El país piñata

Áxel Capriles M.

Alex Capriles M.

acaprile@ucab.edu.ve

Las refinerías se convertirán en comisiones, misiles y tanques

La piñata es la tradición que mejor nos prepara para el liderazgo político y el ejercicio del poder en Venezuela. Una fiesta en la que le caemos a palos a una caja de cartón recubierta de papel maché y llena de dulces y regalos que al romperse suelta su contenido sobre los participantes. Esa es la nación, mientras más duros los golpes con el palo o el garrote, más rápido sacan los obsequios los que juegan a la revolución. La piñata está tan enraizada en nuestras memorias infantiles que vemos con absoluta normalidad que el Estado sea tratado de manera similar. No hay ningún criterio de repartición ni control, es agarre quien pueda. El más arrojado, el que primero salte, es el que más se lleva.

Asombra la tranquilidad con que casi todos aceptamos el despojo de los bienes de la nación. Pudreval, un caso de corrupción administrativa que en cualquier país democrático hubiera producido, por lo menos, una crisis ministerial, en Venezuela no pasó de denuncias de los medios. En el año 2006, Pdvsa vendió su participación de 41,25% en las refinerías Lyondell-Citgo en 1.314 millones de dólares. Muchos afirmaron que el valor real era de $2.160 millones. El dinero de la venta entró al Fonden. ¿Quién sabe cómo se gastó? ¿A dónde fue a parar ese activo de la nación? El Fonden es un fondo expresamente diseñado para disponer de los recursos del Estado al margen del control presupuestario. Ahora, Pdvsa anuncia la venta de su participación en las refinerías alemanas de Ruhr Oel. Es probable que el Presidente de la República tenga razón en algunos de los argumentos que justifican su venta, pero ni siquiera se toma la molestia de anunciar el precio en el que se proyecta vender. Las refinerías se convertirán en comisiones, misiles y tanques. El presidente de la empresa compradora Rosneft es Igor Sechin, sonado como el más afluente comisionista en venta de armas y el artífice de los más jugosos negocios en la privatización de la economía rusa. ¿Y no era que los revolucionarios se negaban por principio a la privatización de los activos del Estado?

 
Top