lo contrario: el pueblo de Brasil no pudo contener los dribles que Garrincha se  practicaba a sí mismo.

 
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