El país está dividido en dos porciones casi idénticas

Leopoldo Puchi

Enfoque Leopoldo Puchi
elepuchi@gmail.com

Flash ROJO

El gobierno no podía salir liso de tantas fallas y desastres en la gestión pública. Los alimentos podridos, la inflación, los cortes eléctricos tienen su precio en votos. Y las decenas de muertos de cada semana a manos de la delincuencia tenían que salir. Demasiado fieles y leales se portaron los electores chavistas. Ahora, que no alcanzó la meta de dos tercios, el Gobierno debe reflexionar. La gente que votó a su favor, que fue bastante, tiene un límite y no va a aguantar por mucho tiempo ineficiencias y corrupción. Chávez tiene una deuda con ellos. Tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe.

Quedó muy mal el CNE al no dar los resultados a tiempo.

El Consejo Nacional Electoral quedó mal al no dar resultados a tiempo. Por más que hubiera circuitos reñidos ha podido dar un primer boletín con los diputados electos con toda seguridad, por ejemplo los ochenta más nítidos, respetando la tendencia favorable al Gobierno y sin evidenciar todavía si habían perdido o no los dos tercios. Al no hacerlo echó al basurero el prestigio que había ganado con la automatización. Tampoco fue capaz de poner orden y la campaña continuó el viernes y el sábado. Por una parte Chávez a favor del PSUV y por la otra las televisoras llamando a votar por la oposición hasta el mismo domingo.

En Sucre, Aragua y Anzoátegui el PSUV no tenía por qué perder posiciones, como ocurrió. Buena parte del asunto tiene que ver con las fallas de gestión de los gobernadores y alcaldes y con la negligencia en la campaña. En estados más difíciles como Bolívar, Miranda y Lara hubo un mejor desempeño.

Flash NEGRO

La Mesa de la Unidad ha salido fortalecida frente a sus rivales en el campo opositor, liderados por Leopoldo López. Fue inteligente al bajar las expectativas de hace dos meses y concentrarse en obtener un tercio.  Pero si se envanece puede hacer una mala lectura de los resultados. Los votos obtenidos son menos de los que sacó en las elecciones de gobernadores de 2008. Todo el mundo quería, incluso los chavistas, que la oposición tuviera una representación en la Asamblea. Pero para las presidenciales no es lo mismo.

La derecha española se está pasando de maraca. No sólo se ha metido con un presidente más de la cuenta sino con todos los venezolanos. Es un maltrato permanente a los que ellos llaman “sudacas”, con un tono muy despectivo. Hasta con el Himno Nacional la cogió el diario El País al burlarse de la estrofa que dice “un pobre en su choza libertad pidió”. Y para completar la  MUD no tuvo mejor idea que traer a un fascista redomado como Gustavo Arístegui para que hablara mal del CNE. A los venezolanos no los dejan ni entrar en los aeropuertos y de aquí las empresas españolas, como Movistar y Santillana, se llevan millones de dólares.

El gran derrotado de las elecciones fue la línea abstencionista de 2005. Una actitud antidemocrática que asumieron los medios y la mayoría de los partidos, con excepción del MAS y la Causa R. Ahora todo el mundo se hace el loco.

AD será la primera bancada seguida por UNT y más lejos Copei y PJ. Pero serán los medios quienes decidan a quién le dan más rating.

DESDE LA SALA SITUACIONAL

Punto intermedio

Para estas elecciones se habían establecido tres medidores. El primero, quién sacaba más diputados en la Asamblea. El segundo, quién sacaba más votos a escala nacional. El tercero, el de los dos tercios. De los tres parámetros el Gobierno ganó en uno con claridad: un mayor número de diputados. Pero en votos nacionales no llegó a superar la barrera del 50%, aunque le ganó a la MUD (PSUV 46.23%%, MUD 45.48%). Tampoco obtuvo mayoría calificada de diputados.

¿Simbólico?

Lo del tercio de la oposición en la Asamblea tiene una importancia más simbólica que efectos prácticos. Pero lo de simbólico no le resta importancia porque es allí, en el terreno de los símbolos, donde se juega y se hace la política. El Tribunal Supremo tiene un período de doce años, el CNE de siete, lo mismo que el Fiscal y el Defensor del Pueblo, así que no tiene por qué haber cambios sino después de las presidenciales de 2012. Sin embargo, los miembros de estos poderes pueden sentirse más independientes, porque nadie tiene los dos tercios para destituirlos.

Las presidenciales

En otras oportunidades el Gobierno ha obtenido menos votos que todos sus adversarios sumados. Perdió en el año 2000, en el referendo sindical, y en 2007, cuando la reforma constitucional (4.219.813 de la oposición versus 4.107.564 del Gobierno) y también en las elecciones de gobernadores y alcaldes de 2008 (la oposición sacó 5.568.741 votos y el Gobierno 4.778.672).

Dos porciones

El país está dividido en dos porciones casi idénticas. No hay por qué engañarse. Nadie dispone de la fuerza suficiente para imponer un modelo de país extremo. Ni la oposición puede pretender llevar a Venezuela hacia el neoliberalismo ni el Gobierno puede edificar un sistema económico estatizado. Lo sensato es buscar un punto intermedio, un sistema funcional en el que las dos grandes fuerzas de la sociedad venezolana puedan alternarse en el poder, sin que esto signifique la destrucción del otro ni de las bases esenciales del modelo vigente (economía mixta, distribución del ingreso, hegemonía de lo popular, democracia participativa). El que tengo ojos, que vea.

 
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