Unión, democracia o muerte

Confidencial

Luis Cisneros Cróquer

Luis Cisneros Cróquer
nirguayork48@hotmail.com

Estamos sometidos al libreto de la revolución cubana. Lo que se pretende con el Poder Comunal es establecer, entre otras, los CDR (Comités de Defensa de la Revolución), cuyo funcionamiento abrirá campo al espionaje, al establecimiento del régimen de terror, al enfrentamiento de hermanos contra hermanos, de hijos contra padres y a la destrucción de la familia, tal como la conocemos hasta ahora. No en balde el Presidente amenazó a Carabobo con la toma de la Gobernación y de las alcaldías de Naguanagua y San Diego. No es precisamente por la vía electoral, cuyos resultados le aguaron la fiesta, sino por la aprobación de la moribunda Asamblea Nacional de las leyes que le permitan el ahorcamiento de la oposición.

Después de las expropiaciones que se anunciaron el domingo y que provocarán más daños en la producción agropecuaria del país, vendrán nuevas apropiaciones. Y todo será copia al carbón de lo que ocurrió en Cuba, cuando los ciudadanos fueron obligados a declarar la cantidad de dinero que poseían y lo depositaran en el Banco del Estado que dirigía el Che Guevara, reconociéndoles determinada suma y obligándoles a prestarle el resto al Estado, con la promesa de pagarle esa supuesta deuda con sus intereses al cabo de muchos años, lo cual en verdad que no ha ocurrido pues los que no fueron fusilados, se marcharon, están muertos o, sencillamente, se rindieron.

En el año 1998 a través de un programa de televisión, machacamos fastidiosamente, sobre el programa de gobierno que se impondría si no alcanzaba la victoria Henrique Salas Römer y resultaba ganador el actual Presidente; no se nos escuchó y hubo una acción política partidista equivocada y la abstención actuó contra la candidatura del carabobeño. Perdimos los que apostábamos por la democracia y actualmente estamos sufriendo las consecuencias. No queda otro camino que fortalecer la unidad de quienes este 26 de septiembre nos opusimos e hicimos valer nuestra voluntad, incluidos muchos que ayer se equivocaron o se abstuvieron, y rectificaron para bien de la republica. Por eso  creemos que la consigna tiene que ser la de la UNIÓN, DEMOCRACIA O MUERTE, una cosa dependiendo de la otra. Así de sencillo.

El propósito del gobierno no es otro que, con los dólares chinos, la persecución, la presión sobre los medios de comunicación, el miedo ante las milicias armadas y el espionaje de los Comités de Defensa de la Revolución, llevarnos a comer lo que nos digan, a comprar donde nos ordenen, a producir lo que unos locos planificadores decidan, trabajar para que nuestro dinero lo maneje el Estado, y finalmente, obligar a la gente, cercada, aterrorizada y controlada, a votar por la reelección presidencial.

Y si a todo eso agregamos que cada dirigente quiere ser candidato a la presidencia y que nos vamos a desgastar en la elaboración de planchas municipales, en lugar de utilizar el método ya conocido y empleado, con base a los resultados electorales del 26 de septiembre, entonces estamos fritos y en manos de quienes manipulan los poderes del Estado y deciden porqué y cuándo nos enjuician y encarcelan.

Se necesitan cabezas bien frías, corazones llenos de nobleza y mentes reflexivas y, por encima de todo, conocer exactamente lo que nos espera si nos equivocamos. Siéntense, reúnanse, hablen, y aprendan a repartir las tortas, las del trabajo y las dificultades, las de los triunfos y las alegrías.

 
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