Fraude a la vista

Juan M. Raffali

Juan M. Raffali

Juan M. Raffali

jmrhab@yahoo.com

Otorgar una Habilitante al Presidente que se extienda más allá del 5 de enero de 2011, equivaldría a otorgar una delegación de facultades que excede el mandato conferido al delegante

Se ha dicho mucho ya sobre los resultados electorales. Las reacciones eran absolutamente previsibles, cada quien saca la cuenta que le conviene. Pero realmente hay gestos, dichos y situaciones que hablan por sí solas. Como diría la cuña aquella, ver el Balcón del Pueblo desenchufado y a Aristóbulo de bateador emergente explicando la cuadratura del círculo, no tiene precio. Cierro esta parte citando a mi buen amigo José Gerardo, a quien hice la pregunta de rigor ¿cómo te pareció el resultado? La respuesta no tiene desperdicio, “tuve que ir a El Silencio y por primera vez en muchos años no me sentí excluido ni extraño, es más descubrí que más de la mitad de la gente a quien veía con sospecha, eran tan escuálidos como yo”. Obviamente el resultado fue fabuloso.Asamblea Nacional - Congreso Venezuela

Pero vamos al tuétano. ¿Puede la Asamblea que agoniza dictar una Habilitante? En derecho sí, pero las habilitaciones legislativas deben presentar límites materiales y temporales. No pueden ser un cheque totalmente en blanco y menos aún otorgarse por un período de tiempo irracionalmente largo. En este último punto es donde hay que hacer énfasis. Pensar en. En dos platos, sería un vulgar fraude constitucional que la Asamblea saliente delegue sus facultades más allá del tiempo de vida que le queda a ella para ejercerlas. En cuanto al otro tema grueso, la elección de los magistrados que se jubilaron, la situación no es diferente. Ellos deben terminar su período, de no ser así ya hubieran sido sustituidos. Intentar nombrar unos nuevos magistrados a destiempo, para asegurarse de poner a quienes convenga a la Asamblea saliente, es otro fraude constitucional que vulneraría las competencias de los diputados ya proclamados. Así queda en evidencia el disparate institucional que supuso la viveza de adelantar las elecciones parlamentarias ante el temor de perderlas. Pero como estos fraudes realmente serían contra los electores, los diputados electos deben ahora asumir la batalla política para evitar y denunciar estos atentados contra la Constitución. En ese caso sí tendrían motivos para cantar fraude, pero no electoral sino peor aún, constitucional.

Fuente: El Universal

 
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