EL MACHISMO ASESINO EN SUBURBIOS EUROPEOS

Elizabeth Burgos

Elizabeth Burgos
eburgos@orange.fr

Un documental denuncia los crímenes del machismo en una sociedad de inmigrantes africanos, que importaron a Francia lo más aberrante de unas costumbres donde matar a una mujer no se considera un hecho punible.

Por fin los televidentes pudimos ver la noche de 29 de septiembre el controvertido documental,  “La cité du mâle”, (juego de palabras que utiliza la aproximación fonética que existe entre la palabra mâle, que en francés significa macho, y el mal, que tiene el mismo sentido que en español) de la realizadora Cathy Sánchez, cuya programación, prevista para el 31 de agosto en el canal franco-alemán Arte, fue anulada a último momento, a pedido de una joven que participó en su elaboración, habitante del barrio, tema de la película, porque había recibido amenazas de parte de algunos de los protagonistas.  Los medios se ampararon del caso que no tardó en convertirse  en Francia  en materia a polémica, por tratarse de un tema tan sensible como es el de los suburbios habitados por una población en su mayoría de origen africano, o magrebí, en donde además de las fisuras  de orden cultural, se interpone el tema del Islam. En la polémica que trascendió a los medios, se hizo sentir el pensamiento “políticamente correcto”. Esa tendencia que se niega a ver la realidad de frente y que acusa a aquellos que la ven, de racistas, sin darse cuenta, que ellos son los primeros quienes alimentan al racismo.

Shérazade, sobrevivió milagrosamente luego que un enamorado la trató de quemar viva por haberlo rechazado en noviembre de 2005.

El documental

Se trata de un documental destinado a mostrar la realidad de las relaciones entre los jóvenes; las muchachas y los muchachos en la cité Balzac, un suburbio de Vitry-sur-Seine. En efecto, fue en ese barrio en el 2002, que en el local que abriga los contenedores de basura, encontró  la muerte Sohane, una joven de 18 años. Sohane quemada viva por un joven habitante como ella del lugar, al que se atrevió a decirle “no”; es decir a rechazar tener una relación con él.  El joven fue condenado a 25 años de prisión.

La realización de la película volvió al lugar y extendió el micrófono a sus habitantes. Una mujer expresa su indignación; se interpone un joven  que la interrumpe y la espeta diciéndole que el es amigo del autor de la muerte de Sohane, al cual “le han destruido su vida condenándolo a 25 años de prisión, por haber cometido un error”.  La realizadora continúa entrevistando a jóvenes del barrio acerca de sus ideas sobre la imagen que tienen de las mujeres. Las palabras de esos jóvenes – cuesta creer que sean de esta época- son particularmente violentas y de una crudeza difícilmente imaginable.  Ellos dicen que deben cuidar  a sus hermanas para evitar que se conviertan en unas “perras”, “arrastradas” o en “putas”.  Los métodos que emplean son los insultos y los golpes.  Si la hermana se deja “ahuecar”, (perdiera la virginidad), la “desangraría”.

Rachid defiende al asesino de Sohane, porque era su gran amigo, y considera este asesinato como un hecho banal; está bien que “esté muerta, que “vaya al infierno”, porque “todas esas muchachas son unas putas, unas perras” y es su culpa por haberse negado. Dice que le pone esposas a su hermana de 28 años si entra tarde del trabajo, para que “aprenda a comportarse”, pues a las 10:00 p.m. debe estar en su dormitorio.

Okito es el mulato, no conocía a Sohane, pero “le importa un pito”, porque la mayoría son unas “perras” o “putas”.  “Una mujer bien es la que se respeta”.  “Ella parecía una buena muchacha, pero me dijeron que salía con otro tipo”. Todos los entrevistados consideran que se le debe pegar a la mujer si ella lo merece.  La madre de Okito vive sola, y él es el jefe de la familia.  Vigila a su hermana de 14 años.  Un día la castigó y le pegó, la “hizo orinar sangre”.

Uno de los declarantes en el video del escándalo “La cité du Mâle”. Habla y afirma que las mujeres son unas “perras” y como tales deben ser tratadas.

Lo más grave es la internalización de la ley de ese machismo primitivo. Dos chicas, emancipadas económicamente, con diplomas de estudios superiores, consideran que si la mujer “se porta bien” no debe temer nada, y que a veces la mujer merece que le peguen.  Aparece también el ejemplo de una muchacha que se identifica con los varones; es incluso jefe de banda.  Es respetada al adoptar los valores del machismo. Es lo que una vez nombré como “hembrismo”, la obliteración de lo femenino, con el objeto de equiparse con el machismo. (Es el modelo que ha surgido en Venezuela entre las mujeres seguidoras del teniente-coronel Chávez Frías).

Un grupo de jóvenes intercambian ideas; opinan que las mujeres que llevan velo son las más respetables porque los hombres no se interesan por ellas, por que no “atraen la mirada de los hombres” como “las mujeres normales”-sic.

La voz en off van nombrando las jóvenes que han encontrado la muerte en los últimos años a manos de sus hermanos por no haber respetado las costumbres.  Una en Marsella, lapidada por su hermano por haberse opuesto a un matrimonio obligado.  Otra, estrangulada por su hermano en la ciudad de Lyon.

Por supuesto que la homosexualidad masculina es considerada como “un error de Dios”.

En medio de tanto oscurantismo, algunas voces aparecen como una bocanada de aire.

Nabila, 25 años, hoy vice-presidenta de la Asociación “Ni putas ni sometidas”, una de las entrevistadas, el rostro deformado, las manos como garfios, a los 18  años fue quemada viva, pasó varios meses entre la vida y la muerte con 68% del cuerpo quemado y hoy dedica su vida a la lucha contra esa el ambiente irrespirable de ese islamismo patológico.

Isa, hijo de senegalés, nacido en el seno de una  familia polígama, casado, tiene dos hijas. Trabaja en la alcaldía y en sus ratos libres compone canciones en honor a la mujer. Tiene una mirada crítica hacia  el machismo y no permitirá que sus hijas sean víctimas y sean consideradas inferiores por ser mujeres.

En el debate que se dio al terminar el documental, participaron dos mujeres miembros de la población de origen musulmán.  Por Francia, Malika Sorel, autora  de El Rompecabezas de la integración, tema candente en el que se debate hoy Francia, y Cileli, una mujer  miembro de la comunidad turca de Alemania.  Ambas llevan a cabo una lucha frontal contra el obscurantismo islámico y ambas, consideran que deben luchar en dos frentes a la vez.  En el seno de su propio grupo cultural contra las tradiciones decimonónicas, y a la vez, enfrentar la incomprensión de los bienpensantes, franceses y alemanes, que consideran que ellas hacen el juego a los racistas y a los islamo-fóbicos.  Según ellos y ellas, los franceses, traumatizados por su pasado colonial, consideran  que no tienen derecho a emitir ninguna crítica hacia los antiguos colonizados, y los alemanes, por su parte, culpabilizan el capítulo nazi de su historia.  Son las mujeres, descendientes de la inmigración, las que sufren por culpa de la patología cultural de ambos grupos.

 
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