Nuestro particular Día D

Claudio Nazoa

Recuerdos del futuro
Claudio Nazoa *

Amigas y amigos lectores que hoy están haciendo su cola para votar: levante la vista del periódico, volteé, mire a su lado, mire al frente. Quizás no se haya dado cuenta pero usted hoy (el domingo, 26S) es un soldado igualito a los soldados aliados, héroes que el 6 de junio de 1944, invadieron Normandía para liberar a Europa y salvar al mundo del nazismo, el fascismo y el autoritarismo que parecía invencible hasta que llegó ese increíble día D.

Los malucos necesitan de vez en cuando ser sacudidos. Hay que demostrarles que sus bravuconadas tienen un tiempo límite. No hay cosa que ayude más a un malo que ser indiferente o tenerle miedo, porque el malo, en el fondo, es un cobardón que ataca en cayapa y apoyado. No es capaz de aguantar que lo enfrenten de tú a tú en iguales condiciones. Casi siempre, cuando los malos son confrontados, corren y hasta lloran pidiendo la piedad que ellos no tuvieron cuando ejercían su maldad.

I

Hoy domingo 26 de septiembre, lamentablemente, vivimos en una Venezuela que parece partida en dos, pero la verdad, no sé si porque yo soy optimista, a mí me parece que no. Fíjese hoy en su cola para votar, todos parecemos amables, todos estamos a la expectativa de qué va a pasar, todos nos miramos y con excepciones, tratamos de ser respetuosos y no hablar del tema tan peludo que nos estamos jugando. Todos, también, aunque estemos de acuerdo y vayamos a votar por las mismas opciones, somos diferentes.

Pero hay algo que a todos también nos une. Todos creemos que tenemos la razón y realmente es cierto, es mi razón, y lo bonito es que este domingo todas las razones diferentes se unen para combatir a los sin razón, que creen que hay que tener una razón única y uniforme.

II

La diferencia entre los valientes soldados que comenzaron la liberación del mundo aquel 6/6/1944, y nosotros, los que estamos hoy en esta fila, son las armas. Aquellos lucharon con cañones y nosotros con los votos. Miles fueron los que murieron entre el mar y la playa, pero sin embargo, los que venían atrás, lograron hacer la cabeza de playa y un año y piquito después, Europa era libre.

III

Cuando los rusos entraron a Berlín y encontraron cerca del Bunker a un hombre chamuscado que resultó ser el cadáver de Hitler, un soldado ruso, en silencio, se quedó viendo aquel insignificante resto calcinado y preguntó:

-¿Y por culpa de este pedacito de cosa quemada hay 90 millones de muertos?

El pueblo alemán que ciego creyó en Hitler, despertaba de un sueño que ahora era una pesadilla. Nadie sabía por qué ocurrió lo que ocurrió. Nadie sabía que existían campos de concentración. Nadie sabía que los alemanes habían matado a más de 6 millones de judíos. Nadie asumía que habían apoyado a un loco que los destruyó a ellos y que casi destruye al mundo.

IV

¡Qué artículo tan serio para un humorista!, pero a veces, la guerra por la verdad nos pone serios, sobre todo hoy que estamos en la fila para votar y sin saberlo, somos los soldados en la playa por la libertad. Hoy es nuestro particular día D.

Sólo falta un año y piquito…

* Humorista

 
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