Tiempo de profundizar el barranco

Elides J. Rojas L.

Elides J. Rojas L.
erojas@eluniversal.com

El comunismo y el empeño de emular a Castro empujaron la última derrota de Chávez

Mucha plata, un populismo desbordado y sin ningún tipo de pena, todos los recursos del Estado, toda la potencia mediática del Gobierno, todos los asesores internacionales o cubanos, toda la infraestructura de la Administración Pública, todos los vehículos de empresas del Estado y ministerios, toda la alcahuetería de los poderes públicos, toda la anuencia y permisividad del CNE, todo el poder de las regiones en manos del chavismo, cadenas, radio, TV, neveras, hornos, plata, cheques, tarjeticas, promesas y promesas. Pues, no valió de nada. Micomandantepresidente fue demolido, fue convertido en polvo cósmico, finalmente cogió lo suyo.

Pero, dentro de ese marco tramposo y cobarde, en el que la lucha en igualdad de condiciones no es parte de las reglas de juego habituales del chavismo militar, la peor triquiñuela de todas fue el haber modificado la Ley para rediseñar los circuitos electorales. Tanta tontería que hablan de la honestidad revolucionaria, de la moral revolucionaria y del hombre nuevo, pero al final no es más que una trapisonda que estafa al propio pueblo, que se supone es la razón de ser de esta revolución de pacotilla.

Con esa trampa descarada, denunciada mil veces por partidos políticos, analistas y periodistas, los chavistas se hicieron de una mayoría en la Asamblea Nacional sin merecerla. Un asalto continuado y frente a todo el mundo. Así han jugado siempre, pero con este recurso el régimen deja clara su condición de régimen y, lo más grave, que no le importa la voluntad popular. Ésa le importa solamente cuando lo favorece. De resto es adorno para el mundo. Y es justamente en este aspecto donde más flaquea este supuesto triunfo del chavismo.

En la comunidad internacional tienen muy claro cómo se ejecutó esta estafa. Y, para rematar, Chávez perdió la mayoría electoral. El líder intergaláctico arranca los dos últimos años antes de las elecciones presidenciales con un déficit de más de 700 mil votos. Está debajo de la oposición unida y eso será un problema para su intención de emular a papá Fidel en eso de quedarse más de 50 años mandando.

La gente no sólo rechazó las imposiciones comunistas de Chávez y su cúpula. También dejó claro que la incapacidad, la desidia, las mentiras, el entreguismo y la corrupción de esta gente ya no es aguantable. Por eso, hasta en los lugares más recónditos y populares, le dieron lo suyo.

El anuncio del propio líder intergaláctico en cuanto a ratificar sus intenciones de seguir adelante con el proyecto castrista, se convierten en el cohete quita votos que terminará de derrumbar este disparatado proyecto en los próximos años.

Acelere, pues.

 
Elides J. Rojas L.Elides J. Rojas L.
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