Uno se pregunta, a veces

Tiempo Confidencial

Luis Cisneros Cróquer


Luis Cisneros Cróquer
nirguayork48@hotmail.com

¿Qué le pasa a nuestro pueblo que aparenta estar conforme? ¿Tiene agua suficiente y pura? ¿La electricidad le llega oportunamente y jamás se la cortan? ¿Se le ha ocurrido introducir para su registro un documento público en las oficinas respectivas para que sea examinado y encontrado conforme y pagado los derechos se pueda firmar por los responsables? ¿Se ha preguntado por qué el Colegio de Abogados consiente  que los supervisores de los registros sean cubanos y no dice ni ñe?

¿Por qué la protesta universitaria es tan tibia, nada parecida a lo que ocurría cuando la IV República, a pesar de que el valor de lo que reciben está por debajo de la canasta básica? ¿Ha permanecido ileso, usted, un familiar cercano, un amigo, un compadre, de la ola delincuencial que azota a Venezuela? ¿Siente que vive en un país con democracia y con respeto a los Derechos Humanos? ¿Cree que es injusta la prisión de los comisarios y policías de la PM de Caracas y se le ha ocurrido gritar contra esa injusticia, colocar algún cartel, convocar a una cadena de oraciones para que brille la libertad para ellos? ¿Considera que es posible aceptar que el país siga comprando armas a Rusia y ganando comisiones los “Perros de la Guerra”? ¿Usted cree, sinceramente que la instalación, supervisión y funcionamiento de una Planta Nuclear con fines pacíficos, pueda ser abordada por una Cooperativa Bolivariana? ¿Le alcanza, dígalo ahí, lo que gana, para medio comer, vestir, tomarse su cervecita, ir a la pelota, y darle a sus hijos la merienda escolar?

Responda sí o no, y entienda entonces que si continuamos de brazos cruzados nos llevará la parca, ya sea en manos del primer asaltante que se enamore de nosotros, de un policía corrupto, de un magistrado que regala carnet de comisarios, de un seudo revolucionario comerciante, miembro de la nueva jauría que está desplumando al Estado que tiene a bien guardar los recursos de todos los venezolanos.

Amigo, ha llegado la hora, como decía Luis Herrera, en la cual “mono no carga a su hijo”, la hora de unirnos en la acción y derrotar el egoísmo, fortalecer la solidaridad y enterrar las ambiciones para que seamos un solo pueblo, un solo candidato y derrotemos al energúmeno Istúriz, en su afán de igualarse con el Presidente de la República y a la vez con el primer cavernario de la historia.

 
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