El país marcha hacia el caos

JESÚS HERAS –

En su obra, Los siete hábitos de las personas altamente efectivas, Stephen Covey relata una historia que ayuda a comprender la diferencia entre liderazgo y gerencia. Se trata de un Líder que contrata al mejor de los gerentes para despejar un bosque por el que atravesará la carretera que ha decidido construir. El Gerente actúa con rapidez, contrata el mejor personal, adquiere modernos equipos, establece una logística impecable y despeja el bosque en tiempo record. Terminada la tarea, orgulloso llama al Líder para mostrarle su obra. “Has hecho algo admirable, éste le dice, pero te equivocaste de bosque, la carretera va en otra dirección”. Hemos reconstruido el relato de memoria, pero la esencia está allí. El Líder quien define el camino y al Gerente le corresponde ejecutar.

Pero ¿qué hacer cuando no hay Líder? ¿O cuando el Líder no está?

Traigamos el símil a Venezuela. Definido el camino opositor, el Gerente (en este caso la MUD) construyó hábilmente una plataforma común, y con el esfuerzo individual de partidos y candidatos, se logró derrotar a un chavismo desmoralizado que, sin embargo, contaba con dos colosales aliados: los dineros del Estado y un CNE cuya capacidad para aumentar, restar o transferir votos es casi ilimitada.

Sugerimos leer al efecto la experiencia de Lozano en nuestra sección de Opinión.

Tan grande debió ser el margen de victoria logrado por la plataforma democrática, que el 27 de septiembre amanecimos frente a una nueva realidad. Oficialmente, el oficialismo ya no era mayoría (hace tiempo que no lo es), y el control absoluto de la Asamblea Nacional se les había escapado de las manos.

¿Qué camino seguir? Respuesta inmediata no existe. La Mesa, cuya tarea finalizó, se entretiene -diríase que por inercia- hablando sobre reglas para escoger un eventual candidato presidencial, mientras el gobierno nacional, el otro Gerente, no tiene claro que hacer, mucho menos con una Asamblea Nacional en el limbo y un TSJ en rebelión.

Mientras tanto, las tercas realidades imponen las reglas. La economía sigue cayendo, el desempleo, los precios y la inseguridad se disparan, y un Líder, visiblemente mermado -pero fingiendo ser ganador de la elección que perdió- continúa expropiando empresas, sembrando temor y, huyendo de la realidad, viaja a Rusia, Belarús, Ucrania, Irán, Siria y Portugal.

¿Estará cerca la Génesis? “… al principio sólo había caos.”

 
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