Estrategia del perdedor


Luis Homes Jiménez

¿Qué hace el pastor cuando las ovejas se les salen de corral? Pues recogerlas una a una, contarlas, identificarlas y lo que es más importante, seleccionarlas cuidadosamente una vez que estén encerradas y asegurarse que no persistirán en el intento de huirse. Los buenos y más sólidos ejércitos hacen una revisión permanente de sus batallones, asegurándose cuántos hombres lo integran, para qué sirven y cómo mantenerlos a gusto en el batallón. Preocupa a los buenos generales, cuántos hombres pueden huir, cuántos pueden permanecer fieles y hasta qué punto pueden permanecer en la batalla. Así como el pastor se pregunta de vez en cuando, cuántas ovejas en verdad le pertenecen.

Ningún hombre está a gusto en un ejército que comienza a perder batallas. Tampoco las ovejas están a gusto en un establo desguarnecido. Así también pasa en la política y el oficialismo. No hay manera lógica ni racional de ocultar la caída del Gobierno y en particular, el deslave de la popularidad del Presidente. Es tiempo de contar los adeptos incondicionales. Con cuántos de verdad se cuenta.

Entonces hay que radicalizarse y polarizar a la población con carteles “están conmigo”, “no están conmigo” y la mejor manera de clasificar es mediante el ejercicio de acciones que identifiquen la naturaleza del régimen. Así, las acciones de expropiación de nuevas empresas tiene un triple efecto: Demuestra conceptualmente la posición del régimen frente a la propiedad privada, dibujando su tez comunista; saca del juego económico a determinados actores que pueden ser afectos a la oposición y le permite saber cuántos apoyan esas medidas o no. Es decir, ocurre el conteo de las ovejas y de los ejércitos.

Igual ocurre con la nueva Ley de Conscripción y Alistamiento Militar, que obliga a la inscripción de los ciudadanos para el servicio militar. Esa ley conceptualiza un modo militarista de vida en sociedad: Primero te inscribes y luego puedes tener acceso a determinados bienes y servicios que ofrece el Estado. El ciudadano ante todo, como un soldado. Otra radicalización.

Estas estrategias de perdedor apuntan a contar adeptos y con seguridad vendrán otras estrategias de radicalización para perfilar el modelo de seguidores que necesita este régimen en decadencia. Desde el punto de vista político, valen las estrategias. Y yo me hago la pregunta. ¿Cuántas ovejas quedarán en el corral?

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