Buen candidato, pésima opción

Argelia Ríos

Argelia Rios

argelia.rios@gmail.com

El “mejor candidato” se transformará en la peor opción para Venezuela

No hay sorpresas. Desde hace tiempo, Chávez se nos ha vuelto predecible. A nadie asombra su respuesta ante el fracaso electoral. Las tres “R” de 2007 fueron un tibio saludo a la bandera: ¡hasta sus anuncios de rectificación resultan ineficientes! Es obvio que los problemas de la revolución ya son estructurales: su soporte es el simulacro y el propio burocratismo de la que se proclama víctima, creado deliberadamente para estimular la coacción y el miedo.

El Gobierno finge todo el tiempo. Ahora mismo simula que el 26S no fue una señal de aspiración de cambio y que la nueva correlación de fuerzas en el Parlamento no ha impactado las condiciones de implantación del “modelo”, ni el plan reeleccionista del Presidente… Pero, que nadie se engañe: el Comandante apela a la radicalización -que es un modo de desconocer la voluntad popular- ante la victoria y, también, ante la derrota. Así ha sido siempre, y es, en medio de ese contexto, en el que la oposición ha conseguido progresar.

Sabiendo que se las juega todas, Chávez ha decidido pagar el costo que sea, con tal de que el radicalismo comprima los bríos, ahora oxigenados, de la oposición. Siendo carburo para su proyecto ideológico, las expropiaciones son, sobre todo, actos de fuerza destinadas a desarmar al “enemigo”. Una economía cada vez más estatizada reduce el instrumental de la lucha democrática. Sin recursos es aún más difícil plantarle cara a un régimen de esta naturaleza, pese a que, por fortuna, engrandece las causas políticas a los ojos internos y externos. No por nada la comunidad internacional ha registrado el éxito de la Unidad.

Legitimada por los votos, a la oposición se le abrirán importantes oportunidades de solidaridad externa, que fluirán al mismo ritmo en que se obstruyan los caminos de la alternabilidad. Irónicamente, los perversos cambios que se le pretende aplicar a la dinámica parlamentaria -y que ya se cuecen en la AN para limitar derechos de palabra y neutralizar la naturaleza de ese escenario de debate- no ocultarán lo que se pretende ocultar.

Pero, como se ha dicho, el Presidente asumió su riesgo: y lo ha hecho tras ser convencido -por asesores externos- de su superioridad respecto de los potenciales presidenciables de la oposición… A estas luminarias se les ha escapado un detalle crucial: ser el mejor candidato y ser la mejor opción no son la misma cosa. Chávez quiere que los demócratas venezolanos “cojan montaña” y en su procura acaba de perder casi 1 millón más de votos. Aunque siga ventilando esas brasas, nadie le dará el gusto, porque, golpe tras golpe, el “mejor candidato” -esa mole carismática, devenida en icono de la falsedad y la soberbia -se transformará en la peor opción para Venezuela. El Comandante se ha metido en un mal negocio.

@ELUNIVELSAL

 
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