José Ignacio Cabrujas “Buscando al gorila”

La política es así

Nelson Acosta


Nelson Acosta Espinoza
acostnelson@gmail.com

José Ignacio Cabrujas.

En entrevista realizada en 1987 por el equipo editor de la revista Estado & Reforma, José Ignacio Cabrujas  dibuja al Estado venezolano como “un “truco legal que justifica formalmente apetencias, arbitrariedades y demás formas del me da la gana. Estado es lo que yo, como caudillo, como simple hombre de poder, determino que sea Estado. Ley es lo que yo determino que es Ley.” Este “estado de disimulo” ha constituido la rúbrica que ha caracterizado a nuestra clase política a lo largo de su historia. En  la actualidad esta circunstancia  ha adquirido un patético refinamiento de sesgo teatral.

Sobre este enfoque descansó su percepción del país. Para Cabrujas, Venezuela se encuentra escindida en dos vertientes que marcan la diferencia que existe entre la realidad y la fijación de un marco cultural para la nación. Lo que somos no se corresponde con nuestras leyes y códigos. De ese desencuentro se origina su visión del país como proyecto inacabado en perenne construcción. Lugar de paso.  Campamento provisional. Sin ataduras con el pasado y con escasos nexos con los distintos presentes que pesan sobre  los venezolanos. Esta claridad premonitoria  la expuso en diversas obras teatrales: Profundo/1971), Acto Cultural (1976), El día que me quieras (1979), El americano ilustre (1986). Piezas en las que  hilvana  y profundiza este concepto de país como lugar de tránsito.

Como articulista, reflexionó en profundo sobre la democracia como forma de vida. Cuestionó el vaciamiento ideológico y el agotamiento de los partidos políticos. Alertó sobre la tentación militarista y providencialista. En “Buscando al gorila”, artículo publicado en el Diario de Caracas el 15 de marzo de 1992, describió descarnadamente el espejismo colectivo que experimentamos los venezolanos a raíz de la madrugada de las tanquetas. Con su característica agudeza interpretó apropiadamente ese momento circunstancial de nuestra historia y advirtió sobre “la demagógica simpleza de confundir unos reaños y un coraje con un programa de gobierno”.  Develó la trampa discursiva que envuelve la promesa del hombre nuevo “o lo que es igual, la esperanza del desconocido. Maisanta o Pedro Armendáriz, que en el fondo es lo mismo”. Con esta contundente afirmación finalizo ese artículo: “Gorilas, favor abstenerse”.

José Ignacio Cabrujas no se equivocó. Nuestra provisionalidad como país se ha profundizado. Tercamente este gobierno  recorre  la misma ruta. Chávez, al igual que Pérez, se transformó en  “Baltasar, camino a Belén”. En otras palabras, la bolivariana es una revolución que nació envejecida.  Lo que  una vez pudo ser esperanza, hoy es  trasto. Parafraseando a Cabrujas, sentido pésame.

El pasado 21 de octubre se cumplieron quince  años de la desaparición de este talento. El más agudo y versátil de  su generación.

 
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