¿El desencuentro?

Mons. Baltazar Porras

Mons. Baltazar Porras
faustih@hotmail.com

Es la hora del encuentro y el respeto, de la fraternidad y no del odio y el desánimo

La democracia es el juego permanente mediante el cual las personas e instituciones buscan el camino para ponerse de acuerdo. Los distintos modos de ver y pensar son parte de la vida cotidiana de los seres humanos. La institución hecha a la medida para la pluralidad y la búsqueda de acuerdos es el Parlamento. Allí se deben dar cita las distintas concepciones e ideologías, en afanoso trabajo para moldear leyes que satisfagan a la mayor parte de la población. De lo contrario, su existencia se desdibuja; de allí, que su razón de ser es la autonomía y el control de los otros poderes del Estado.

Acabamos de tener elecciones parlamentarias que marcan un nuevo momento en la vida del país. Lo primero, abrir paso a la reconciliación del pueblo venezolano. Cuando se aprueban leyes que no se discuten en el foro público, se construyen leyes que conducen al desencuentro, a la inseguridad y al abuso de poder. El pueblo ha hablado y más allá de cualquier otra consideración, no quiere nada impuesto unilateralmente.

La ocasión es privilegiada. Venezuela no puede seguir siendo una sociedad escindida que lleva al desconocimiento o al aplastamiento de una parte sobre la otra. Ello es el camino que hemos recorrido en los últimos tiempos. Los frutos están a la vista: violencia, abuso de poder, imposición arbitraria de nuevas reglas de juego. El gran perdedor: el pueblo venezolano.

Estamos a tiempo de abrir las puertas a la reconciliación y a la paz, o a convertirnos en un campo de batalla, donde no queda otro trofeo sino el de la muerte y la desolación. Es la hora del encuentro y el respeto, de la fraternidad y no del odio, de la esperanza y no del desánimo. Coraje y constancia es la virtud del pueblo. Claridad y trasparencia debe ser la de los servidores públicos.

@ELUNIVERSAL

 
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