¿AGROPATRIA O VENDEPATRIA?

José Ignacio Casal

Cuando nació Agroisleña, hace 52 años, Hugo Chávez era un niño de apenas 4 años, en la Sabaneta rural de Barinas. Hoy, gracias a 40 años de democracia y a la ayuda de esta y otras empresas a la agricultura de los llanos occidentales, Sabaneta dispone de vías asfaltadas, servicios de electricidad, teléfono, TV, de agricultores y ganaderos prósperos que le venden su cosecha a ANCA, Polar, Agroisleña, pero todavía no han visto funcionar un Central Azucarero prometido por Chávez para 2005 y donde se han perdido millones de dólares y miles de millones de bolívares en manos de la corrupción y la ineficacia gubernamental, tanto nacional como regional.

Ahora Chávez le dice: “ven a mi que tengo flor”, frase que usan los “truqueros”, como se llama a quienes juegan “truco” en el oriente del país, y así comete varios delitos al violar el Artículo 115 de la Constitución y emitiendo un decreto írrito, sin que la Asamblea Nacional haya declarado de utilidad pública las instalaciones y las operaciones de la empresa, sin juicio, sin derecho a la defensa, sin avalúo, es decir, todo al margen de la Ley. Esta es la síntesis de los aspectos jurídicos de esta decisión catastrófica de confiscar a la empresa Agroisleña.

Desde el punto de vista económico es, ni más ni menos, una puñalada trapera a la agricultura venezolana, dada por un gobierno que tiene en su haber el mayor atentado contra la producción nacional, ahora importamos lo que antes exportábamos, arroz, café, carne; también lo que producíamos suficiente para el consumo nacional, maíz, azúcar; y aumentamos las importaciones de leche, sorgo, soya, enlatados y procesados, a tal punto que dejaron podrir 165 millones de kilos en los almacenes portuarios, léase: PUDREVAL. Es decir, hemos ayudado a los agricultores de Argentina, Brasil, Colombia, Nicaragua, Ecuador, USA, en contra de los venezolanos, en síntesis, hemos vendido la patria: VENDEPATRIA se les llama.

Agroisleña era una palanca para los productores nacionales, comercializaba, financiaba oportunamente semillas, herbicidas, fertilizantes, maquinarias, implementos y brindaba asistencia técnica, hacía extensión agrícola en todos los rubros de producción nacional; recibía las cosechas y las colocaba a la industria y al comercio y pagaba en tiempo prudencial.

El Estado venezolano de la V República ha sido incapaz e incompetente para hacer esta tarea, ha quebrado a Bandagro, Fondafa, Banco Agrícola, las Agrotiendas, la Corporación Agrícola y todos los proyectos que inicia están fracasados. No ha creado una sola empresa nueva, sólo asalta (compra) las que ya funcionan. Ha confiscado, expropiado ilegalmente haciendas, centrales azucareros, La Siderúrgica, La Electricidad de Caracas, Papeleras, Cementeras, Textileras, Industrias Lácteas, Transportistas, Bancos, todas en funcionamiento y las ha venido quebrando. Sólo un ejemplo, SIDOR producía 4 millones de toneladas de acero, este año si acaso llega a un millón. La Marqueseña, Charcote, El Frío, La Vaca, El Hierro, son ejemplos de Hatos expropiados.

El Estado revolucionario NO será capaz de manejar Agroisleña eficientemente, como no fue capaz de hacerlo con el Hipermercado ÉXITO, hoy Bicentenario y se lo dejó a sus antiguos dueños CATIVEN para que lo administren, igual con MONACA. Averigüen ustedes, amigos lectores, que ha pasado en Pro-Arepa, Nutricos y ATC, sólo aquí en Portuguesa.

Desde el punto de vista social, el desempleo, los beneficios socio económicos a los trabajadores y el efecto multiplicador de una empresa como ésta dejará sentir los efectos a muy corto plazo. Empleos directos, indirectos y la onda expansiva de la acción la sufrirán los hogares venezolanos, la familia venezolana.

Desde el punto de vista político esto no es otra cosa que la CUBANIZACIÓN DE LA AGRICULTURA y por lo tanto el RECHAZO que esto tiene en la sociedad venezolana, más del 90%, se incrementará y no habrá manera de recuperar, para el gobierno, la confianza y el apoyo de los venezolanos.

Lamentablemente, las instituciones responsables de velar por el cumplimiento de la Constitución, el TSJ, La Asamblea Nacional, La Fiscalía General, las FFAA guardarán silencio cómplice y algunos hasta se solidarizaran con la acción delictual del gobierno.

El pueblo, con el arma más poderosa de la democracia, EL VOTO, será el encargado de restituir la vigencia constitucional y lo hará democráticamente, como solo él sabe hacerlo y escogerá cuando y como. Mientras tanto hagamos llegar nuestra voz de protesta a todos los rincones de Venezuela y a todos los confines del mundo, para que sepan quienes actúan como VENDEPATRIA y reforcemos el llamado a la UNIDAD NACIONAL, porque sólo UNIDOS somos invencibles.

(NOTA A MIS LECTORES). No conozco personalmente al Señor Fraga, nieto del fundador de Agroisleña, ni jamás he recibido un crédito de esa empresa, pero reconozco su labor patriótica en aras de la agricultura venezolana.

Milicia y malicia

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