Historia e inflación

Orlando Ochoa P.

La tasa promedio de inflación del periodo de posguerra conocido como la “edad dorada” en las economías industrializadas, 1950-73, ofrece sorpresas para los ojos de nuestro tiempo. Venezuela tenía una variación de precios de sólo 1,72% promedio anual, muy inferior a la tasa media de inflación de Europa Occidental de entonces, 4,3%. También era inferior a la inflación de Estados Unidos y Alemania -ambos países con una tasa promedio de 2,7 por ciento- las más bajas tasas de inflación en economías avanzadas en ese período. Con una de las tasas de inflación más bajas del mundo, en Venezuela hubo un notable logro de estabilidad económica por un largo periodo de medio siglo 1925-1975.

El régimen de tipo cambio fijo con libre convertibilidad colapsó en 1983 luego del desorden fiscal iniciado en 1975 y la falta de política monetaria adecuada. Antes, la baja inflación y estabilidad cambiaria configuraron logros singulares en una América Latina azotada por excesos fiscales, descontrolados procesos inflacionarios y débiles monedas durante la mayor parte del siglo XX. Es imposible pensar que la causa de éste destacado desempeño económico venezolano de 50 años fue solamente debido al crecimiento sostenido de la producción petrolera. Fueron grandes logros institucionales desde principios del siglo XX, compartidos entre democracia y gobiernos militares andinos, incomparables en términos del daño que hoy le ha hecho el Gobierno de Hugo Chávez a las instituciones económicas venezolanas.

La enorme diferencia en tasa de inflación y en estabilidad cambiaria, con sus graves consecuencias sociales, entre 1925-75 y desde 1975 hasta hoy, son aspectos históricos poco recordados al discutir las causas del deterioro del país. Estos dos tiempos, completamente divergentes en términos de desempeño económico en Venezuela, determinaron condiciones propicias para el auge y declive del desarrollo político democrático. Volver a alcanzar bases de estabilidad social, económica y política no será fácil, pero debemos hacerlo para replantearnos la recuperación firme del país.

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